“La realidad es que el margen de maniobra es acotado”, señala Óscar Ocampo, especialista del IMCO en temas de energía y comercio exterior, “al final, México depende de un precio internacional de la gasolina”.
Ocampo agrega que lo anunciado “más bien le da espacio a los gasolineros” para que puedan mantener los compromisos que asumieron con respecto a los topes de precios en gasolinas, especialmente la magna, “por ahí va la utilidad real que pudiera tener esta eliminación de comisiones; sería un poco ilusorio suponer que vamos a ver reducciones en el precio de la gasolina mientras siga el conflicto en Medio Oriente; pero, al final, esto le da espacio al gobierno y a los gasolineros para mantener esos topes”.
Indica igualmente que el objetivo de esta política es no presionar fiscalmente al gobierno, justo en un punto donde ya no tiene márgenes de acción para inyectar subsidios demasiado caudalosos, pero garantizandole salidas a los gasolineros vía la negociación de los temas de comisiones con la banca.
Y, cuando se le pregunta respecto a lo que el gobierno podría plantearse a más largo plazo, señala que desarrollar más infraestructura de transporte, de almacenamiento, más competencia, son apuestas a considerar.