
A una semana de que arranquen las negociaciones para la revisión del T-MEC, y en pleno giro proteccionista de Washington con una persistente tensión geopolítica con Pekín, las cadenas de valor globales se están reconfigurando a una velocidad inédita. Un análisis del IMCO, con el apoyo de la Fundación Friedrich Naumann (FNF), revela que, en este escenario de sismos comerciales, hay un claro vencedor: México.
Según el estudio, México está ganando terreno frente a China en sectores estratégicos y se consolida como un nodo fundamental para las cadenas de suministro norteamericanas. Esta coyuntura convierte al país en una plataforma atractiva para la inversión extranjera que quiera acceder al mayor mercado comercial del mundo, el conformado por nuestro país, Estados Unidos y Canadá, con más de 500 millones de consumidores y el mayor PIB del planeta, con un estimado de 25 billones de dólares.
China retrocede, México avanza
Las cifras de la Oficina del Censo de EU muestran un ajuste drástico si se compara el panorama comercial actual con el de 2018. El repliegue del gigante asiático es masivo: China ha perdido participación en 29 de los 32 principales sectores de importación estadounidenses.
Por el contrario, México ha sabido capitalizar las reglas del juego del T-MEC, ganando terreno en 22 de esos 32 sectores industriales. Esta dinámica ha creado una zona de convergencia idónea para los inversionistas, especialmente en industrias de alto valor donde la demanda de EU sigue siendo voraz y las exportaciones chinas continúan debilitándose.
A partir de esta comparación de las tendencias comerciales entre México–EU y China–EU, se identifican sectores en los que México ha ganado participación en el mercado estadounidense, mientras que China la ha perdido, lo que crea espacios para una integración estratégica de las capacidades industriales europeas –particularmente las alemanas– en las cadenas de valor regionales.
El sector donde el retroceso chino ha sido más evidente es el de computadoras y productos electrónicos. Si en 2018 el 45.2% de las importaciones de EU eran chinas, en 2025 fue de apenas un 9.4%. Otras caídas bruscas en el mercado estadounidense han sido las compras de mobiliario chino (del 56.2% en 2018 al 21.6% en 2025) o la de ropa y accesorios (del 34.1% al 14.5%).
Más inversiones para la demanda creciente
Hasta la fecha, las exportaciones mexicanas a EU han podido absorber la demanda estadounidense, que sigue siendo alta, por lo que el país ha aumentado su porcentaje de ventas en los sectores donde retrocede China. En los últimos años, el aumento ha sido significativo en equipos de transporte, electrónicos, maquinaria industrial, plásticos y hule, productos de metal, manufacturas diversas, muebles y bebidas.
El verdadero atractivo de México para el capital extranjero radica en aquellos subsectores estratégicos que, debido a la alta demanda, ya operan cerca de su límite operativo, como la fabricación de equipos de cómputo y médico (al 98% de su capacidad), semiconductores (95%), aire acondicionado y refrigeración (92%), equipos magnéticos y ópticos (91%) o maquinaria para comercio y servicios (90%). Por encima del 80% de su capacidad productiva se encuentran también otros subsectores estratégicos como el automotriz (autos, camiones y autopartes), audio y video, sistemas de bombeo o motores y turbinas.
Las empresas ya establecidas están operando en máximos, lo que abre una ventana de oportunidad única para nuevas inversiones, adquisición de maquinaria o construcción de nuevas naves industriales que puedan integrarse de inmediato a cadenas de suministro con clientes ya asegurados en EU.
Para los inversionistas extranjeros, esto representa una oportunidad para establecer operaciones en América del Norte, facilitar el cumplimiento de los requisitos regionales, reducir la exposición a cambios regulatorios en Estados Unidos y atender una demanda creciente que favorece a proveedores integrados a las cadenas de valor de la región.
Por tanto, el IMCO propone expandir la capacidad productiva de México en subsectores estratégicos y con demanda creciente. Para las empresas europeas, este contexto sugiere que nuevas plantas, ampliaciones o líneas de producción podrían incorporarse rápidamente a cadenas de suministro con una demanda ya consolidada.
Asimismo, propone diversificar inversiones hacia subsectores emergentes de rápido crecimiento vinculados a la relocalización. La fabricación de manufacturas como juguetes, joyería, artículos de oficina, tuberías de plástico y estructuras metálicas muestran tasas de crecimiento superiores al resto de las exportaciones, aun cuando sus montos actuales son relativamente pequeños.
El blindaje del T-MEC como garantía global
Aparte de la coyuntura favorable a México en el contexto de rivalidad entre las dos superpotencias, el T-MEC ofrece al menos tres ventajas competitivas para los inversionistas globales.
La primera es la certeza regulatoria, que reduce drásticamente la exposición a los cambios arancelarios imprevistos o a las sanciones directas que Washington impone a los productos de origen asiático.
La segunda es el cumplimiento de las reglas del tratado norteamericano, que libra de aranceles a más del 85% de los bienes que se comercian entre los tres países.
Por último está la eficiencia logística, que permite responder con rapidez a un mercado que hoy prioriza la resiliencia y la cercanía de sus proveedores por encima de los costos mínimos de producción.
Conclusión: El momento es ahora
México ya no solo es un vecino geográfico; es un nodo fundamental e indispensable para la seguridad económica de Norteamérica. Sin embargo, para mantener el ritmo y absorber la demanda que China está dejando vacante, el país necesita expandir con urgencia su capacidad productiva, su infraestructura y su oferta energética.
La ventana de inversión está abierta, las reglas del T-MEC ofrecen el mapa de navegación y el mercado estadounidense está listo para comprar. La pregunta ya no es si México desplazará a China, sino qué tan rápido los inversionistas se subirán a este barco.