En un país donde el 36% de la población depende del crédito para solventar gastos imprevistos, la narrativa financiera comienza a transformarse hacia la prevención y el acompañamiento humano. Ante la llegada de hitos de gran relevancia económica y social, como el Mundial 2026, surge una interrogante crítica sobre la salud financiera de los ciudadanos: ¿estamos realmente preparados para los eventos que ‘no vemos venir’?
La respuesta a esta interrogante se encuentra en el comportamiento actual de los consumidores. De acuerdo con la Encuesta Nacional de Inclusión Financiera (ENIF), el 36% de los mexicanos recurre habitualmente al crédito para solventar gastos imprevistos. Esta estadística refleja una vulnerabilidad estructural en la cultura del ahorro, donde el financiamiento externo actúa como el principal salvavidas ante las eventualidades del hogar.
De la emergencia a la oportunidad
Especialistas en finanzas personales señalan que la conversación sobre el dinero está migrando de los tecnicismos bancarios a una narrativa más humana y cercana. El objetivo es que el acceso a herramientas financieras impulsen proyectos personales como mejoras en la vivienda, educación o emprendimientos locales.
Esta tendencia se ve reflejada en cómo los actores del sector financiero intentan conectar con la realidad cotidiana. Por ejemplo, en el contexto de la fiebre futbolística, algunas firmas comenzaron a utilizar el lenguaje del deporte para explicar conceptos complejos. Un caso reciente es la iniciativa de Duxi Finanzas, que bajo el lema “La vida no siempre sigue el plan”, utiliza al exguardameta Oswaldo Sánchez para ejemplificar cómo los imprevistos financieros requieren de la misma capacidad de reacción que un portero ante un tiro inesperado.
Confianza y relevancia cultural
El cambio de enfoque no es casualidad. Según el estudio Meaningful Brands 2025, el 71% de los consumidores busca que las marcas generen conexiones relevantes con su vida diaria. En industrias altamente reguladas y tradicionalmente frías como la financiera, construir vínculos emocionales y de confianza es ahora una prioridad para generar una verdadera inclusión financiera.
Al respecto, la especialista Jimena Talamantes destaca que la oportunidad radica en construir marcas capaces de acompañar a las personas en momentos reales “En una industria donde la comunicación suele centrarse en el producto, la oportunidad está en construir una marca capaz de acompañar a las personas en momentos que forman parte de su vida real, tanto en momentos que no vimos venir y otros para los que sí estábamos preparados. Lo importante es contar con opciones que permitan seguir avanzando”.
La clave para los próximos años será que el ecosistema financiero logre acompañar a los usuarios tanto en los momentos de crisis como en aquellos para los que sí se estaban preparando.