En el complejo ecosistema económico, donde las pequeñas y medianas empresas (Pymes) generan 7 de cada 10 empleos y representan más de la mitad del Producto Interno Bruto (PIB), la administración improvisada está cediendo terreno a la estrategia tecnificada.
Según la segunda edición del estudio “Elevando la Madurez Financiera de las Empresas Mexicanas”, el sector ha iniciado una transición histórica: de una estructura de gestión en forma de “pirámide” a una de “diamante”.
La evolución del “Diamante” empresarial
El cambio más significativo registrado entre 2024 y 2025 es la drástica reducción de las empresas en el nivel de gestión reactiva. Mientras que el año pasado el 40% de las Pymes operaba sin procesos definidos y bajo decisiones del día a día, hoy esa cifra ha caído al 26%.
En contraste, la gestión organizada y la proactiva han ganado terreno, concentrando ahora el 38% y el 26% del mercado, respectivamente.
Alejandro Toiber, Country Manager de Xepelin y referente en el sector fintech, destaca que esta evolución no es solo administrativa, sino una cuestión de supervivencia. “La madurez financiera hace que las empresas no solo operen mejor y crezcan más, sino que sean muy resilientes ante contracciones o cambios en el mercado”, señaló Toiber en entrevista.
IA: El “CFO Digital” al alcance de todos
Uno de los pilares de esta transformación es la Inteligencia Artificial operativa. Toiber explica que la tecnología está logrando lo que antes parecía imposible para un pequeño empresario: democratizar las funciones de un director financiero de alto nivel.
Este avance tecnológico ha derribado barreras históricas. En 2024, el 59% de los empresarios señalaba la “falta de personal calificado” como el principal impedimento para realizar análisis financieros; para 2025, esa preocupación cayó al 26%, mientras que un 43% de los encuestados asegura ya no tener ninguna barrera para proyectar sus finanzas.
Un 2025 de cautela: El “brillo atenuado” del nearshoring
A pesar del optimismo tecnológico, el panorama macroeconómico impone una postura conservadora. El estudio de Xepelin revela que el entusiasmo por el nearshoring se ha estabilizado. El 30% de los empresarios considera que este fenómeno es hoy menos relevante que el año pasado, influenciado por la incertidumbre geopolítica y la reconfiguración de la relación con Estados Unidos.
Esta cautela se refleja en el uso del capital. Mientras que en 2024 el 60% de los fondos de financiamiento se destinaba a generar nuevos ingresos, en 2025 la prioridad ha virado drásticamente: el 59% de las empresas ahora busca capital para blindar su capital de trabajo.
Los empresarios enfrentan lo que el estudio denomina el “triángulo de vulnerabilidades”:
- Micro: Quiebra o salida de clientes del mercado (53%)
- Macro: Posible recesión en EE. UU. (30%) y nuevos aranceles (28%)
- Gobernabilidad: Inseguridad física (28%)
El relevo generacional y el futuro
La madurez financiera también está siendo impulsada por un cambio generacional. Los Millennials (35 a 45 años) están tomando el control estratégico de las compañías, integrando de forma natural el uso de SaaS (Software as a Service) y herramientas en la nube, cuyos costos de adopción han bajado un 70% en la última década.
Para Toiber, el camino a seguir es claro. “Ventas no significa flujo de caja”, advierte, subrayando que el error más común es no proyectar los ciclos de cobro que pueden tardar hasta 120 días. El objetivo de Xepelin, concluye, es profesionalizar la gestión de las empresas para que el acceso al capital sea una verdadera palanca de crecimiento y no un parche para una mala administración.