
En su investigación Generación eléctrica para el crecimiento económico, el organismo concluye que, para lograr ese objetivo, México tendría que elevar su crecimiento económico promedio de 0.6% registrado en 2025 a 5.4% anual entre 2026 y 2030. Sin embargo, el Plan de Desarrollo del Sector Eléctrico (PLADESE) fue diseñado bajo un escenario de crecimiento de apenas 2.5%, lo que genera una desalineación entre las metas económicas y la capacidad energética prevista.
El IMCO estima que un crecimiento económico de esa magnitud elevaría la demanda de electricidad a 454 mil 35 gigawatts-hora (GWh) en 2030, cifra 10.1% superior a la proyectada en el PLADESE. Esto significaría una demanda adicional de 41 mil 633 GWh y la necesidad de incorporar alrededor de 11.9 gigawatts (GW) extra de capacidad de generación respecto a la planeación oficial.
El documento señala que la demanda eléctrica tendría que crecer a un ritmo promedio anual de 4.5%, mientras que la planeación vigente considera un incremento de solo 2.6%, diferencia que, de no atenderse, podría convertirse en un obstáculo para atraer inversiones, impulsar el nearshoring y sostener el crecimiento económico que plantea el Plan México.
Además de incrementar la capacidad de generación, el instituto advierte que el país necesita fortalecer las redes de transmisión y distribución, pues éstas representan uno de los principales cuellos de botella del Sistema Eléctrico Nacional (SEN). Sin una expansión oportuna de la infraestructura, incluso las nuevas centrales eléctricas no podrán incorporarse plenamente a la red.
El análisis también subraya que la capacidad de inversión y ejecución de la Comisión Federal de Electricidad (CFE) enfrenta rezagos. Durante 2025, el gasto ejercido en inversión física disminuyó 23.8% en términos reales respecto al año anterior y, en transmisión, apenas se ejerció el 11% del presupuesto aprobado, situación que limita la modernización de la infraestructura eléctrica.
Frente a este panorama, el IMCO plantea acelerar los esquemas de inversión mixta, ampliar la participación del sector privado en proyectos de generación y almacenamiento, fortalecer la planeación energética y mejorar la ejecución de la inversión pública para evitar que el sistema eléctrico se convierta en un freno para el crecimiento económico. También propone impulsar proyectos de almacenamiento con baterías y reforzar los mecanismos de monitoreo y transparencia en la ejecución de las obras estratégicas.
En sus conclusiones, el organismo sostiene que el éxito del Plan México dependerá no solo de fijar metas ambiciosas, sino de garantizar un suministro eléctrico suficiente, confiable, competitivo y con bajas emisiones. De lo contrario, advierte, la infraestructura energética podría convertirse en el principal límite para el desarrollo económico del país durante la presente década.