
El uso de dinero en efectivo es una tendencia que ha ido a la baja en los años recientes a nivel internacional. La posibilidad de utilizar opciones digitales a través de aplicaciones bancarias y de las fintech han transformado la forma en la que las personas utilizan el dinero de forma cotidiana. Aunque las tarjetas de crédito son una opción, se espera que en el corto y mediano plazo sean las transferencias electrónicas quienes ganen más terreno en nuestro país para movilizar dinero.
¿Por qué se está usando menos dinero en efectivo en México?
El uso de dinero en efectivo continúa siendo muy importante en México, pero su participación en las operaciones cotidianas ha comenzado a disminuir conforme más personas incorporan medios de pago electrónicos. De acuerdo con la Encuesta Nacional de Inclusión Financiera 2024, elaborada por el INEGI y la Comisión Nacional Bancaria y de Valores, el 76.5% de la población de entre 18 y 70 años contaba en 2024 con al menos un producto financiero formal, un avance de 8.7 puntos porcentuales respecto de 2021. Esta mayor bancarización facilita que los consumidores tengan acceso a tarjetas, transferencias y aplicaciones móviles para realizar pagos sin necesidad de retirar efectivo.
La expansión de la infraestructura digital también está modificando los hábitos de los consumidores. El Banco de México señala que durante 2025 continuó impulsando la diversificación de los pagos digitales mediante modificaciones regulatorias relacionadas con SPEI, CoDi y DiMo.
A esto se suma una mayor disponibilidad de teléfonos inteligentes: documentos oficiales publicados en el Diario Oficial de la Federación señalan que 83% de la población cuenta con uno, lo que convierte al celular en una puerta de entrada cada vez más importante al sistema financiero.
¿Por qué la tendencia en México es utilizar más transferencias bancarias?
Durante 2026, el Banco de México y la Asociación de Bancos de México han acelerado una estrategia para hacer que las transferencias electrónicas sean más sencillas y accesibles, con la intención de que más personas puedan utilizarlas como una alternativa cotidiana al efectivo. Uno de los cambios más relevantes fue la modificación de las reglas del Sistema de Pagos Electrónicos Interbancarios (SPEI) para homologar la experiencia de usuario en las transferencias realizadas desde teléfonos celulares.
Banxico publicó en junio las guías correspondientes, cuyo objetivo es reducir las fricciones que existen actualmente y lograr que el envío de dinero sea más intuitivo, rápido y fácil, independientemente de la aplicación bancaria utilizada.
La medida busca resolver uno de los principales obstáculos para la expansión de los pagos digitales: que cada banco puede presentar procesos diferentes para realizar una transferencia. Las nuevas disposiciones establecen principios y requerimientos mínimos para estandarizar ese proceso, de manera que los usuarios encuentren una experiencia más uniforme al utilizar servicios de transferencia desde sus dispositivos móviles.
La intención es que enviar dinero no requiera conocer procesos específicos de cada institución y que la facilidad de uso deje de ser una barrera para adoptar servicios financieros digitales.
La ABM también ha colocado la digitalización de pagos entre sus prioridades para 2026. Durante la 89 Convención Bancaria, representantes del sector señalaron que las transferencias mediante SPEI, incluyendo las modalidades relacionadas con CoDi y DiMo, han registrado un crecimiento importante, especialmente en operaciones de bajo monto.
La asociación también ha planteado impulsar el uso de medios digitales en actividades donde todavía predomina el efectivo, como el pago de gasolina, además de promover una mayor adopción de estas herramientas entre comercios y pequeñas empresas.
¿Desaparecerá pronto el dinero en efectivo en México?
La reducción del efectivo, sin embargo, no significa que México esté cerca de convertirse en una economía completamente digital. La ENIF 2024 muestra que el efectivo todavía tiene una presencia predominante, particularmente en compras de menor monto. Un análisis reciente señala que alrededor de ocho de cada 10 operaciones comerciales todavía se realizan en efectivo y atribuye parte de esta persistencia a la informalidad económica, la desconfianza hacia las instituciones financieras y la falta de familiaridad con las herramientas digitales.
Por ello, el cambio debe entenderse más como una diversificación de los medios de pago que como la desaparición del efectivo: cada vez más mexicanos tienen la posibilidad de pagar mediante tarjetas, transferencias o aplicaciones, pero el efectivo continúa siendo fundamental en sectores y actividades donde el acceso a servicios financieros y digitales es menor.