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Las operaciones transfronterizas aumentaron un 33% en el sector de pequeñas y medianas empresas (pymes) entre junio y julio

Norman Hagemeister Rey: el Mundial aceleró los pagos sin efectivo en México

Pagos sin efectivo. El Estadio Ciudad de México operó bajo un esquema completamente cashless durante sus cinco partidos

La fiesta mundialista y sus asistentes impulsaron a comercios, negocios y restaurantes a adoptar los pagos con tarjetas de crédito y débito, así como las transacciones digitales en la Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey. Los primeros análisis de Visa sobre el consumo durante el torneo revelaron que las operaciones transfronterizas aumentaron un 33% en el sector de pequeñas y medianas empresas (pymes) entre junio y julio.

Los restaurantes, supermercados, comercios y tiendas de autoservicio concentraron el mayor número de operaciones de este tipo. En conjunto, estas categorías representaron el 56% de todas las transacciones sin contacto y registraron un crecimiento de 111% respecto al mismo periodo del año anterior.

Para el especialista en innovación financiera y transformación digital Norman Hagemeister Rey, el incremento de este tipo de pagos obedece a dos características que el efectivo ofrece cada vez menos: comodidad y rapidez.

Por una parte, el pago con dispositivos electrónicos o tarjetas evita que las personas carguen con grandes cantidades de efectivo. Además, las transacciones son cada vez más rápidas, lo que reduce los tiempos de espera y mejora la experiencia.

“Las tarjetas sin contacto y las billeteras instaladas en celulares o relojes dejaron de ser una alternativa y se convirtieron, en muchos escenarios, en la puerta de entrada al consumo”, asegura.

México respondió mejor de lo esperado

En el caso particular de México, los resultados superaron las expectativas previas al torneo. Con base en los datos de Visa y de la Secretaría de Economía, 692 mil pymes incluyeron las operaciones sin efectivo como forma de pago —el 71% de ellas ubicadas fuera de las ciudades sede—. La cifra superó la meta de 500 mil negocios pronosticada originalmente antes del arranque de la justa mundialista.

Además, las transacciones en los negocios ubicados a un radio de 5 kilómetros a la redonda de los estadios sede y del Fan Festival en las tres ciudades incrementaron en un 37%.

Estadios sin efectivo, un escenario cada vez más frecuente

Uno de los principales cambios ocurrió en el Estadio Ciudad de México, que operó bajo un esquema completamente cashless durante sus cinco partidos y movió más de 300 millones de pesos en ventas de alimentos y bebidas sin un solo billete de por medio.

El avance tiene contexto: hace apenas dos años, solo el 2% de las personas en México usaba pagos contactless de forma habitual. Hoy esa cifra ronda el 30%, según datos de Visa. Para Hagemeister Rey, el Mundial aceleró un proceso que ya estaba en marcha, pero que necesitaba un catalizador de esta escala para hacerse visible.

“En términos culturales, este tipo de eventos normaliza comportamientos que, de otro modo, tardarían años en consolidarse... Cuando millones de personas experimentan pagar sin efectivo en un entorno de alta demanda y todo funciona, el hábito se instala”, explica.

La experiencia de pago pone a prueba la tecnología

Durante el torneo, una de las experiencias que se pusieron a prueba fue el pago exclusivo mediante un sistema cashless. En los estadios de Toronto y Boston estaba explícitamente prohibido el pago en efectivo, lo que obligó a realizar las compras de alimentos, bebidas y productos oficiales mediante medios electrónicos.

Todavía no hay un balance oficial de la FIFA que determine qué porcentaje exacto de las compras se realizó mediante billeteras digitales, pero Hagemeister Rey señala que la dirección es clara: el efectivo está dejando de ser una opción en los grandes eventos deportivos, no por imposición ideológica, sino porque la experiencia digital es objetivamente más eficiente.

En ese sentido, el aporte tecnológico del Mundial no se medirá únicamente por el número de operaciones realizadas, sino por haber normalizado, para millones de aficionados, una experiencia de pago sin efectivo, móvil, internacional y casi inmediata.

“Construir una aplicación viable para el usuario es el principio del camino; el resto consiste en conectar la billetera con las redes financieras, validar la operación, aplicar reglas de seguridad, gestionar el riesgo y confirmar el movimiento de dinero. Todo sin afectar la comodidad y tranquilidad del cliente”, explico Norman Hagemeister.

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