Negocios

Robert E. Hall, ganador del Premio Nobel de Economía 2026, sostiene que la riqueza de un país depende menos de la cantidad de capital o de los años de escolaridad y más de la productividad impulsada por instituciones sólidas, seguridad jurídica y políticas que incentiven la inversión y la innovación.

¿Por qué Corea del Sur y otros países con menos recursos superaron a México? La explicación del Nobel de Economía 2026

La riqueza de las naciones Pese a contar con grandes recursos nacionales, ¿por qué México no es una nación rica? (Cuartoscuro)

Hace seis décadas, Corea del Sur era uno de los países más pobres del mundo y tenía un ingreso por habitante similar al de varias naciones latinoamericanas, incluido México. Hoy, su economía es una de las más avanzadas del planeta, mientras que nuestro país, pese a tener mayor extensión territorial y mayores recursos naturales, mantiene un crecimiento moderado y una amplia brecha frente a las economías desarrolladas.

Para el economista estadounidense Robert E. Hall, ganador del Premio Nobel de Economía 2026, la explicación va mucho más allá de cuánto invierte un país o cuántos años estudian sus habitantes o con cuántos recursos naturales cuenta.

En el influyente estudio”Why Do Some Countries Produce So Much More Output per Worker Than Others?“, publicado enThe Quarterly Journal of Economics,Robert E. Hall, profesor de la Universidad de Stanford, y Charles I. Jones analizaron 127 países, entre ellos México, para identificar las causas de las diferencias de productividad entre economías.

Su investigación concluye que, más allá de los recursos naturales, factores como la calidad de las instituciones, el Estado de derecho, el control de la corrupción, la protección de los derechos de propiedad y políticas públicas que favorezcan la inversión y la innovación son determinantes para explicar por qué algunas naciones generan mucha más riqueza por trabajador que otras.

La productividad pesa más que el capital o la educación

El estudio demuestra que las diferencias en maquinaria, infraestructura o nivel educativo explican solo una parte de la brecha entre países.

El resto corresponde a la productividad, un factor el cual refleja la capacidad de una economía para producir más con los mismos recursos.

Desde esa perspectiva, el caso de Corea del Sur es un ejemplo de cómo una economía puede transformarse mediante mejoras continuas en productividad, innovación e instituciones.

¿Qué hizo diferente Corea del Sur?

Hall sostiene que el elemento decisivo es la “infraestructura social”, concepto con el que agrupa a las instituciones y políticas públicas que crean incentivos para producir, invertir, innovar y adoptar nuevas tecnologías.

Entre esos factores destacan:

  • Estado de derecho.
  • Cumplimiento de contratos.
  • Baja corrupción.
  • Burocracias eficientes.
  • Protección a la inversión.
  • Apertura al comercio internacional.

Cuando estas condiciones existen, las empresas tienen mayores incentivos para invertir y aumentar su productividad.

Cuando no existen, los recursos terminan desviándose hacia actividades improductivas, como la corrupción, la búsqueda de privilegios o la protección contra el crimen.

¿Qué significa esto para México?

Aunque Hall no compara directamente a México con Corea del Sur, su teoría ofrece un marco para entender algunos de los desafíos que enfrenta la economía mexicana.

El Nobel sostiene que las economías con corrupción, débil Estado de derecho, incertidumbre jurídica y escasa protección de la propiedad tienen mayores dificultades para elevar su productividad y alcanzar mayores niveles de ingreso.

En su investigación también advierte que actividades como el robo, la corrupción, la búsqueda de rentas y otras formas de “depredación” desvían recursos que podrían destinarse a producir bienes, innovar o invertir. Cuando una empresa debe gastar más en seguridad, vigilancia, protección de mercancías o enfrentar extorsiones, esos recursos dejan de utilizarse para expandir su producción o generar empleos.

Pese a que el estudio fue publicado en 1999 y no analiza específicamente el fenómeno del crimen organizado en México, su marco teórico permite entender cómo problemas como la extorsión, el cobro de piso, el robo al transporte de carga o la inseguridad pueden convertirse también en un freno para la productividad y la inversión, al elevar los costos de hacer negocios y reducir los incentivos para emprender nuevos proyectos.

En contraste, Hall argumenta que países con instituciones sólidas, menor corrupción, cumplimiento efectivo de contratos y reglas claras para invertir crean un entorno más favorable para la innovación y el crecimiento económico de largo plazo.

Los recursos naturales pueden generar riqueza, pero sin instituciones sólidas, Estado de derecho, innovación y productividad, esa riqueza no se traduce necesariamente en un mayor desarrollo económico de largo plazo, señala el estudio.

Dicho planteamiento ayuda a explicar por qué economías como Corea del Sur, Japón o Singapur, con escasos recursos naturales, lograron convertirse en potencias económicas, mientras que países con abundantes reservas de petróleo, minerales o gas no siempre alcanzan los mismos niveles de ingreso y bienestar.

México podrá contar con petróleo, litio, cobre o una ubicación geográfica privilegiada, más esto no garantiza por sí solo un mayor crecimiento económico.

Según Hall, lo determinante es que existan instituciones que incentiven la inversión, protejan la propiedad, combatan la corrupción, hagan cumplir los contratos y permitan que empresas y trabajadores sean más productivos.

Tendencias