
El compromiso laboral mundial cayó a 20% y el desgaste de quienes dirigen equipos también va en aumento. Frente a este panorama, especialistas reunidos en Wellbeing 360 2026: Organizaciones con Propósito, de Tecmilenio, coincidieron en que el bienestar dejó de ser un beneficio adicional para convertirse en una decisión estratégica para las empresas.
El encuentro, organizado por el Instituto del Propósito y Bienestar Integral (IPBI), reunió a más de 500 asistentes en El Cantoral, en la Ciudad de México, y a más de mil 600 personas en línea, para analizar cómo mejorar el liderazgo, fortalecer las relaciones laborales y dar mayor sentido al trabajo.
De acuerdo con el reporte State of the Global Workplace 2026, de Gallup, solo el 20% de los trabajadores en el mundo están comprometidos con su empleo. La cifra representa un costo estimado de 10 billones de dólares en productividad perdida. Entre los líderes de equipo, el indicador cayó de 27% a 22% en un año.
En México, el estudio Factor Wellbeing 2025, elaborado por el IPBI en alianza con Forbes México y con más de 24 mil participantes, identificó una contradicción: aunque el trabajo significativo alcanzó una evaluación de 4.6 sobre 5, la percepción de liderazgo positivo retrocedió por primera vez desde 2021.
Además, contar con tiempo y energía al terminar la jornada para convivir con familiares y amigos obtuvo una calificación de apenas 3.56 sobre 5.
Liderazgo más humano
Durante la apertura, Rosalinda Ballesteros, directora del IPBI, llamó a incorporar el bienestar en las decisiones de negocio y no limitarlo a programas o acciones aisladas.
“El bienestar debe ser visto como una estrategia y no solamente como acciones aisladas que tomamos las organizaciones”, afirmó.
La discusión también llegó a las relaciones entre compañeros. Elías López, sacerdote jesuita y psicólogo especializado en reconciliación, planteó que las empresas necesitan reparar la fragmentación de sus equipos mediante el diálogo, el perdón y la reconstrucción de la confianza.
“Si el liderazgo no está al servicio del bien común, no es un liderazgo maduro”, sostuvo.
Por su parte, April Rinne, estratega global en cambio y futuro del trabajo, cuestionó la idea de que los líderes deban tener todas las respuestas. En un entorno de transformación constante, dijo, la capacidad de reconocer lo que no se sabe y recurrir al conocimiento de otros permite construir un liderazgo más colaborativo.

El bienestar también impacta en los resultados
Bruno Zepeda, rector de Tecmilenio, advirtió que las organizaciones han reducido con frecuencia el trabajo a indicadores de rendimiento y a las personas a funciones específicas.
El desafío, señaló, consiste en recuperar una visión integral del ser humano y aprovechar la tecnología para impulsar el desarrollo, en lugar de perder de vista las necesidades de quienes trabajan.
“En muchas organizaciones redujimos el trabajo al rendimiento, a las personas a funciones e incluso la educación a capacitación técnica para el empleo. El llamado de hoy es a rehumanizar la educación y el trabajo”, expresó.
La relación entre bienestar y rentabilidad fue abordada por Christian Krekel, profesor asociado de Ciencias del Comportamiento en la London School of Economics, quien destacó que invertir en las personas puede elevar la productividad, reducir la rotación y disminuir costos.
En tanto, Andrew Soren, fundador de Eudaimonic by Design, explicó que un trabajo significativo permite poner en práctica las fortalezas y los valores personales, además de conectar las tareas cotidianas con un propósito que trascienda al individuo.
El propósito no se resuelve con una contratación
Al cierre del encuentro, Julio Peña, vicerrector de Educación Abierta y Organizaciones de Tecmilenio, llamó a las empresas a preguntarse si promueven el propósito entre sus colaboradores o si esperan encontrarlo en las personas que contratan.
“Una organización con un propósito crece, tiene mejores resultados, tiene mejor bienestar, y nos lleva a construir un mundo mejor”, afirmó.
La idea compartida por los participantes resaltó en que mejorar el entorno laboral exige cambios en la forma de dirigir, organizar el trabajo y reconocer a las personas. En un mercado donde la tecnología puede igualar procesos y herramientas, el reto para las empresas es construir espacios donde los colaboradores encuentren razones para permanecer, comprometerse y contribuir.