
En México, la actividad empresarial y la filantropía han encontrado puntos de encuentro capaces de trascender generaciones.
Más allá de la creación de empleos, inversiones y cadenas productivas, distintos empresarios han incorporado la responsabilidad social como parte de una visión de largo plazo, mediante instituciones y programas que canalizan recursos hacia educación, salud, alimentación, cultura, medio ambiente y desarrollo comunitario.
Carlos Slim Helú
Uno de los casos más representativos es el de Carlos Slim, cuya fundación reporta haber beneficiado a más de 36.2 millones de personas mediante programas de educación, salud, empleo, desarrollo económico, cultura, deporte y medio ambiente.
La apuesta parte de una lógica en la que el fortalecimiento de capacidades puede contribuir a generar mejores oportunidades para las personas y, al mismo tiempo, favorecer el desarrollo económico y social.
Alfredo Harp Helú
Una trayectoria semejante puede observarse en Alfredo Harp Helú; toda vez que, en 2026, la Fundación Alfredo Harp Helú conmemoró 35 años de trabajo filantrópico, periodo durante el cual ha impulsado proyectos relacionados con educación, cultura, salud, deporte, medio ambiente, asistencia social y proyectos productivos.
De acuerdo con información de la propia fundación, sus aportaciones acumuladas incluyen más de 4,179 millones de pesos destinados a educación, más de 3,053 millones a cultura y más de 1,072 millones a salud.
Lorenzo Servitje Sendra
También destaca el legado de Lorenzo Servitje, uno de los fundadores de Grupo Bimbo, cuya trayectoria empresarial estuvo acompañada por iniciativas filantrópicas.
En un reconocimiento realizado por Lotería Nacional, se recordó que desde los años cincuenta, parte de las ganancias de la empresa fueron destinadas a la construcción de escuelas para niñas y niños de bajos recursos.
Jack Landsmanas Stern
Dentro de esa misma ecuación se encuentra Jack Landsmanas Stern, presidente y CEO de Corporativo Kosmos, quien dio continuidad al legado filantrópico de su familia mediante la creación, en 2016, de la Fundación Pablo Landsmanas.
La organización del empresario reporta actualmente más de 40 millones de comidas donadas, 125 organizaciones altruistas beneficiadas y programas de reinserción para personas privadas de la libertad; además, entre sus principales líneas de acción comprenden alimentación, salud y educación.
Estos casos muestran que, para una parte del empresariado mexicano, generar valor económico y contribuir al bienestar social no son necesariamente objetivos contrapuestos.
La creación de fundaciones, alianzas con organizaciones civiles y programas permanentes permite convertir recursos, capacidades y experiencia empresarial en acciones con continuidad y alcance.
Negocios y filantropía conforman un binomio que ha adquirido una dimensión estratégica; ya que, mientras las empresas generan actividad económica, la acción social busca ampliar las oportunidades y atender necesidades que impactan directamente en el desarrollo de las comunidades.