Escenario

El vigilante: Una historia sobre violencia, humor negro y expresionismo alemán

Un sencillo drama matizado por elementos de suspenso y humor negro abrió la competencia oficial al Mejor Largometraje Mexicano en el FICM

Asistentes al Festival Internacional de Cine de Morelia
Asistentes al Festival Internacional de Cine de Morelia Asistentes al Festival Internacional de Cine de Morelia (La Crónica de Hoy)

Una noche en la historia de Salvador, quien trabaja como vigilante en una construcción de las orillas de la Ciudad de México y precisamente el edificio en desarrollo son los protagonistas de El Vigilante, película de Diego Ros, que abrió la competencia al Mejor Largometraje Mexicano de la edición 14 del Festival Internacional de Cine de Morelia (FICM), ayer en una película sencilla pero que cobra sentido por la forma.

A Salvador, interpretado por el actor Leonardo Alonso, la vida le juega una broma muy pesada, o al menos así lo muestra el realizador mexicano al mostrarnos la historia de una mala jornada de trabajo que en principio sería inolvidable porque sería cuando vería nacer a su hijo, sin embargo el trabajo se complica y comienzan a ocurrir una serie de situaciones que son reflejo de un entorno de violencia del país, a partir de que dos sujetos abandonan una camioneta frente a la obra y un cuerpo es encontrado al día siguiente. Siendo el único testigo, Salvador se convierte en el centro de atención y conflicto entre distintos miembros del centro de trabajo. Y eso sólo sería el comienzo.

“Entiendo la película como si tomaras una historia de situaciones o de errores, como una comedia de errores en la que una situación va empeorando cada vez, en forma de espiral y cada decisión que toma el personaje lo mete en problemas más graves. Creo que es una forma de tener un punto de vista más fresco sobre la situación de la actualidad y en el que los medios de comunicación se han saturado”, expresó el director Diego Ros, en conferencia de prensa.

Una película con pocos personajes, y con un ritmo que poco a poco es más hipnótico al aprovechar de buena forma algunos detalles propios del cine de suspenso y terror, y algunos elementos de humor, que curiosamente juegan muy bien en este drama con las atmósferas que se crean a partir de la fotografía de Galo Olivares, influenciada por el expresionismo alemán en el que el edificio se vuelve un personaje más y que al jugar con las sombras y la paleta de colores las emociones cobran un sentido diferente.

“Queríamos que fuera un solo lugar en el que ocurren las cosas, a lo mejor esa parte que se muestra oscura tiene que ver con la forma en que ocurren las cosas pero también con el tono, en el que todo parece que se mueve de un lado a otro. Queríamos hablar de la violencia de una forma honesta, porque no es fácil encontrar una historia sobre lo que pasa en el país sin que se caiga en melodramas o conclusiones fáciles o esperanzas extrañas. Sí hubo algo del cine alemán, de ver puntos de vista y ángulos de cámara que fuera expresionistas”, concluyó el realizador.

La película también tiene en su elenco a los actores Ari Gallegos e Ivan Cortes, así como a Noé Hernández.

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