Academia

En línea, el más grande acervo de la historia de la ciencia en México

El Cinvestav desarrolló el Atlas Histórico de la Ciencia Mexicana, que compila información documental de diferentes fuentes bibliográficas del país. Abarca de 1795 a 1979

El Dr. Mario Molina, Premio Nobel de Química
El Dr. Mario Molina, Premio Nobel de Química El Dr. Mario Molina, Premio Nobel de Química (La Crónica de Hoy)

La ciencia mexicana tiene historias enterradas, algunas de las cuales van saliendo a la luz. La historia de Andrés Manuel del Río (inicios del siglo XIX) sobre el descubrimiento del elemento químico vanadio, al que él llamó “eritronio”, aunque conocida, hay detalles interesantes por saber…

El físico mexicano que tiene más citas por libro de manera individual no fue el mundialmente famoso y decano de la física nacional, Marcos Moshinsky, sino Alfredo Baños (1961). Manuel Peimbert uno de los astrónomos más importantes del país, publicó la base de sus descubrimientos más importantes en un modesto boletín que ya no existe, y es el documento local más citado en Latinoamérica.

Una más: la historia de la píldora anticonceptiva del día siguiente dejó casi toda su evidencia en artículos y patentes en México, antes de que el laboratorio que hacía los estudios, y después de ver su potencial comercial, se mudara a California.

Estas son algunas de las historias que ha arrojado el Atlas Histórico de la Ciencia Mexicana, conformado por investigaciones y estudios de tesis de alumnos de diversas instituciones, coordinados por el Centro de Investigación y de Estudios Avanzados (Cinvestav), y que es el repositorio histórico más completo existente sobre la historia de la ciencia en México, señalan sus desarrolladores.

La colección complementa el Atlas de la ciencia mexicana y el Atlas de la ciencia del Cinvestav, elaborados anteriormente por el centro de investigación. Este atlas, presentado ayer y que se puede consultar en línea (http://bibliometria.bfm.cinvestav.mx), contiene recursos documentales que se encontraban dispersos en acervos de bibliotecas, catálogos históricos y bibliografías de diferentes instituciones educativas, así como en cientos de revistas científicas publicadas en distintos países y locales —como el boletín que publicó el artículo de Peimbert—.

“El Atlas es resultado de los trabajos de investigación e información reunida por estudiantes de tesis y que se fue acumulando en diversas instituciones”, señala Francisco Collazo Reyes, coordinador del Atlas. ,Surgió de la necesidad de hacer investigación, pero cuando nos dimos cuenta era más de lo que había reunido Elías Trabulse —uno de los principales historiadores de la ciencia de México—. Nosotros reunimos las fuentes de información para hacer otros productos, que tenían elementos de fichas bibliográficas, y pensamos en un sistema de información que sirviera para otras investigaciones históricas”.

Las fichas bibliométricas del sitio web se conforman por los nombres de los autores, instituciones de adscripción, resúmenes y referencias. Con esa información se han digitalizado 36 mil fichas hasta 1979, en adelante los índices internacionales ya tienen registro.

Si bien esta primera etapa consistió en el control bibliográfico y de indicadores históricos, explica Collazo, la segunda etapa consistirá en adicionar el texto completo. “La producción del siglo XIX está casi completa, pero además de eso queremos transitar del sistema de registros bibliográficos a la minería de información, para lo cual necesitamos de las tecnologías de la información y la comunicación, por ello requerimos del apoyo de alumnos que estudian en esta área. Al igual que con las instituciones participantes, buscamos conjuntar intereses”.

Copyright © 2017 La Crónica de Hoy .

Lo más relevante en México