
"Llegué a conocer a aquel niño de seis años con aquella cara pálida, sin expresión ni emoción, y unos ojos negrísimos… los ojos del diablo", dice el personaje del doctor Loomis (Donald Pleasence), en una de las escenas más memorables de Halloween (1978), para referirse a Michael Myers, el personaje creado por John Carpenter que revolucionó la figura del psycho-killer en la pantalla grande.
La semilla de esta icónica película de terror se gestó desde dos ángulos. Por un lado Carpenter, junto a su entonces pareja Debra Hill habían escrito una historia sobre un psicópata a la que habían titulado The babysitter murders (él escribió la mayoría de los diálogos de Loomis, y ella los de las chicas). Por el otro, el productor Irwin Yablans había tenido en la cabeza la idea de hacer una película sobre un asesino que atacaba a una niñera en la casa donde estaba trabajando. El destino los unió.
Por ese entonces Carpenter presentaba en festivales su filme Asalto a la comisaría del distrito 13 (1976), entre ellos el de Milán, en la que el productor Moustapha Akkad le echó el ojo y en medio de una conversación salió el guion que trabajaba Carpenter. Akkad le dijo a Yablans de haber encontrado al cineasta ideal para la idea que tenía en mente, todos se reunieron en el Festival de Londres en donde comenzó oficialmente el proyecto de Halloween, pues a recomendación de Yablans sugirió que se contextualizara el guion en la tradicional fiesta estadunidense.
Cabe destacar que los productores eran independientes, por lo que en cuestión creativa había una total libertad, pero el presupuesto era muy limitado. De hecho se hizo con el sobrante del último proyecto de Akkad (El león del desierto, de 1980, que fue su gran apuesta como director). Halloween costó 325 mil dólares, de los cuales Carpenter cobró 10 mil por dirigir, escribir y poner la música. El filme recaudó 80 millones en todo el mundo.
Carpenter y Hill explicaron que la inspiración de su guion fue el escuchar el hecho real de un asesino que se colaba en las casas mientras las personas dormían, esperaba a que despertaran para matarlas a golpes con una llave inglesa. El resultado del filme fue mucho más impactante debido a la carga traumática de su asesino.
La historia comienza con una secuencia tremendamente impactante e icónica dentro del género. En la noche de Halloween de 1963, el pequeño Michael Myers se enfunda una máscara y la cámara sigue, a través de sus ojos, el recorrido que realiza desde la calle hasta la habitación de su hermana, lugar donde la asesina a sangre fría con un enorme cuchillo de cocina. A continuación, es descubierto por la policía con el arma en la mano y en estado catatónico. 15 años después, Myers protagoniza una huida del sanatorio donde se encuentra recluido.
Su psiquiatra, el doctor Sam Loomis, que ya había avisado al comité médico de lo peligroso que podría llegar a ser su paciente, emprende la búsqueda del asesino. Todo apunta a que Myers ha vuelto al pueblo de Haddonfield, lugar donde empezó todo, para celebrar su Halloween particular. Sus víctimas, un grupo de niñeras encabezado por Laurie Strode (Jamie Lee Curtis). “Un hombre no haría eso”, dicen en la película, “este no es un hombre”, responden.
La película dejó imágenes imborrables como Myers observando a Laurie, que a su vez le observa a él desde la ventana, viéndole inmóvil entre la ropa tendida en el jardín; Myers asomando detrás de un seto a unos cuantos metros, ocultándose, desapareciendo después; Myers disfrazado de fantasma, con perverso y espeluznante sentido del humor, y con las gafas de su última víctima puestas delante de los agujeros de la sábana. Y qué decir de la música minimalista inspirada en El exorcista (1973).
El origen del nombre de Michael Myers lo tiene en que así se llamaba el distribuidor británico de la película Asalto en la comisaría del distrito 13, quien cayó muy bien a John Carpenter. Luego llegó la máscara que es la del capitán Kirk de Star Trek, con los ojos recortados y pintada de blanco; antes iban a usar la de un payaso. El personaje fue interpretado por Nick Castle para la mayoría de la película, con Tony Moran y Tommy Lee Wallace en la sustitución durante la última escena.
Jamie Lee Curtis ha estado en cinco películas de la saga: Halloween (1978), Halloween 2 (1981), Halloween H2O: 20 años después (1998), Halloween: Resurrección (2002) y en la nueva Halloween (2018).También fue la voz de la locutora del toque de queda y telefonista de Santa Mira, en Halloween 3 pero no fue acreditada.
Este fin de semana se estrena en México una entrega más (la undécima) con Carpenter como productor ejecutivo, mientras que el director al mando es David Gordon Green. Con la nueva entrega llegará también Laurie Strode (Jamie Lee Curtis), quien desde la primera película tiene un enfrentamiento pendiente con Myers, psicópata enmascarado que intentó asesinarla hace 40 años tal y como lo hizo con cinco personas más, en el poblado de Haddonfield, Illinois.
“Michael Myers, con su máscara y su uniforme de empleado de gasolinera, es un personaje que se ubica entre un ser humano y lo sobrenatural. Él es la fuerza última de la maldad. Es implacable, y no hay argumento o súplica a Dios que pueda salvarte. Tiene un simple propósito, y ése es asesinarte. Michael Myers es una inexorable fuerza de la naturaleza. Si lo ves venir, solo tienes que apartarte de su camino”, afirma Carpenter.
Finalmente, cabe decir que muchos señalan a Halloween como el primer slasher, aunque antes de ella hay otros personajes como Norman Bates en Psicosis (1960). Incluso, en 1974, Tobe Hooper había tenido un impacto similar con “La matanza de Texas”, mucho más brutal y explícita que la de Carpenter, sin embargo Halloween marcó una pauta para el lanzamiento de una oleada de filmes slasher, como Viernes 13 (1980). Como sea, se acerca el 31 de octubre y como dicen en la película: “Es Halloween, todo el mundo tiene derecho a un buen susto”.
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