Cultura

“La madre de Leona Vicario determinó su carácter de heroína”

A través de la educación, la madre de la patria no fue destinada sólo a la crianza de los hijos, dice la historiadora Alicia Tecuanhuey Sandoval, especialista de la BUAP.

Mujer dando una conferencia
Mujer dando una conferencia Mujer dando una conferencia (La Crónica de Hoy)

María de la Soledad Leona Camila Vicario Fernández de San Salvador, mejor conocida como Leona Vicario (1789-1842), fue una mujer a la que por su lucha a favor de la Independencia de México la reconocieron como heroína cuando ella aún vivía; también fue la primera periodista del país y, gracias a su arrojo, ya que se fugó de una prisión de la Ciudad de México para alcanzar a las fuerzas insurgentes, ganó la simpatía de José María Morelos y Pavón.

En el marco del Año Leona Vicario, Crónica presenta una entrevista con Alicia Tecuanhuey Sandoval, historiadora de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP), quien actualmente investiga la ubicación de las casas de infancia y juventud donde vivió esta mujer ilustre que desde los 19 años apoyó la idea de que un territorio debe ser gobernado por sus habitantes.

Una de las afirmaciones que hace Tecuanhuey Sandoval sobre la vida de Leona es que la madre de Vicario determinó el carácter de la heroína, ya que al igual que a los hombres, le enseñó a leer, a escribir y la introdujo a los clásicos de la literatura, es decir, no fue destinada sólo a la crianza de hijos.

“La mayoría de biografías de Vicario se han centrado en la acción que la hizo una patriota y se desdibuja la seguridad y el orgullo por sus antecedentes que le dio la madre a través de la educación”, comenta la historiadora.

En el libro Mujeres protagonistas de nuestra historia, editado por el Instituto Nacional de Estudios Históricos de las Revoluciones de México (INEHRM), la especialista narra que los padres de Leona murieron cuando ella tenía 17 años, por lo que quedó bajo tutela de su tío Agustín Fernández de San Salvador con quien vivió en una finca que arregló Leona con la venta de su casa de infancia y un inmueble en San Agustín de las Cuevas.

“Toda la riqueza material fue herencia paterna, el tío era un funcionario real, miembro de la Audiencia de la Ciudad de México, pero no tenía solvencia económica. Leona compró la casa que habitaron, en la parte de abajo se ubicó el bufete del tío que era abogado y ella ocupó la mayor parte del espacio. En cierto sentido, la dificultad para gobernar a Leona tuvo que ver con que era una mujer independiente económicamente”, señala.

—¿Dónde se ubica la casa de infancia de Leona?

—Es algo que estoy investigando. Sabemos que en República de Brasil 37, en el Centro Histórico de la Ciudad de México, está la Casa Leona Vicario que hoy ocupa la Coordinación Nacional de Literatura del INBA, es una de las tres que obtuvo cuando el gobierno posindependentista le reconoció como recompensa a la incautación que sufrieron sus bienes junto con una Hacienda.

“El papá de Andrés trabajaba con el tío de Leona e involuntariamente los unió, aunque después lo odió porque pensó que él era culpable de las ideas escandalosas de Vicario, aunque en realidad quien la llevó a la arena política fue Octaviano, diputado en las cortes extraordinarias que promulgaron la Constitución de 1812”, narra Tecuanhuey.

Leona escribió en los periódicos El Ilustrador Nacional y El Ilustrador Americano a favor del autogobierno, además fue interlocutora de los insurgentes, motivos por lo que fue acusada de conspiración, encarcelada 42 horas en el convento de Belén de las Mochas y despojada de sus bienes.

“Tuvo un juicio de infidencia, le propusieron indultarla si confesaba a quién mandaba sus cartas pero ella sólo dijo que el apodo de Quintana Roo era Mayo. Por petición de su tío, Leona fue recluida en el convento para evitar que la enviaran a San Juan de Ulúa”, comenta la historiadora.

Tecuanhuey explica que fue interceptada una misiva que Leona envió a Quintana Roo. Al enterarse que la habían descubierto escapó de su casa rumbo a Michoacán, donde estaba Andrés, pero no avanzó porque el tío la localizó y entregó a las autoridades. No obstante, la insurgente se disfrazó de arriero junto con otros oficiales para escapar del convento.

La heroína se encontró con Quintana Roo y recorrieron Tierra Caliente de 1813 a 1816, tiempo en que se les ofrecieron varios indultos por gestión del tío de Leona, ofertas que rechazaron.

“En 1827 el Congreso del estado de Coahuila Texas promovió la designación de la Villa de Saltillo con el nombre de Vicario y aunque se aprobó, quedó en suspenso ya que los políticos del centro de México cuestionaron el por qué asignarle el nombre de una heroína no muerta”, detalla.

La historiadora señala que hoy se debe pensar a Leona Vicario como lo indica el documento de Coahuila Texas: “se eterniza el nombre de los héroes si se ponen en piedra o mármol, pero ahí se congelan; se vivifica su recuerdo si le ponemos el nombre a una población para que cuando ellos nombren a su patria, nombren a una de las heroínas”.

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