Opinión

Sheinbaum y Serrat: diplomacia del reencuentro

Sheinbaum propone destinar 10% del gasto mundial en armamento a Programa Global de Reforestación y una Declaración en Contra de la Intervención Militar en Cuba
Sheinbaum propone destinar 10% del gasto mundial en armamento a Programa Global de Reforestación y una Declaración en Contra de la Intervención Militar en Cuba

Imposible asegurar que “retoñarán aladas de savia sin otoño” donde la ausencia de libertad y la presencia de la guerra material o simbólica hubiesen talado cuerpos y valores comunitarios globales —nada menos que los principales actores de la belicosidad actual, socios o cercanos al país hegemónico, a Israel o Rusia— tal como aventuró hace 87 años Miguel Hernández, respecto de la Guerra Civil Española.

En Para la Libertad, segunda parte del poema El Herido, convertido en canción popularizada después de varias décadas por Joan Manuel Serrat en 1971, de un libro significativamente titulado El Hombre Acecha, la idealización de la convergencia de libertad y paz mantiene su relativa potencia retórica en un mundo en el cual México ha redefinido la relación con España y el resto de Europa.

Lo hace ahora mediante una estrategia donde la cooperación tecnológica y la identidad política progresistas son prioridad ante las tensiones históricas y la coyuntura.

La visita de la Presidenta Claudia Sheinbaum a España para participar en la IV Cumbre en Defensa de la Democracia y el recorrido por el Centro de Supercomputación de Barcelona establecen una agenda basada en el intercambio de conocimiento y el combate a la desigualdad.

México se posicionó ahí como interlocutor con capacidad técnica y solvencia ideológica. Ante los liderazgos de los mandatarios Pedro Sánchez, de España, Luiz Inácio Lula da Silva, Gustavo Petro y Gabriel Boric, de Brasil, Colombia y ex presidente de Chile, Sheinbaum apuntaló su pensamiento político: la libertad es palabra vacía si no la acompaña la igualdad, soberanía y dignidad de los pueblos. “Porque hay memorias que no se conquistan y raíces que nunca se arrancan”, dijo en su mensaje en el Fira Barcelona Gran Via.

La visión mexicana reivindicada en España encuentra ahora correlato en la Ciudad de México en la administración de Clara Brugada, quien ha llevado el concepto de progresismo también a una política de sustentabilidad, como lo ilustra la Ciclovía La Gran Tenochtitlán, en Calzada de Tlalpan, abierta ayer con el paseo de unos diez mil ciclistas en el tránsito para vencer miles de opiniones de inconformes provisionales por la obra. La mandataria local, enfrentando también las realidades del aquí y ahora, condenó el feminicidio de la joven Edith Guadalupe y pidió a la Fiscalía General de Justicia investigar además las acusaciones de corrupción contra personal de esa instancia, ya separado de su cargo por la titular Bertha Alcalde.

La visita de Sheinbaum al Centro de Supercomputación de Barcelona acompañada por Salvador Illa, presidente de la Generalitat de Cataluña, y el científico Mateo Valero, pone de relieve el procesamiento de modelos climáticos, genómicos y sociales, en tanto la presencia de Joan Manuel Serrat —puente humano entre ambas naciones y recordatorio de la tradición mexicana de asilo así como los gustos de aquellos en la izquierda o en el centro desde los años 70— implica una relación basada en una fraternidad civil forjada en la lucha por la libertad y renovada bajo premisas de igualdad.

Mientras la oposición ahora se pregunta si no “merece castigo el frente anti Trump”, en España el reencuentro refiere conflicto armado en Medio Oriente; persistente bloqueo económico a Cuba; pendientes en las fronteras democráticas y autoritarias de Europa Oriental. Los líderes progresistas se obligan a definiciones, así sean sus impactos más deseados que posibles. En Barcelona, Sheinbaum mantuvo la línea de política exterior mexicana de respeto al derecho internacional y solución pacífica de las controversias con un tono de mayor exigencia ética.

Toda defensa de la democracia es irrelevante si ignora el sufrimiento humano. México y España han superado la etapa de la confrontación. El reconocimiento sobre la enormidad de la devastación por la Invasión-Conquista sigue pendiente. ¿Es indispensable en una relación más contemporáneamente honesta?

Hay cierta melodía atractiva, como en Serrat.

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