
Hasta donde se sabe el “Corrido de Chihuahua” es obra literario- musical de aquel locutor de XEW llamado Pedro De Lille quien con autorización de Don Emilio Azcárraga colgó sobre el cristal de la cabina de Ayuntamiento 52 un enorme sábalo disecado, pues tenía enorme afición por la música y también por la pesca.
De Lille fue conocido cuando los locutores de la joven radiodifusión (zánganos de bella voz les decía Enrique Contell) eran casi ídolos populares. Y luego por su canto chihuahuense y el mineral de Parral y las liebres orejeras y todo aquello, pero ahora ya hay otro corrido Chihuahua: el señor Andrés Manuel López Beltrán, cuya pueril petición de no llamarle “Andy” esta columna atiende permanentemente. Cuando mucho se le puede decir, Don Andy como quizá el junior prefiera.
Bueno, pues este caballero y la debutante en el cargo, defensora de la patria y agitadora de masas Adriana Montiel, ahora presidenta de Morena, (fue anteayer su primera movilización en defensa de la patria), en insano ejercicio de centralismo fueron a Chihuahua a promover un juicio popular contra la gobernadora Maru Campos (traidora nacional) y entre abucheos y rechazo no pudieron presumir el éxito correspondiente. La nobleza de sus afanes.
Para el junior López las cosas fueron peor. No más llegar al aeropuerto y quedar bañado con imprecaciones, dicterios y gritos de ¡fuera, fuera!
Ahí se convirtió. En el corrido de Chihuahua. La señora Montiel, muy indignada acusó a Maru de bloquear los caminos para sabotear la movilización.
Pero el hecho es simple: la convocatoria de Morena para una especie de desafuero callejero (lero, lero) y juicio sumario contra la gobernadora (casualmente panista), por haber traicionado a la patria, no tuvo el éxito tumultuario anhelado. El gobierno estatal y algunos grupos de agricultores, les cerraron el paso por las carreteras con lo cual el “acarreo” se frustró.
Y en la ciudad capital su convocatoria no tuvo eco suficiente.
Total, en su debut la recién llegada presidenta de Morena, pegó un petardo de aquellos.
El “Diario de Juárez” (antes del furris acto), había publicado:
“…esta marcha convocada por Ariadna en la ciudad de Chihuahua, para exigir la salida de Maru Campos del Gobierno Estatal, será de relevancia nacional esperándose un nutrido contingente, pues además de que fue convocada por la dirigente nacional, a la que asistieron los liderazgos más fuertes del partido en la entidad, Cruz Pérez Cuéllar y Andrea Chávez, quienes buscan ser candidatos a la gubernatura, demostrarán su poder de convocatoria y movilización…” Pues no fue así.
Las figuras se quedaron en figuritas (como de Nacimiento) y los aspirantes al gobierno fueron incapaces de nutrir con sus contingentes la multitud para defenestrar a Campos quien se burlaba de ellos con mantas lamentosas por las ausencias del general Mérida; el gobernador con licencia Rocha “Mayo” y el financierorr Ortiz en tan sentida manifestación de fervor patrio y defensa soberana.
Frente a todo esto la senadora con licencia, Andrea Chávez cuya trayectoria política no tiene caso repetir, dijo algo de tan sonora resonancia interplanetaria es digno, eso sí de reproducción, emoción y aplauso.
“¡Bloquearon carreteras, cancelaron el transporte público, inundaron de guerra sucia las calles de Chihuahua, y aún así: ¡FRACASARON! Nuestro pueblo logró la mayor gesta en historia democrática de esta tierra: hoy floreció la Primavera Chihuahuense y ya nadie podrá detenerla”.
Pobrecita ella. Tan chihuahuense como para olvidar uno de los episodios fundamentales en la historia de México y su estado. Como al parecer lo ha olvidado o nunca lo supo, le regalo a la senadora con licencia este fragmento, quizá como anticipo de su cercano “baby shower”, porque los hechos ocurrieron entre el 8 y el 10 de mayo de 1911. Aquí lo tiene:
“Tras ciertas acciones descoordinadas, ganarse algunas heridas de guerra, pero dando pocos golpes de autoridad contra el ejército porfiriano, la revolución armada encabezada por Francisco I. Madero finalmente tenía la oportunidad de tomar una plaza de importancia en mayo de 1911: Ciudad Juárez.
“La plaza se encontraba a escasos metros, pero por diversas razones –bastante sensatas, por cierto– el líder no daba la orden de atacar. Mientras tanto, Pascual Orozco y Francisco Villa (nada junto al nuevo “corrido” de Chihuahua) se impacientaban al grado de irse a tomar un helado a El Paso, Texas, mientras los federales se burlaban llamándoles robavacas, inútiles y cobardes.
“La mañana del 8 de mayo pasó lo inevitable.
“Entre insultos y amenazas, quizá influenciados por algún aguardiente, obedeciendo una orden secreta o simplemente por entretenimiento, alguien tiró un balazo desde las líneas maderistas. Este fue correspondido por los federales y ya en la tarde la cosa estaba ardiendo.
“Don Francisco intentó calmar a sus hombres, pero la mecha estaba bien encendida. Orozco y Villa, con más ganas de tirar plomazos que de contener a su gente, le informaban que el ataque general ya no lo podían frenar.
“Pues si es así, qué le vamos a hacer”, dijo el futuro presidente.
“Entonces la artillería tumbó muros; las ametralladoras cerraron calles. Las brigadas que logró contener Madero fueron autorizadas para acudir al frente y los hombres continuaron luchando toda la noche. Al día siguiente prosiguieron el avance hasta el núcleo federal, rompiendo paredes y atravesando casas con barretas. Se hicieron prisioneros, pero algunos eran ejecutados según les diera la gana a sus captores.
“Mientras los atacantes se turnaban para ir a la retaguardia por agua, comida o dormir un poco, los soldados porfirianos prácticamente tenían veinticuatro horas de combate continuo, pocos víveres y grandes bajas.
“Con todo, continuaron combatiendo en esas condiciones hasta la mañana del 10 de mayo, cuando el general Juan Navarro se tragó su orgullo y desplegó la bandera blanca.
“Se dice que Villa ordenó que los prisioneros fueran puestos en calzones para que no se confundieran con los civiles y huyeran. Madero procuró salvar a los oficiales federales, mientras que, con bandera en mano, Roque González Garza se montaba en su caballo para conmemorar la histórica victoria.
“El castillo de naipes de Porfirio Díaz comenzaba a derrumbarse (Arqueología mexicana).”.
Pero eso no fue nada junto a “la mayor gesta en historia democrática de esta tierra, don Panchito.”
Tres mil “pelaos” a media calle grite y grite. ¿Eso es una gesta? ¿Conocerá la señora Chávez la historia de su tierra? Darle condición de “mayor gesta democrática” en los anales de Chihuahua a un acarreo mediocre, no parece demostrarlo.
Cuando no se sepa qué decir, más le valdría quedarse callada. Aún con riesgo de permanecer siempre muda.
OSO
El 4 de septiembre de 2023 el gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha “Mayo” presentaba a los generales en retiro, Mérida y García Alatorre como secretario y subsecrtetario de Seguridad estatal . Les había tomado protesta horas antes de dar a conocer sus designaciones. Todo era gozo y firmeza sobre todo por un detalle: “la secretaría de Seguridad Pública está bajo el mando del gobernador. Es una decisión de política o pública; no una extensión de la Sedena, repetía. Es una decisión de política pública; no una extensión de la Sedena.
No puede haber dobles mandos, decía ufano. Y si bien recponocía la recomendación del entorchado Cresencio Sandoval, describía a los mandos militares (con retiro o sin retiro), como sujetos al mando civil.
Vaya cosas, en Sinaloa las recomendaciones del entonces secretario militar, como ya sabemos; los sobrinos políticos del almirante Raúl Ojeda secretario de la Marina Armada, navegando en el huachicol.
Y el jefe de ellos dos, el Comandante Supremo, feliz, feliz, feliz…