Opinión

El corazón de la salud pública

IMSS (Instituto Mexicano del Seguro Social)

A diferencia de la medicina general, que suele concentrarse en atender síntomas inmediatos y resolver problemas clínicos concretos, la medicina familiar observa a la persona de manera integral. Comprende su historia, su entorno, sus hábitos y la relación que existe entre la salud física, emocional y social. Más que atender enfermedades aisladas, busca acompañar a las personas a lo largo de su vida y construir una relación continua de cuidado y prevención.En el marco del Día Mundial del Médico Familiar, su importancia resulta evidente en un país donde las enfermedades crónicas representan una de las mayores preocupaciones de salud pública. En México, según el INEGI, las enfermedades del corazón, la diabetes y los tumores malignos concentran gran parte de las muertes cada año. A esto se suman padecimientos respiratorios, enfermedades cerebrovasculares y afecciones hepáticas relacionadas con estilos de vida poco saludables.La medicina familiar nace precisamente para responder a ese desafío. El médico familiar conoce al paciente más allá de un expediente clínico. Entiende sus condiciones de vida, escucha sus preocupaciones y acompaña sus procesos de salud con una visión humana y continua. La especialidad en Medicina Familiar en el Instituto Mexicano del Seguro Social tiene una duración de tres años. Está diseñada para formar médicos que brinden atención médica integral y continua, enfocándose en la prevención y el manejo de la salud de todo el núcleo familiar. Como parte del fortalecimiento de esta estrategia, en el draft 2026 se contrataron 413 médicos familiares para fortalecer el primer nivel de atención y ampliar la cobertura médica en beneficio de la población derechohabiente. El director general del IMSS, el Mtro. Zoé Robledo, destacó la importancia de las y los especialistas en Medicina Familiar al señalar: “El esfuerzo que se hace todos los días para crecer en la infraestructura del Instituto con hospitales, equipos e insumos nuevos, no serviría de nada sin ustedes, las y los especialistas, y sin su humanismo científico, como ha planteado laPresidenta”.Según la ENSANUT, la obesidad y el sobrepeso infantil representan también una emergencia de salud pública. El 36.6 % de los escolares (de 5 a 11 años) y el 40.1 % de los adolescentes padecen esta condición, y el sobrepeso afecta a un tercio de la población infantil total.Los niños y niñascon sobrepeso y obesidad tienden a seguir siendo obesos en la edad adulta y tienen más probabilidades de desarrollar padecimientos crónico-degenerativos, especialmente si desde pequeños no logran adoptar hábitos saludables de alimentación y ejercicio.Es ahí donde entra el médico familiar, quien no solamente diagnostica o prescribe tratamientos para evitar esta condición, sino que también orienta, educa y previene.Su trabajo incluye promover hábitos saludables desde la infancia, detectar riesgos antes de que aparezcan enfermedades y dar seguimiento constante a quienes viven con padecimientos crónicos.Este modelo se apoya en la atención primaria, considerada la base de los sistemas de salud modernos. Dentro de este esquema, la medicina familiar cumple una función estratégica porque integra prevención, diagnóstico, tratamiento y recuperación en un mismo proceso de atención.En nuestro país, el desarrollo de la medicina familiar tuvo un carácter adelantado para su época. Desde principios de la década de 1970, el Instituto Mexicano del Seguro Social impulsó un sistema de atención integral que años después coincidiría con los principios internacionales de atención primaria promovidos por la Conferencia de Alma-Ata.Su formación permite atender enfermedades crónicas, saludmaternoinfantil, envejecimiento, salud mental y rehabilitación, además de mantener seguimiento continuo de los pacientes y sus familias. Su capacidad resolutiva permite atender la mayoría de los padecimientos desde el primer nivel de atención, evitando la saturación hospitalaria y reduciendo costos para las familias y las instituciones.El fortalecimiento reciente de la medicina familiar refleja la necesidad de construir sistemas de salud más preventivos y menos reactivos. El aumento en la formación de especialistas y la expansión de servicios preventivos constituyen uno de los pilares más eficaces para mejorar la calidad de vida de la población en el presente y futuro de México.

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