El Refugio Franciscano y su ciudadanía solidaria cumplieron con cuanto capricho y vaciladas les fueron observadas y/o inducidas por parte de
diferentes ¿autoridades? dizque competentes de CdMx y el Gobierno, con mentecatez evidente, prefirió defender lo indefendible y ser parte del botín
pese a la muerte de cientos de Franciscanitos que entre sus arrebatos perdieron infamemente la vida. ¡Que les aproveche!, peeeero, recuérdese y
téngase presente que nada, nadie, ni el poder siquiera, son para siempre.

Llevo casi tres décadas escribiendo semanalmente en este espacio que generosamente me mantiene abierto La Crónica de Hoy. Siendo así, se trataría de millones de palabras expresadas en reclamo a la invisibilidad hacia la crueldad a los animales no humanos por parte de mi ¿racional? especie… vergüenza total… y motivo por el que una vez más debo insistir en lo mismo reclamando, para comenzar, esos primitivos usos y costumbres para “preservar las tradiciones” que en realidad terminan de forma indiscriminada con cientos de vidas como resultó en el reciente caso de la guerrerense Fiesta del Ratón en la que criaturas totalmente indefensas como son los pasivos tlacuaches y los nerviosos ratoncitos fueron apaleadas hasta la muerte mientras los hacían bailar al son de la borrachera y alucines de los asistentes, entre quienes estaban la “autoridad” municipal y otros servidores públicos vecinos y del mismo equipo estatal, supuestamente obligados a dar cumplimiento a la prohibición constitucional de no maltratar a los animales y por lo tanto, sujetos a impedir ese festejo que no sólo consintieron sino del que participaron y que bien pudieron suplir con peluches… mucho pedir para esos humanoides. Asimismo, durante la semana se viralizó el video de una panzona tipeja que sin inmutarse fue filmada ahorcando, bajo desesperante agonía, a un absolutamente indefenso cachorrito dentro del territorio de la comunidad de Opichén, Yucatán. A saber quién habrá sido peor… si la maldita asesina o quien la grabó y no contuvo el hecho. Ahí tuvimos también, circulando también fuertemente por las RR. SS., el infame video donde quedó documentada una de las formas más ruines de maltrato animal, por cuanto de forma brutal y mediando contención total por medio de los amarres de sus patas, o sea de sus defensas, un joven y muy digno caballo aguantó la bestial golpiza que inmisericordemente le propinaron un par de desquiciados identificados con los nombres de Edwin Díaz, encargado de los latigazos, y Juan Israel López Caballero, que bajo una furia interna contenida y con toda la fuerza que le fue posible al mismo tiempo golpeó con un tubo la cabeza y cara del cuaquito varias veces para enseñarle quien tiene el mando. Aquí lo rudo, lo más obsceno, es que no se trató de encapuchados sino de vecinos. No era película. Era “cultura”. Era el México de hoy, donde además la confianza del descaro proviene de la total impunidad que existe sobre cualquier tipo de delito. Sin embargo, esta vez el reto está en la cancha de la Fiscalía General del Estado de Colima, harto documentada sobre el caso cuando fue la misma gente, enfurecida con esa barbarie, quien le facilitó la plena identificación de los malandrines y hasta el domicilio de uno, dato que conllevó a que se les plantara cara bajo la tutela de la activista colimense Susana De La Rosa, quien seguramente será determinante para que se aplique el correspondiente castigo. Según Guadalupe Solís, presidenta municipal de Cuauhtémoc, donde se ubica la comunidad de El Trapiche (donde al menos uno de los violentadores tiene fincada residencia), aseguró que el caballo se encuentra a buen resguardo y recuperándose de la paliza y que la Fiscalía General del Estado está actuando en lo suyo. Esperemos que así sea antes de que se les pelen como se dice que ya lo hizo Díaz con rumbo a la frontera norte, cobijado por sus padres, igual de agresivos. No lo hurtó. De lo contrario pido únicamente 5 minutos a solas con esos desgraciados. Así las cosas, disruptivo sería ir más allá sin tener que seguir aguantando estos actos y también ver de continuo perros caquéxicos amarrados en azoteas. Disruptivo sería dejar de aplaudir la creación de tantas leyes de protección y bienestar animal tan inútiles como ignoradas. Disruptivo sería exigir a plenitud que se vigile la prohibición constitucional al maltrato, respetando en su exacta magnitud el reconocimiento a la sintiencia de los compañeros animales. Disruptivo sería poder destituir de forma inmediata a esos ignorantes y prepotentes Ministerios Públicos que bostezan o se burlan ante las denuncias por maltrato y crueldad a los animales aplicando, si acaso y bajo presión de las RR. SS., una multita de 500 pesos. ¡Mirémonos México! Somos el número 1 con perros en situación de calle y por ahí en violencia contra los seres sintientes en general. Las “corridas de toros” siguen blindadas como “patrimonio cultural” en algunos Estados. Los rastros municipales, caja chica del alcalde en turno, son verdaderos infiernos tóxicos. La ProFeCo revisa que el kilo esté completo, sí, pero ¿quién certifica que no haya crueldad y agonía en la matanza de los animales? El tráfico negro de fauna silvestre nos coloca en un destacado tercer lugar al ser el cuarto o quinto país megadiverso del mundo y la ProFePA apenas cuenta con inspectores y no todos realmente capacitados y/o comprometidos. Por eso ya basta del cuento de que así somos. No, así decidieron ser algunos… muchos… y otros nos tenemos que aguantar cuando contemplamos con enorme impotencia las ventas de perros en mercados, calles, tiendas como PETCO o aguantando a los criadores de traspatio que incluso la Federación Canófila Mexicana avala con certificado$ o a las madres de familia que para salir de apuros económicos ponen a parir perritas con arquetipo de ciertas razas. Y es que la crueldad animal no se determina exclusivamente por golpes y matanzas y no es de monstruos sino de gente normal como la que todos los días encontramos en la calle y que detrás guarda personalidad malvada o irresponsable. Ok, los animales no votan, pero sirven de atractivo legislativo. No marchan, porque lo tiene prohibido en algunas zonas del país. No tienen sindicatos para exigir sus derechos. Sólo nos tienen a los que sin reparo nos preocupamos y ocupamos de ELLOS y aún así les seguimos fallando…
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