
La próxima semana inicia el tercer mundial de la FIFA en el que México es anfitrión y el ambiente político y social está enrarecido. La afición está entusiasmada, pero un poco distante. El dinero se ha convertido en el protagonista como nunca antes en la historia de esta competición. Uno de los motivos principales de conversación son los exorbitantes precios de los boletos para asistir a los partidos y su transmisión restringida por la televisión y streaming de pago.
Los FIFA Fan FestivalTm, que son la forma gratuita de ver los partidos del mundial en algunas ciudades sede, están sitiados por las marcas comerciales y la venta de productos controlados o auspiciados por los organizadores o las autoridades. La derrama económica global se estima en 40 mil millones de dólares para los sectores de hospitalidad y entretenimiento. En Monterrey, el acceso será gratuito, pero hay venta de espacios preferenciales, que garantizan un lugar cercano a la pantalla.
El aumento de las tarifas en los servicios turísticos (en hoteles 300 % en la Ciudad de México, en relación a la temporada baja) está provocando una baja ocupación reservada del 60 % frente a la esperada del 80 % y una consecuente disminución de los precios, lo que ésta ocasionando que quienes planearon con anticipación su visita están siendo castigados por ser previsores. El conflicto por el uso de los palcos del Estadio Banorte y la prohibición de introducir alimentos y bebidas llegó a los tribunales, sin muchas probabilidades de éxito para los dueños, que deberán pagar botanas, comida chatarra y bebida barata como si fueran viandas de los más reconocidos restaurantes. El dinero es el protagonista.
En un segundo plano, los gobiernos apenas pueden cumplir con los compromisos asumidos con la FIFA y los aficionados. La movilidad y la seguridad están en vilo a menos de una semana de la inauguración y el mundial social, la rehabilitación de canchas ha sido poco transparente y oportunista y exhibió el abandono presupuestal del deporte y la nula preocupación pública por el fomento y la práctica del mismo. La remodelación de la línea 2 del metro de la Ciudad de México, que es la principal para el Estadio Banorte, si se concluye será apenitas y las líneas 4 y 6 de Monterrey no concluyeron.
El contexto de la inauguración es de crispación en muchos escenarios. En lo social, los trabajadores, los pensionados de Pemex y CFE, los transportistas, los colectivos de madres buscadoras, entre otros grupos sociales amenazan con movilizaciones y bloqueos en los alrededores del Estadio Banorte. El FIFA Fan FestivalTm en el Zócalo está casi montado, pero no hay acceso al corazón del poder político en México por el plantón de uno de los aliados del actual gobierno en las elecciones de 2024, la CNTE.
En lo político, el continuado distanciamiento de los gobiernos de la región de Norteamérica es más que evidente, ni el fútbol es una excusa para una tregua en los permanentes enfrentamientos diplomáticos y no tan diplomáticos. Por un lado, México y Canada piden la firma de un tratado comercial para los próximos 16 años y, por el otro, apoyan abiertamente a los adversarios de Estados Unidos o negocian con sus rivales comerciales. Por el otro, Trump no pierde ninguna oportunidad para ser Trump y tratar de satisfacer sus delirios de grandeza con el aparato del Estado más poderoso del mundo. Un día sus colaboradores alaban a México y al siguiente lo amenazan con más nombres de políticos investigados por sus nexos con el narcotráfico.
En este escenario, la presidenta opta por un discurso soberanista, que es una defensa de los morenistas de alto rango acusados penalmente en Estados Unidos por el gobierno de Trump, y su ex jefe, desde la Quinta “La Chingada” sala en su defensa con una carta en la que le pide a su amigo norteamericano que deje su faceta de Mr. Hyde, perversa y egocéntrica, y retome la personalidad generosa y amable del Dr. Jenkyll.
A días de la inauguración de la Copa FIFA 2026, las noticias reflejan intranquilidad y zozobra. Nadie puede asegurar que el conflicto magisterial no afectará la movilidad hacia el Estadio Banorte, que el gobierno estadounidense no filtrará una lista de narco perseguidos, que el acceso al partido y al Zócalo será ordenado y seguro, que los grupos inconformes con el gobierno olvidarán sus demandas para después del mundial y que la multitud en los estadios y en los lugares públicos no se expresará en contra del gobierno.
La anfitrionía le puede salir cara a los gobiernos de la 4T. La discordia sembrada, las promesas de campaña incumplidas, la narrativa vacía de resultados tangibles y el aislamiento palaciego pueden ser las causas de una cosecha de tormentas. La derrama económica del mundial no las va a contener. Lo que siembras, cosechas.
Investigador del Instituto Mexicano de Estudios Estratégicos en Seguridad y Defensa Nacionales y del Sistema Nacional de Investigadoras e Investigadores
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