
Sabedor de la dimensión de la paliza por venir, el gran caudillo de Morena --previsor y protector-- retiró a su hijo Andrés Manuel (Andy, para los cercanos), de la secretaría de Organización del aparato electoral de Morena. La vergüenza de Durango ya habría sido suficiente. Su desapego laboral, sus viajes de lujo, su pretexto de laburo extenuante; su ineptitud y sus faltas de atención, por no hablar de su limitado talento, colmaron el plato.
El suyo y el de Luisa Alcalde, cuya incapacidad fue premiada con un programa para desmentir periodistas desde la Consejería Jurídica. Ni fu, ni fa.
Ambos (con pedigrí en el movimiento y nada más), creyeron --como todo Morena-- en la omnipotencia de los programas sociales como única e imbatible fuente real de poder del neo sistema diseñado por el actual señor de Palenque quien tras la remoción aprovechó para cobijar al junior bajo la sombra de su “liderazgo moral”, como se cuida a un adolescente necesitado de proteción paterna. Por lo visto lo es.
Se necesita garantizarle un blindaje ante cualquier contingencia. Será diputado por Tabasco. Cuando llegue a la cámara pagará sus pecados y hasta los negocios familiares (suyos y de sus hermanos) con burlas y ataques constantes de los reaccionariuos opositores y los medios mercenarios. Eso dirán. Else defenderá con esta frase para el mármol:
“Soy hijo de quienes aman y lucharon por el pueblo”.
Pero mientras esa ufanía de la patriótica ascendencia resuena por todos los rincones de la patria, el Partido Revolucionario Institucional se regodea en su victoria abrumadora en Coahuilla, último territorio bajo su dominio: barrimos a los narcopolíticos de Morena, dice Alejandro Moreno, presidente del CEN.
“…las familias coahuilenses decidieron con libertad y con inteligencia, y dejaron claro que aquí no quieren abrirle paso a los narcopolíticos de Morena, que solo dividen y dañan a la sociedad”.
Obviamente la operadora de los programas sociales, Ariadna Montiel, transformada en presidenta del partido con la finalidad de empatar las listas de beneficiarios y las de militantes o al menos votantes en una especie de afiliación masiva y agradecida (en inicuo aprovechamiento del binomio partido-gobierno), ha dicho desde el fondo del entripado bilioso: la jornada de ayer “fue una “elección de Estado” y acusó al PRI de operar un presunto esquema de compra y coacción del voto mediante códigos QR.
Según la dirigente morenista, el mecanismo sustituye prácticas que en procesos anteriores fueron asociadas con las tarjetas Monex y Soriana.” (La jornada).
Lo más notable de la elección –ya fuera de las justificaciones de última hora--, fue la virtual desaparición del Partido Acción Nacional y el surgimiento del partido estatal Nuevas Ideas. En su primera participación logró alrededor de 61 mil votos (5.8 por ciento de la votación), suficientes para superar al PAN y al PVEM. También se debe destacar la asistencia de electores, superior al 50 por ciento, volumen notable en elecciones de congreso estatal.
AUTOS ELÉCTRICOS
En el no tan lejano 1984 estuve en China. Era otro país.
Las anchas avenidas de Pekín (todavía no jodían con el Beijing), estaban colmadas de ciclistas uniformados de gris o azul y zapatillas negras de lona. Casi no había automóviles, lo cual le daba a la ciudad un extraño rumor de sordina, sobre todo en las noches.
La desesperación de un pobre hombre cuya bicicleta había sido destruida por un trolebús en un extraño accidente, es una imborrable imagen del absoluto desamparo. Quizá nunca más la iba a reponer.
En los pocos años transcurridos, en un pasmoso alarde, China tiene hoy 70 por ciento del mercado mundial de autos eléctricos. Una sola de sus enormes fábricas (BYD) significa una fortaleza de 343 mil millones de dólares en activos dentro del país. Hoy tienen casi 500 fabricantes y casi cien marcas compiten por un mercado interno y de exportación altamente electrificado.
Pero la antigua Catay hoy se sobresalta. No tanto como cuando en 1900 la guerra de los boxers hundió a la capital china en un paisaje de desoladora tragedia.
En aquellos años se apreciaban “los cuerpos raquíticos de la gente que vivía en pueblos abandonados o destruidos sobre cuyos edificios en ruinas ondeaban las banderas de los saqueadores compinchados contra China: Japón, Francia y Rusia. Los ríos se habían convertido en una mezcolanza de sangre, carne humana, huesos y grasa”, según narró en escalofriantes páginas Gadhadar Singh.
Hoy la cautela china se alerta. Los mexicanos ya han logrado un automóvil eléctrico cuyo revolucionario nombre: Olinia, modificará el mercado mundial. Ya verán...
COLCHONES
Abruma por su insistencia la publicidad de colchones por radio y TV con Javier Aguirre como promotor del reposo; no del “juego del hombre”.
Misterios de la asociación mercadológica. Pero de ninguna manera novedosos.
Cuando en el mundial del año 70 los seleccionados nacionales fueron concentrados en Acapulco después de una pavorosa gira por Europa, donde arrastraron la cobija de su incapacidad Raúl Cárdenas (el técnico, el estratega, el maestro), se percató de la ausencia de dos de sus “cracks”: Cisneros y Núñez.
Se habían ido de botellón playero, quizás a La Condesa o a La Huerta como se conocía entonces a la pululante zona roja del puerto.
Nos cuenta Manuel Seyde:
“…el caso es que faltaban dos y dicen quienes se precian de conocer la verdad de este episodio, que el señor Cárdenas para esperar el arribo de ellos, se tendió en la cama de uno, boca arriba, las manos bajo la nuca, en la misma posición que adoptó después para anunciar unos colchones por la tele…”
Obviamente aquel equipo fracasó a la hora de la hora. Italia los hizo trocitos en Toluca y los bailó al son del 4 por uno.
Y Cárdenas, anunciando colchones…como ahora el salvador del futbol ratonero quien tiene todo muy claro en su sistema de juego:
“Tengo varias posibilidades: pareja de centrales, dos laterales derechos, dos izquierdos; pivotes, contenciones, de todo. Veremos de aquí a la semana que viene cómo vamos; no tengo desconfianza en uno u otro, todos están igualados, uno con unas características; otros con otras.
“Para mi juicio puede jugar cualquiera”. ¡Ah!, bueno. Cualquiera es cualquiera.
Y ayer la señora presidenta (Con A) les dio bandera y halagüeñas palabras de estímulo (aunque ni siquiera los vaya a ver a la inauguración de pasado mañana) y los exhortó a defender los colores de la patria y lució la playera verde esperanza con su nombre suyo de ella en la espalda, con su número especial o algo así y bla, bla, por aquí y bla, bla, bla, por allá.
La selección no acabará ni entre los cinco primeros. Se aceptan apuestas.