Ignoro si continúe en su posición Gustavo Ampugnani. Hasta donde me quedé, cobraba como Director General de Inspección y Vigilancia de Vida Silvestre, Recursos Marinos y Ecosistemas Costeros de la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente y como tal, con la competencia de vigilar y hacer cumplir o sancionar los incumplimientos a la normatividad correspondiente que incluye la obligación de dar trato digno y respetuoso a la fauna cautiva bajo cualquier figura jurídica reconocida, pero… parece ser que aunque lo recuerdo como eficiente y combativo personaje en sus tiempos Greenpeace, ahora lo percibo rebasado por cuanto no está pudiendo ni con los zoológicos que se le denuncian públicamente a la ProFePA, tal como recientemente ha venido sucediendo con el Wameru de Querétaro sobre el que incluso personalmente le referí situaciones y el guanajuatense ZooLeón, donde para colmo fue reportada la presencia de gusano barrenador en al menos dos de sus habitantes, traduciendo con ello absoluto descuido y falta de supervisión diaria a esos animales. Como dijera don Alejandro Martí: ¡si no pueden, renuncien!

Y ahora vámonos tendidos en este primer intento de análisis sobre el punto medular del presente texto, porque… vaya megafiesta la que se armó en el Estado de México entre los cercanos y la misma Delfina Gómez, gobernadora de la entidad, primero, cuando hace relativamente poco tiempo fueron declarados “seres sintientes” todos los animales no humanos residentes en la entidad, para luego y una vez supuestamente entendida y atendida su sintiencia, elaborarles una Ley de Protección, Cuidado y Bienestar Animal celebrada con bombo y platillo incluso poco antes de su publicación en la Gaceta Oficial del pasado 16 de junio, pero ordenamiento que curiosamente resultó mezcla de la vieja legislación de la entidad enterrada para sacar el Código de Biodiversidad, cuyo Libro Sexto quedó abrogado con estas disposiciones que todavía lucen más especistas que ninguna otra similar pese a presumirla ejemplar, ¡vamos!, como la que el mundo esperaba, partiendo de que cínicamente exceptuaron a las criaturas que fuera de las sentenciadas a los rastros son las más cruelmente maltratadas y poco peor, exclusivamente para diversión de los ¿racionales? Me refiero, claro, a los “gallos de pelea” y a los toros de lidia y demás bovinos usados para otros espectaculitos y por supuesto a la charrería, “deporte nacional” que como tal ha permanecido intocable. Innombrable para estas cuestiones, porque va de por medio el honor mexicano sin importar que las “suertes” que ejecutan los aficionados a la práctica incluyan crueldad y sufrimiento innecesario a los animales. Puedo citar, sí, que en principio la denominación me convenció pese a mi renuencia a tropicalizar a conveniencia el término “bienestar”, pretendiendo homologarlo con acciones protectoras que no es su origen ni propósito, pero que en este caso y al situar la referencia hasta el final, me permite entenderla con tendencia a sumar en positivo el ejercicio subjetivo de la protección con el objetivo del bienestar que, combinados, lógicamente traducirán un sistema de cuidados más… insisto… ¿cómo dejar fuera gallos, toros, becerros, entrenamiento canino de seguridad, etc., intentando vendernos el ordenamiento como de avanzada?. Todavía menos, cuando en su artículo primero cita textualmente que Los animales, cualquiera que sea su condición de vida o clasificación legal, tienen reconocimiento jurídico como seres vivos sintientes y en virtud de ello, los sectores público, privado y social deberán adoptar medidas tendientes a su cuidado, evitar su sufrimiento o dolor causado directa o indirectamente y, según entiendo, EVITAR implica acciones de manera preventiva para IMPEDIR que algo suceda o para ELUDIR situaciones de peligro, daño o molestia. ¿Luego entonces?, y más adelante define el término CRUELDAD como todo acto do-lo-so de brutalidad, sá-di-co, zoofílico… cometido en contra de cualquier animal que no sea considerado como plaga. Por cierto, eso de la “zoofilia” sugiero ser referido mejor como “zooerastia” o “bestialismo”, cuidando puntualmente su definición, ya que el primer término está considerado como parafilia por la Organización Mundial de la Salud y por lo tanto, de no comprobarse crueldad o daño al individuo abusado y sin posibilidad alguna de negarse, un tinterillo cualquiera pudiera desvincularlo de delito. Asimismo y en lo tocante al “sacrificio humanitario” multicitado a lo largo del ordenamiento y para el que tendrán facultades los dizque “centros de bienestar municipales”, ha de saberse que también la referencia quedó en el pasado y con riesgo de incongruencia especialmente tras la presuntuosa ESTRATEGIA CERA promovida desde el ejecutivo estatal, ya que además al no tratarse de un ritual la Norma Oficial Mexicana de la materia hace tiempo que lo describe entre sus MÉTODOS de MATANZA, así que manipularlo o justificar esas muertes presuntamente eutanásicas suavizándolas con esa tierna palabrita es improcedente e inmaduro ante un posible y seguro abuso de la facultad. ¡Ojo con ello!. Por otra parte, el artículo 38 me hace cuestionar la ausencia de un antropólogo social durante la construcción de la legislación en comento, mucho más allá de si la respalda o no un animalista creador de contenido, toda vez que quienes la propusieron, elaboraron y aprobaron ignoran por completo la tremenda realidad de las áreas rurales y semirurales del EdoMex, donde la palabra “nutrición” ni se conoce y de hidratación… como no sea a través de los charcos que deja la lluvia… ni hablemos. Dado lo anterior, pregunto cómo es que será vigilado ese cumplimiento que ni los humanos tienen el privilegio de alcanzar y una ley que no se hace cumplir se torna inviable o si acaso aplicable para casos que se viralicen en redes sociales, terminando por ser ampliamente burlada. Aparte, para considerar sus alcances será indispensable conocer su reglamento porque hasta donde la llevo leída muchas de sus disposiciones son sueños guajiros. De buenas intenciones está empedrado el camino al cielo, dicen. Continuaré. Ah, y lo del “pato Merlín” ¡poca madre!, pero su instinto de defensa fue maravilloso. LUTO… de último momento la ProFePA da a conocer el fallecimiento de la Señorita Miiiina, osita rescatada por Fundación Invictus y tesoro de criatura que NUNCA debió padecer el descuido a que fue sometida en el Zoológico La Pastora de Nuevo León.
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