Resulta increíble que alguien que reúne dos condiciones tan vulnerables como es la vejez y la preferencia sexual gay, se haya atrevido a incitar odio hacia tutores y sus perros que ni le van ni le vienen puesto que, según, “nunca ha tenido mascotas”. Me refiero, sí, a un tal Pedro Sola, comentarista de espectáculos para TV Azteca, empresa cuyo dueño, además, se manifiesta constantemente a favor de la protección animal y cuando las instalaciones de la emisora resguardan innumerables gatitos que son respetados absolutamente con supervisión estricta de la mamá del dueño, Ricardo Salinas, que lo mismo supervisa el esmerado cuidado de toda el área ajardinada como si fuera la propia. El tipo, para quien no esté al tanto, dijo el pasado martes que odiaba los lugares “pet friendly” y que por él envenenaría a los animales que los visitan y, de paso, se lanzó contra quienes los llevan en carriola pronunciándose a favor de balacearlos. Caray, en un México donde la violencia está a la orden del día esas expresiones son polvorín. Quizás el fulano ignore el sufrimiento de los animales al morir por suministro de sustancias tóxicas, lo que para nada lo disculpa, y que su pronunciamiento viene señalado como falta en el Código Penal Federal, cuyo artículo 208 es claro citando que al que provoque públicamente a cometer un delito o haga la apología de éste se le aplicarán de diez a ciento ochenta jornadas de trabajo comunitario. Siendo así, cómo me gustaría ver a ese pobre diablo levantando cacas en algún refugio o en las calles de la CdMx y no solamente ofreciendo una fingida disculpa leída.

Y ya pasando al TEMA ¿ENZO? que sigue vigente y ardiendo en las redes sociales, lo primero que expondré es que tras tanta información y desinformación -incluidas delicadas contradicciones provenientes de las diversas autoridades involucradas, especialistas de la materia y acomedidos- muy poco margen de análisis me queda, no omitiendo hacer saber que experiencia en escapes tuve suficiente y de toda magnitud al haberme tocado varios… todos por irresponsabilidad humana… en mis tantos años al frente del Zoológico de Chapultepec. Eso sí y GAD todos anecdóticos debido más que nada a que conté con un cuerpo técnico de primera y que aún careciendo de los equipos y anestésicos de gran calada y exactitud como los de ahora, enfrentó… enfrentamos… con absoluta valentía y compromiso esos paquetazos. Los propios y los ajenos porque en aquel entonces también hubimos de atender fugas foráneas como, entre algunas, la que bien podrá recordar todavía mi querido MVZ David Berrón, cuando durante una muy calurosa tarde fuimos requeridos ambos, patrulla de por medio y sin más aviso, para resolver la evasión de dos leones de circo que iban en traslado y que en pleno Tlalpan y periférico decidieron bajarse del destartalado transporte arrinconándose, uno, dentro de un apestoso y sucio túnel oscurísimo pero del que con ayuda de uno de los cirqueros lo pudimos sacar vivito y gruñendo pese a desconocernos, ¡gulp!, llevando en mano y únicamente para disimulo un rifle que ni servía, lamentando no haber podido hacer lo mismo con el otro al haberse introducido a una unidad de vivienda militar costándole la vida tal osadía. El miedo y el desconocimiento de esos manejos provocaron la baja de esa criatura por decisión del elemento militar a cargo del sitio y, traigo a colación lo anterior porque justo pienso que fue lo que causó la muerte al hermoso y joven tigre partiendo de que sopa de muchos cocineros siempre descompone el caldo. Involucrar a tantísimas personas -incluidos “perros especializados en rastreo de jaguares” que inclusive hasta reconocen la reacción de un animal enfurecido y se retiran a tiempo… échense esa- pero principalmente a una policía municipal no capacitada para el supuesto, aunque fuera lo obligado- fue lo que en realidad terminó con la vida del felino al no indicarles con estricta precisión que sólo a una voz previamente determinada podrían disparar. Punto. En esos asuntos hay que aguantar hasta el último segundo y esos servidores no lo entendieron así actuando por su cuenta y riesgo a causa del miedo y el desconocimiento, ya que nada de que fue un disparo al suelo. Al parecer fueron cuatro y a saber qué nos inventarán para la necropsia puesto que aparte me tiene encanijada que una vez eliminado el animal su cuerpo fue paseado de la zona a donde se ubicó y fue muerto en EdoMex hasta Pachuca, Hidalgo, para dizque refrigerarlo inexplicable e improcedentemente en Fundación Invictus, de donde posteriormente lo sacaron para trasladarlo “a la UNAM” sin precisar tiempos y si fue hacia el campus al sur de la capital mexicana, lo que necesariamente hubo de provocar cambios sensibles al organismo, dando la impresión de que la ProFePA no tenía ni la más mínima estrategia planeada y que lo único que buscaba a raíz de la pérdida era encontrar la mejor forma de maquillar el caso… ¿con amiguismo? De pena. A ver, ya estaba ubicado el tigre. Se sabía de sobra que asustado y reaccionando puesto que supuestamente ya había lesionado a una yegua de la que no sabemos nada ni se han visto imágenes para entender el grado de daño o si incluso la mató. En lo personal no pienso que ese “ataque”, de haber sucedido, haya sido precisamente por hambre. Razones sobran para esta afirmación. Quien lo entendió, bien. Otra cosa que llama mi atención tras todo lo que se ha comentado es la cercanía del médico que lanzó el dardo hacia el tigre y sobre el que teóricamente se fue esa fiera acorralada. ¿Por qué en esta época de rifles con miras telescópicas exactas se acercó tanto como para arriesgarse siendo supuestamente experto acompañado de otra expertísima de quienes no dudo que lo sean, pero entonces ¿por qué sucedió lo que pasó?; ¿dónde fue que se les salió de las manos?, más… vámonos más hacia atrás porque hay responsables del hecho y son varios. Desde quienes desde el escritorio de la Dirección General de Vida silvestre (quizás la más controvertida e históricamente mal ocupada de toda la SeMARNat) reciben las solicitudes y autorizan al por mayor UMAs o PIMVS con simplemente presentar un ridículo, vetusto e inútil “Plan de Manejo” que, para el caso, debió contar con la descripción para evitar fugas y cómo manejarlas de suceder, escrito entonces que al tiempo de dar a conocer los resultados de la necropsia debería ser público y publicado (reservando como se sabe los datos sensibles) a fin de conocer hasta donde llega la responsabilidad del propietario y del responsable técnico de un predio que a simple vista no cuenta con bardeado de doble de seguridad, encima de que con tan poca población faunística no se comprende que nadie haya dado cuenta de la fuga por cuanto el animal no sólo salió de su memorizadísimo recinto sino del mismo terreno, lo que es grave, gravísimo. Seguiré sobre el tema cuando surja más información, pero en vía de mientras convoco respetuosamente a la Dra. Alicia Bárcena (Secretaria de Medio Ambiente y Recursos Naturales) a que suspenda cualquier autorización para que operen más sitios del tipo mientras no cuenten, tanto su cartera como la Procuraduría, con personal y recursos suficientes y eficientes para verificarlos en campo, como es parte de sus obligaciones y facultades.
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