
En el Mundial más vigilante del lucro de las empresas globales y más excluyente del espectador promedio, vuelven a perder los países menos ganadores de Copas del Mundo. Queda solamente la esperanza de Inglaterra y España para algunos; a los más favorecidos de arbitrajes controversiales, restan sus propias afinidades centro europeas o sudamericanas.
En la CDMX y en el país, un esfuerzo notable por un Mundial Social vivió festejos memorables y rememorados con simpática sencillez por Haaland. Menos recordada será, sin olvidarse, la visceralidad prepotente de algún periodista argentino sedicente odiador de los mexicanos. La CDMX lleva las expectativas a diversas canchas. Unas más perdurables. Especialmente las relacionadas con la construcción de espacios donde la comunidad de las periferias es proyectada como centro de atención del gobierno federal y local.
Otros juegos y otras canchas iniciaron sus propios encuentros. En el taller de carpintería de la Utopía Acatitla le es regalada a Clara Brugada, Jefa de Gobierno de la CDMX, una tablita para cortar, de pino tan delicado como sencillo, realizada por un joven alumno en la quinta Utopía en su camino a las 100 prometidas: “para cortar el pico de gallo”, dice ella. “El electoral”, agrega susurrante una legisladora de Morena atenta al diálogo en el recorrido previo a la inauguración de las instalaciones establecidas a orillas del Vaso Regulador de El Salado y a un costado de la estación del Metro Acatitla.
¿Quiénes van y vienen, repiten o cambian, saltan o caen? El año próximo ya inició. Una variable a distinguir será la contribución de la política de toda territorialidad y proximidad, a través de la reorganización y recuperación de espacio público mediante un conjunto de programas y políticas convergentes representadas, por ejemplo, en las Utopías impulsadas por Brugada.
Con más oportunidad que el futbol nacional, con la muy agradecida población satisfecha y menos triste que indiferente frente a la preeminencia de la cotidianidad rescatada para “la normalidad”, la inversión socioespacial en la metrópoli modifica algunos márgenes urbanos, abandonando su rol pasivo de dormitorios de obreros, meseras, trabajadores de servicios de oficinas o comercios y parecen transformarse en polos activos de acción política, legitimidad popular y producción cultural.
La periferia deviene centro neurálgico, motor conceptual y reserva electoral de la Cuarta Transformación, dinamizada por una continuidad transexenal decidida a subvertir las jerarquías tradicionales del mapa urbano y a reintentarse victoriosa.
El viejo paradigma consideraba al oriente una anomalía caótica necesitada de contención; la realidad actual de este espacio territorial demuestra una capacidad para pautar el ritmo presupuestal e ideológico. Transición de la marginalidad hacia la centralidad estratégica iniciada bajo la administración local de la ahora Presidenta Claudia Sheinbaum, cuyo enfoque redistributivo priorizó la conectividad masiva ahí donde la urbe parecía disolverse.
La entrega dominical de la Utopía Acatitla materializa esta visión mientras se reconoce el trabajo de Raúl Basulto, “hacedor de utopías”, a Claudia Curiel en tanto representante de Sheinbaum en una visita en la cual recibe a la distancia un saludo “porque no pudo venir”, según dijo la Jefa de Gobierno, la alcaldesa Aleida Alavez.
Brugada en su decisión juvenil de avecindarse por convicción en San Miguel Teotongo cimentó una praxis de organización comunitaria donde conoció a Andrés Manuel López Obrador antes del ascenso formal del movimiento, en una experiencia de cuatro décadas detallada por Pedro Moctezuma Barragán, secretario de Educación, en su libro La Chispa.
Cuando un proyecto echa raíces hacia abajo ninguna reacción desde arriba puede frenarlos y menos la injerencia extranjera, combina Brugada para oídos de la comunidad y el Gobierno.