Opinión

La elección intermedia de noviembre equivale a una especie de referéndum del mandato del actual presidente norteamericano, Donald Trump

Proyecciones de futuro

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Elecciones intermedias en EU El presidente Donald Trump ha convertido las elecciones intermedias de noviembre en un plebiscito sobre su persona

Probablemente nunca una elección intermedia generó tantas expectativas como la programada para el 3 de noviembre entrante, en la que los ciudadanos estadounidenses elegirán a los 435 miembros que integran la cámara de representantes, con mandato de 2 años, y un tercio de los 100 que conforman el senado, con mandato de 6 años (35 escaños, incluyendo los sitios vacíos que dejaron las personas concernidas para asumir los actuales cargos de vicepresidente y secretario de Estado), además de 39 gubernaturas, legislaturas estatales en 46 estados y otros cargos locales como alcaldes, fiscales, sheriffs y jueces, entre otros puestos de elección popular.

Si bien las elecciones intermedias suelen concitar menor afluencia que las presidenciales, en esta ocasión especialmente, equivalen a una especie de referéndum del mandato del actual presidente norteamericano.

De hecho sus niveles de aprobación entre la ciudadanía están incidiendo en las candidaturas presentadas, particularmente las del partido del mandatario y de sus posibilidades de retener el actual control que mantiene del congreso.

En esa medida, dada la permanente y creciente impopularidad del inquilino de la Casa Blanca, habida cuenta de su mala gestión de 2 años, y sobre todo del incumplimiento de sus promesas principales en campaña (entre otras, mejorar la economía y retirar a su país de las llamadas guerras eternas) que lo llevaron a ganar de manera relativamente sorpresiva las presidenciales de 2024 para un segundo mandato, después de su convulsa presidencia de 2017 a 2021, los republicanos corren el riesgo de perder sus mayorías en ambas cámaras.

Como se sabe, el congreso ha brillado por su ausencia en los primeros dos años del presidente, quien con su estilo autoritario ha gobernado principalmente a través de decretos, llamados órdenes ejecutivas en ese país. Un elemento central que ha permitido esta anomalía democrática es sin duda la prevalencia del mandatario en su partido, pero también su complacencia frente él.

El hecho de que el partido en el gobierno mantiene el control mayoritario de las dos cámaras legislativas ha facilitado este ejercicio de acompañar y no estorbar. Es así que la pérdida de ese control legislativo significaría muy probablemente la construcción de los diques de contención a las irreflexivas, agresivas y peligrosas políticas emprendidas hasta ahora desde el ejecutivo.

De acuerdo con un sondeo reciente del Pew Rearch Center, el presidente destaca por su impopularidad (-53 puntos) entre dirigentes poco apreciados por la opinión pública como son los presidentes chino (-19) y ruso (-34), situándose sólo por encima del israelí (-56).

Desde luego la situación es más compleja si se atiende a las preferencias partidistas. Por ejemplo, ciertos estudios sostienen que alrededor del 69 por ciento de 2republicanos aprueban la gestión del presidente frente al 29 por ciento que lo desaprueba, pero entre demócratas el porcentaje desaprobatorio se dispara a 93 por ciento y el aprobatorio se desploma a 6 por ciento.

Por temas y áreas de política, las diferencias varían y contrastan entre republicanos y demócratas. Un dato llamativo es que el 81% de demócratas considera que su voto para las legislativas es contra del mandatario norteamericano, en tanto que 5 por ciento de los republicanos lo perciben de esa manera y un 44 por ciento lo entiende como un voto en favor (Pew Research Center).

Tomando como ejemplo el tema central para los ciudadanos de la inflación, el mandatario tiene -50 puntos, lo cual constituye el nivel más bajo de cualquier presidente norteamericano en la materia (Enten´s Aggregate).

La trama continúa siendo compleja y los pronósticos de los sondeos demoscópicos aportan elementos adicionales sobre la importancia de estas elecciones.

Una encuesta de CNN/SSRS Polls señala que la aprobación del presidente entre personas con un empleo de tiempo completo es de -41 puntos. En términos partidistas ello se traduce un +9 de posibilidades en favor de los demócratas para obtener la mayoría en la cámara baja, en contraste cuando en octubre de 2024 ese mismo universo de encuestados en octubre de 2024 era de +6 favorable a los republicanos.

Para una proyección de las elecciones legislativas aún más interesante cabe considerar que a diferencia de las altas probabilidades de que la oposición demócrata se alce con la mayoría en la cámara de representantes, en el senado la disputa es mucho más cerrada y ambos partidos tienen el 50 por ciento de posibilidades de ganar esa parte de las legislativas, lo cual no se veía desde 2010, año en que los demócratas tenían 75% de probabilidades, en 2014 70% los republicanos, en 2018 75% los republicanos y en 2022 70% los demócratas.

Siendo claramente una elección legislativa de un país en específico, a dos años de gobierno a más de uno en el mundo seguramente le gustaría poder votar en esa elección intermedia.

Volveremos al tema.

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