Opinión

Derecho de resistencia a la opresión

Artistas gazatíes dedican un mural a la Flotilla mientras Israel detiene a sus activistas Mientras Israel intercepta una nueva misión de la Flotilla Global Sumud en mitad del Mediterráneo, un grupo de jóvenes artistas palestinos pinta un mural en el campo de refugiados de Al Bureij (centro de la Franja de Gaza) dedicado a los activistas internacionales que luchan por romper el asedio al enclave palestino. La obra está presidida por el retrato del brasileño Thiago Ávila, detenido por las autoridades israelíes a principios de mayo después de ser capturado en aguas internacionales el pasado 30 de abril. (EFE/EFE)

Este miércoles 7 de octubre estaremos recordando tres años del nuevo martirio palestino a manos de los israelíes. No se necesita una conmemoración que convierta el sufrimiento en cifras. Se requiere que el mundo sea capaz de mirar de frente las consecuencias humanas y morales de un genocidio que ha convertido a Gaza en el principal símbolo contemporáneo de la devastación y la impunidad. Muchos critican a la organización Hamás y otros grupos armados palestinos por haber lanzado ese día un ataque coordinado desde la Franja de Gaza contra el sur de Israel, donde aproximadamente 1,200 personas fueron asesinadas y más de 250 tomadas como rehenes. En contrapartida, tan solo desde 2023, los palestinos asesinados por Israel suman más de 680 mil -de los cuales el 75% son mujeres y niños- de acuerdo con relatores de la ONU y distintos organismos internacionales de derechos humanos, representando una cifra diez veces mayor a la oficial.

Recientemente la prestigiosa organización interdisciplinaria “Forensic Arquitecture”, que investiga violaciones graves a los derechos humanos, crímenes de guerra, desapariciones forzadas y que monitorea el genocidio en Gaza en tiempo real con herramientas tecnológicas e inteligencia artificial, informó que la destrucción continuada por Israel está profanando los cuerpos de palestinos que permanecen bajo los escombros de la ciudad. Del análisis de videos e imágenes satelitales encontró prácticas militares de demolición, compactación y remoción de ruinas que harán imposible recuperar los restos de palestinos que yacen bajo los escombros del 65% del territorio de Gaza que se encuentra controlado militarmente por Israel. Además de falsear la información, ahora Netanyahu pretende cancelar las huellas, testimonios y pruebas del actual genocidio.

Frecuentemente se olvida la enorme lista de agresiones a los palestinos. Desde la “Nakba” (1948) cuando el recién creado Estado israelí expulsó de sus hogares a más de 700 mil palestinos para expandir su control sobre el territorio, hasta la imposición (1966) de un gobierno militar sobre los palestinos que permanecieron en Israel con importantes restricciones de movilidad. Desde la Guerra de los Seis Días (1967) cuando Israel ocupó militarmente Cisjordania, Jerusalén Este y Gaza, además del Sinaí y los Altos del Golán convirtiéndola en una práctica de ocupación permanente, hasta la política de asentamientos ilegales que ya involucra a 750 mil colonos hebreos. Desde las masacres de Sabra y Chatila durante la invasión israelí a Líbano (1982), hasta la construcción de muros y barreras (2005) para controlar espacio aéreo y fronteras. Le siguieron diferentes operaciones militares contra Gaza durante el periodo 2008-2021.

Ante el peso de las evidencias reaparece la cuestión del derecho que todos los pueblos tienen de resistir la tiranía del más fuerte. El derecho de resistencia a la opresión postula que una sociedad y sus integrantes poseen legitimidad para resistir un poder que vulnera de manera grave, sistemática y arbitraria sus derechos fundamentales. La resistencia aparece ante una opresión grave y cuando los mecanismos ordinarios de corrección resultan insuficientes. El filósofo inglés, John Locke, escribió en “Dos Tratados sobre el Gobierno” (1690), que la obediencia política tiene límites cuando el poder se convierte en instrumento de destrucción de los derechos.

El derecho de resistencia a la opresión también está contemplado en la Declaración de Derechos de Virginia (1776) que lo reconoce como un derecho natural, y en la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano formulada por la Revolución Francesa (1789) que también la consideró un derecho natural y además, imprescriptible. El derecho de resistencia a la opresión es el principio político y jurídico según el cual los individuos y los pueblos conservan la facultad de oponerse por cualquier medio a toda forma de poder que mediante el ejercicio arbitrario y sistemático de la violencia, destruye los derechos fundamentales y la dignidad humana.

Tendencias