
La detención del ex tesorero michoacano, Luis Miranda, cuya influencia en el gobierno local se extendió más allá del sexenio que todos están refiriendo, no fue una sorpresa para una gran multitud de proveedores que debieron tratar con este personaje.
Su forma de operar la tesorería de la que fue responsable dejó pasmados a muchos empresarios que vieron perdida su inversión luego de suspensiones de pagos injustificadas.
Es sorpresa hasta dónde presuntamente llevó los hábitos que desarrolló desde su cargo, pues combinó los esquemas de los call centers criminales desde los que se operan fraudes telefónicos, pero potencializados con Inteligencia Artificial y el conocimiento de usos y costumbres que existen en gobiernos estatales. En efecto, el personaje y sus secuaces se habrían hecho pasar por funcionarios para crear la impresión en los extorsionados que, al otro lado de la línea, estaba el aparato estatal.
Se trata de una nueva forma de ejecutar las extorsiones y de aplicar en ellas las novedades de la IA.
Haber desbaratado su organización, en la que involucró a miembros de su familia, servirá para detectar estos esquemas nuevos de extorsión y chantaje en otros estados.
El agua sucia en Guadalajara
Es muy difícil imaginar el año que han vivido los habitantes de la Zona Metropolitana de Guadalajara. Un día el agua de las llaves comenzó a salir café, pastosa y maloliente. Lo peor fue la poca claridad con la que actuó la dependencia estatal a cargo del tema.
Luego, en forma que parecía aleatoria, el problema aparecía en unas colonias y desaparecía en otras. A veces duraba unas horas, a veces varios días. El agua sucia rotativa siguió indignando más a la ciudadanía.
El gobernador Pablo Lemus tuvo que dar un golpe en la mesa y pedir que se le indicara con claridad qué estaba ocurriendo y cómo solucionarlo. Fue el quien explicó directamente a la población, mediante un mensaje grabado, que uno de los dos acueductos de la ciudad es ya inservible. Hay agua para repartir a la ciudad, pero la que pasa por ese ducto se enturbia.
Fue también el propio Lemus quien había negociado directamente con la Presidenta Sheinbaum apoyo federal para obras hidráulicas antes de que el asunto se saliera de control. Gracias a esa anticipación, es muy probable que Lemun pueda dar por concluida la crisis en febrero, luego de un periodo de racionamiento del agua que sólo circulará por un canal y no por dos.
Es también muy probable que el gobernador de Jalisco vaya a establecer quiénes deben acompañarlo en la segunda parte de su mandato en función de si resolvieron problemas o los ahondaron.
Morelos, un caso aun sin atender
La Presidenta Sheinbaum tiene un respaldo ciudadano muy amplio, lo que se vio reflejado en la reciente encuesta de Mitofsky y en los ejercicios estadísticos, de alcance estatal, que nuestra casa editorial realizó durante los procesos de selección de coordinadores estatales de la 4T.
En los estados gobernados por un partido diferente a Morena, el apoyo tiende a bajar un poco, lo que podría pensarse normal. No obstante, la gran sorpresa e encontrar a Morelos entre las entidades donde esta baja de aprobación es patente.
Morelos es un caso muy especial, con sectores sociales muy sensibles y que tienden a movilizarse cuando sienten que el gobierno local ha dejado de responder con la eficacia mínima exigible.
Y en Morelos, como en el resto del país, el tema al centro de la discusión es la seguridad pública.
Colegiados cuando ganan
Guadalupe Taddei puso ayer el dedo en la llaga: perder una votación no demuestra que el INE haya dejado de funcionar. Algunas consejerías parecen entender la colegialidad con una condición: que gane su propuesta. Si quedan en minoría, descalifican al órgano del que forman parte. Una cosa es defender una posición y otra cobrarle al INE la factura de no haber conseguido los votos.
A esa discusión se suma un señalamiento grave: la consejera Frida denunció amenazas contra su integridad física y la de su familia. Afirmó que están documentadas y que ninguna determinará el sentido de su voto.
El asunto exige responsabilidad. Disentir requiere argumentos; denunciar amenazas requiere atención institucional. Y defender al árbitro electoral también implica reconocer que quienes deliberan en la herradura de la democracia deben hacerlo con libertad y sin intimidación.