
Quien quiere ver en el movimiento de trabajadores inconformes del Instituto Mexicano del Seguro Social únicamente una protesta salarial o un conflicto derivado del sindicalismo blanco (o mejor dicho, guinda), pierde de vista la parte más significativa: la denuncia masiva sobre la incapacidad administrativa del sistema de salud, siempre subdesarrollado pero ahora precipitado a un trágico pozo por la Cuarta Transformación y sus mutilaciones constantes; la pésima improvisación del IMSS-Bienestar (como fue el Insabi); la desaparición del Seguro Popular, la sobrecarga paralela de los programas socio electorales y la enfermedad sin solución de las pensiones.
Esta inconformidad es a un tiempo protesta por y diagnóstico de un método absurdo cuya circunstancia agravó el deficiente sistema de tantos años, rebasado por el volumen de asegurados. La demanda no creció paralela a la capacidad. Y junto a eso, la infinita corrupción de los años más cercanos.
No se trata sólo de la traición de Rafael Olivos, el secretario sindical adherido a la ubre de Morena y en contra de sus compañeros y en apoyo de “la patronal”, cuya munificencia lo llenó de privilegios, sino de cómo los inconformes han expuesto la ineptitud del gobierno mostrado la grosera y burlona lejanía de Dinamarca esquina con Macuspana, punto geográfico falso y bufo del discurso oficial.
Un sistema de salud en crisis terminal para cuya solución se plantea ahora con una urgente “mesa de trabajo” (¿Y Don Zoe, no trabajaba antes?) en pos de beneficios para los trabajadores, médicos, jubilados o administrativos. Lo mismo da.
Este problema es muy antiguo, pero nunca fue tan grave como ahora. Quisieron hacer (además) el IMSS-Bienestar, en lugar de propiciar el bienestar del IMSS. El parche por venir dejará las cosas en un punto casi catatónico.
En su último informe de gobierno el presidente Adolfo López Mateos quien ya casi de salida enfrentó la rebelión de las batas blancas, movimiento social precursor de otras explosivas fracturas posrevolucionarias, inició la etapa de las mentiras crónicas:
El gran Adolfo aseguró:
“…el régimen de la seguridad social constituye uno de los propósitos esenciales de nuestras instituciones democráticas, uno de los mejores instrumentos para la realización de los postulados de justicia social que instauró la Revolución Mexicana…”
Pero el IMSS no solo es ese sueño revolucionario.
También es un nido de ambiciones políticas y negocios: Rafael Olivas y Arturo Olivares Cerda se alternan curules, suplencias y la secretaría general del sindicato. Una organización poderosa al menos en lo financiero y hoy se ve, en lo callejero.
Su movilización ha llegado a las principales ciudades del país, mientras Zoe Robledo, el Director General, no ata ni desata, al extremo de recibir un público ultimátum (leve, tardío y simulado) de la presidenta (con A) de la República quien con aparente dureza ha dicho:
“...Zoé tiene la instrucción de a más tardar el día de mañana, pasado mañana, esta misma semana... hacer un plan de acción, que tiene que presentármelo, para poder atender de manera inmediata todas las demandas legítimas de los trabajadores del IMSS (¿Apenas?).
“En cuanto al desabasto de algunos medicamentos, ya también tomamos medidas (¿con regla o con cinta métrica?).
“...Se me informó cuáles son los medicamentos que no tienen abasto. Hay muchos que tienen abasto.
“Incluso —no sé si lo dije ayer— envié a compañeros de Birmex y de otras áreas a que directamente ellos me dieran la información directamente de los hospitales de cuántos medicamentos estaban faltando...”
La aparente calma con la cual se intenta contemporizar con el movimiento sindical y el eterno recurso del plebiscito, la consulta, el referéndum o la encuesta, no han logrado ganar tiempo sino nada más patear el bote mientras se corrompe a los quejosos. Es una vieja táctica, como también lo es ordenarles a los responsables de la situación (como Birmex) la solución de un asunto que les fue encomendada desde hace meses sin resultado alguno, como la evidencia prueba.
“En cuanto al desabasto de algunos medicamentos (CSP), ya también tomamos medidas, se me informó cuáles son los medicamentos que no tienen abasto y muchos que tienen abasto, incluso no sé si lo dije ayer (martes), envié a compañeros de Birmex y de otras áreas a que ellos me dieran la información directamente de los hospitales, de cuántos medicamentos estaban faltando”.
Como todos Birmex se hizo responsable de casi todo el sector médico en cuanto a medicamentos e insumos diversos. Un decreto de mayo de este año le confiere esas atribuciones.
(LJ): - El Diario Oficial de la Federación publica un decreto de la presidenta Claudia Sheinbaum (29.05.26) mediante el cual se confiere a Laboratorios de Biológicos y Reactivos de México (Birmex) la facultad para “instrumentar y ejecutar un modelo de servicio integrado destinado al suministro, almacenamiento, abastecimiento y distribución de medicamentos, material de curación e insumos para la salud”.
Por lo visto el decreto está incompleto, además de insumos para la salud Birmex logra el unto para el queso.
¿Cómo si desde mayo no resuelve el desabasto, ahora se le encarga la solución de lo incumplido? Misterios de la tolerancia porque por otra parte (y para comentarios posteriores), el señor Carlos Ulloa es un mago de las finanzas. Al menos de las propias.
(Erl imparcial).- El nombre de Carlos Alberto Ulloa Pérez, actual director general de Laboratorios de Biológicos y Reactivos de México (Birmex), se colocó en el centro de la atención pública tras revelarse reportes patrimoniales de la plataforma Declaranet y registros migratorios que documentan compras inmobiliarias de lujo al contado y al menos 19 viajes internacionales. Los señalamientos generan cuestionamientos debido a su trayectoria de más de dos décadas en la función pública y su histórica cercanía con la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo.
“...Ulloa Pérez asumió la titularidad de Birmex el 10 de abril de 2025. Su llegada se dio en sustitución de Iván Olmos Cansino, destituido tras detectarse presuntas irregularidades administrativas. La empresa estatal resulta clave para el país, pues coordina la distribución de medicamentos, las compras consolidadas de salud y la gestión operativa de la Megafarmacia del Bienestar”.
También ha escrito un manual sobre la crianza, alimentación y cuidado de los elefantes blancos.
“De acuerdo con las declaraciones patrimoniales asentadas en Declaranet, el funcionario adquirió de contado dos departamentos por un valor acumulado de 22.4 millones de pesos. El primero fue comprado el 24 de febrero de 2020 por 7.45 millones de pesos cuando era secretario particular en la CDMX. El segundo inmueble, de 236 metros cuadrados, se adquirió el 11 de diciembre de 2023 por 15 millones de pesos durante su periodo al frente de Seduvi”.
En medio de este conjunto tan complejo, sorprende la ligereza aritmética de la señora presidenta (con A), quien recurre al viejo expediente de aquellos cuya miopía les dictaba disminuir los números como forma de negar los motivos. El tamaño o extensión de una protesta no vale por su cantidad. Las cifras cuentan, pero los motivos cuentan más.
La primera respuesta fue mostrar una imagen de video (el martes), con una sutil ironía:
“...vamos a pasar una imagen de la marcha aquí en la Ciudad de México, que la tomamos de las redes sociales, no está tomada ni del gobierno ni nada, sino de las propias redes sociales, de personas que tenían drones para ver el tamaño de la marcha. Sí es importante que cada quien tome sus propias conclusiones...”
Obviamente esas imágenes no exponen la extensión de las marchas ni los sucesos en otros lugares del país.
En esas condiciones se les pedía a los trabajadores del IMSS aceptar un mismo aumento salarial menor al tres por ciento, con el complemento de alzas indirectas en prestaciones. Nada de eso se acumula en los cálculos de su pensión. Y para colmo se les somete a presión.
Sin embargo, los primeros resultados son iguales al origen de la queja. Diez por ciento o nada. No lo van a conseguir porque ya les dijeron: nadie (o sea yo) está obligado a lo imposible. Ni si fueran la CNTE.
“®Los primeros resultados difundidos de la consulta del Sindicato
Nacional de Trabajadores del Seguro Social (SNTSS) sobre el aumento salarial mostraron el rechazo del aumento del 2.9 por ciento directo al salario y el 3.9 en prestaciones, frente a la solicitud de un 10 por ciento directo.
“A pesar de las presiones, los intentos de imposición y las irregularidades a lo largo del proceso, la base trabajadora del IMSS (470 mil integrantes) se ha expresado con contundencia”, informó en un comunicado.
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