Opinión

​Bienvenidos a “Bachelandia”: La ilusión óptica de Mauricio Tabe

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​Para Mauricio Tabe, los baches de la Miguel Hidalgo simplemente no existen.

Son apenas un mito urbano, una alucinación colectiva de vecinos malagradecidos que insisten en destrozar sus llantas y suspensiones por el puro placer de llevarle la contraria a su impecable gestión publicitaria.

​El alcalde presume hasta el cansancio una supuesta “obsesión” por dejar las vialidades bien lisotas.

El problema es que los hoyos parecen tener una obsesión aún más grande con él: brotan por doquier mientras Tabe graba sonriente su enésimo video para Instagram y Facebook simulando un pavimento que solo existe en su pantalla.

Pero ​las denuncias ciudadanas que a diario inundan las redes sociales no mienten.

Llantas ponchadas, rines doblados y esquivas de alto riesgo por parte de peatones y ciclistas confirman que el célebre programa Antibaches fue un rotundo éxito… pero únicamente como eslogan de campaña.

​Tabe prometió la reparación de 1,750 baches y el reencarpetado de 50 calles, para luego anunciar con bombo y platillo otra tanda más.

Las promesas van y vienen en el discurso oficial, pero en los hechos el mapa vial de la demarcación se parece cada día más a la superficie lunar.

​Por eso lo digo con todas sus letras: Miguel Hidalgo ya se convirtió en “Bachelandia”.

Y mientras el asfalto se cae a pedazos, los recursos públicos destinados al mantenimiento vial parecen esfumarse entre la ineficiencia y la opacidad presupuestal de la alcaldía.

Hay cifras que deberían avergonzar a cualquier administración: más de 200 millones de pesos en subejercicios acumulados.

Parte del presupuesto está guardado en la caja fuerte y lo demás se va directo a financiar la campaña de su director de Gobierno, César Garrido López, en su descarado intento por convertirlo en su sucesor.

​Esta vergonzosa falta de obra pública encaja a la perfección con el perfil del edil.

o nos engañemos: se ha ganado a pulso el mote del “Alcalde Ausente”, consolidándose como uno de los gobernantes más faltistas y con mayor registro de ausencias al año.

Un funcionario de membrete que, sencillamente, nunca está donde debería.

​Ante semejante abandono, y en mi calidad de diputado local por Miguel Hidalgo, decidí no quedarme de brazos cruzados y abrí la línea directa de WhatsApp 55 3408 8236 para dar la cara por los vecinos.

Con ella estamos construyendo un padrón ciudadano de baches: un catálogo del descuido para restregarle a la alcaldía lo que sus funcionarios son incapaces de ver desde la comodidad de sus camionetas.

​El modus operandi de Mauricio Tabe es tan predecible como indignante.

Durante todo el año se mantiene cómodo e inaccesible, gobernando a distancia, cobrando su sueldo, acumulando faltas y dejando que la infraestructura vial de la Miguel Hidalgo se desmorone a la vista de todos.

​Pero eso sí: basta con que arranquen los tiempos electorales para que el edil despierte milagrosamente de su letargo.

De la noche a la mañana reaparece en redes sociales, recorre colonias, saluda retratado en sus redes a peatones, se cruza y promete, ahora sí, pavimentar hasta la última grieta.

​Es trágico que los vecinos de la Miguel Hidalgo tengan que esperar el calendario electoral para que su alcalde recuerde cuál es su trabajo.

Mientras tanto, en Bachelandia, esquivar hoyos seguirá siendo el único deporte oficial que la alcaldía promueve con efectividad.

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