
El pasado 28 de octubre, con 92 años de edad, falleció el ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano, líder moral que sacudió al neoliberalismo (el régimen de privilegios) y contribuyó como pocos a la democratización del México actual.
Hijo del general Lázaro Cárdenas considerado el presidente más demócrata de mediados del siglo pasado y artífice de la nacionalización del petróleo, representó un parteaguas cuya estatura transformó la historia del país.
Su conciencia patriota lo impulsó a romper con el autoritario sistema priista. Tras encabezar la Corriente Democrática, fundó en 1989 el Partido de la Revolución Democrática junto a figuras históricas como Ifigenia Martínez y Porfirio Muñoz Ledo.
En 1988 encabezó un movimiento opositor monumental histórico que aglutinó a todos los partidos de izquierda para contender por la presidencia de la república contra el viejo régimen priista, con plazas colmadas de mexicanos que lo respaldaban ávidos de justicia en todo el territorio nacional.
El conteo de votos mostraba una contienda sumamente pareja donde Cárdenas superaba al candidato oficial, pero intempestivamente el gobierno anunció la sospechosa caída del sistema.
Se impuso un fraude con profundos paralelismos al de 2006, diseñado para consolidar el modelo neoliberal y someter al país a los dictados extranjeros.
Días después, sin mediar explicación alguna de la “falla del sistema”, se dio por triunfador a Carlos Salinas de Gortari y, unos meses después, con el aval del Partido Acción Nacional se consumó el fraude electoral.
A iniciativa de Salinas de Gortari y, con el aval del coordinador de la bancada del PAN en el Senador, Diego Fernández de Cevallos, se aprobó quemar los votos, las papeletas y toda la papelería de la elección de 1988, para borrar las pruebas del despojo a Cuauhtémoc Cárdemas S.
Destruir la documentación de los archivos históricos nacionales representó un atentado imperdonable del PRIAN contra la memoria colectiva del pueblo.
Pese al atraco, Cárdenas optó por evitar la violencia, al encauzar la indignación hacia la vía pacífica y edificó los cimientos de la transición.
Antes, fue gobernador de Michoacán y, en 1997, fue el primer político en gobernar la Ciudad de México desde un movimiento de izquierda, al derrotar al candidato del PRIN. La plaza más importante en la administración pública después de la presidencia de la República.
Destacó como defensor intransigente de la soberanía petrolera, emitiendo posturas muy agudas frente a los conflictos globales y la violencia internacional.
Desde su cuenta de X, el expresidente Andrés Manuel López Obrador envió sus condolencias y afirmó que la transición democrática no habría sido posible sin su lucha. Lo calificó con justicia como un precursor e insustituible transformador de la patria.
Por su parte, la presidenta Claudia Sheinbaum envió su pésame a la familia. Lo definió como un eterno defensor de la soberanía nacional y un referente republicano indispensable para comprender la política contemporánea.
En el Palacio de Bellas Artes se le rindió un solemne homenaje de cuerpo presente, al que asistieron miles de mexicanos para lamentar su partida y reconocer su entrega a la nación.
Su trayectoria culminó dejando una huella imborrable. El legado de Cuauhtémoc Cárdenas permanece vivo e indisoluble en la memoria de México, recordándonos que los ideales, los principios y la lucha por la igualdad jamás mueren. Descanse en paz, el ingeniero Cárdenas, un mexicano de excepción.