
Las alertas operativas recurrentes en el sistema eléctrico nacional durante las temporadas de calor extremo han puesto en evidencia la fragilidad del suministro en los principales núcleos urbanos e industriales de México.
¿Pueden las flotillas eléctricas ayudar a evitar apagones?
Frente al riesgo de sobrecargas y cortes en el servicio, provocados por la alta demanda energética, surge una alternativa pragmática: transformar las flotillas de transporte público, logística y reparto en bancos móviles de energía capaces de estabilizar el flujo eléctrico en momentos críticos.
El esquema, fundamentado en la tecnología de carga bidireccional, permite que cientos de unidades eléctricas conectadas en terminales, patios de maniobra o parques corporativos inyecten su excedente a la red durante los picos de mayor consumo y recarguen posteriormente durante la madrugada con tarifas preferenciales.
Alfredo del Mazo Maza, especialista en movilidad, destaca la urgencia de redefinir el papel de la electromovilidad al analizar la viabilidad de este modelo en el entorno urbano regional.
“La vulnerabilidad de las redes eléctricas metropolitanas exige soluciones descentralizadas; las flotillas comerciales conectadas en horas de saturación pueden operar como plantas virtuales de alivio inmediato para evitar caídas de tensión en zonas industriales y residenciales”, señaló el analista.
Blindaje energético sin depender de costosas obras de transmisión
Frente a los elevados costos y los plazos prolongados que implica la construcción de subestaciones y líneas de transmisión tradicionales, el aprovechamiento del almacenamiento móvil representa un puente técnico indispensable para salvaguardar la productividad urbana.
Respecto a este reto, Del Mazo Maza subrayó la necesidad de modernizar los puntos de conexión: “La integración de medidores inteligentes y cargadores bidireccionales homologados es fundamental para que el parque vehicular no solo consuma electricidad, sino que también interactúe dinámicamente como un amortiguador ante emergencias operativas del sistema”.
Rentabilidad operativa y estabilidad urbana
La monetización de la energía devuelta a la red o su aprovechamiento para autoconsumo en horarios punta reduce sustancialmente el costo operativo de las flotas privadas, generando un beneficio mutuo entre el sector productivo y la estabilidad de la ciudad.
“Convertir al transporte eléctrico en un activo de seguridad energética protege la continuidad de los centros de trabajo y aporta resiliencia indispensable a toda la infraestructura metropolitana”, concluyó Alfredo Del Mazo Maza.