
Cuando vemos una capa de vapor de agua en el suelo o cercana a él, muchas veces la llamamos simplemente “neblina”, aunque técnicamente podría ser “niebla” o incluso “bruma”.
- La forma más clara de identificarlas está en la visibilidad que permiten y su densidad. De acuerdo con el Servicio Meteorológico Nacional:
- Es niebla cuando la visibilidad es menor a 1 km
- Es neblina cuando la visibilidad es mayor a 1 km pero menor a 10 km
- Es bruma para una capa más ligera, especialmente sobre zonas marítimas o con partículas adicionales en suspensión
En zonas urbanas de gran altitud como la CDMX, la combinación de humedad, contaminación y diferencia térmica puede favorecer que la visibilidad se reduzca más de lo que imaginamos.
¿Por qué hay niebla o neblina?
Cuando el aire cerca del suelo se satura de vapor de agua y las condiciones atmosféricas lo permiten, ese vapor empieza a convertirse en miles de gotitas que quedan “flotando” justo a nivel del suelo formando “nubes bajas”.
Tipos de nieblas, neblinas y bruma:
- Nieblas de advección: aire cálido y húmedo se desplaza sobre una superficie más fría, provocando condensación
- Nieblas de radiación: durante la noche, el suelo se enfría, enfría el aire cercano, se alcanza el punto de rocío y las gotas aparecen
- En zonas costeras, la bruma puede formarse porque hay aire, humedad y pequeñas partículas de sal o polvo que ayudan a la condensación
Entonces, cuando pasa esto en una ciudad por la mañana, se debe a la combinación de: aire, humedad y temperatura.
Peligros en la carretera por niebla, neblina o bruma
Cuando la visibilidad se reduce por la niebla, puede afectar la percepción de distancias, frenar a tiempo o ver señales. Respecto al transporte aéreo, carreteras y puentes, suelen existir alertas cuando hay este tipo de fenómenos.
Cuando esto ocurre, es importante reducir la velocidad, usar luces cortas, mantener distancia extra con el carro de adelante y, preferentemente, evitar manejar bajo estos fenómenos con alta densidad.