
La época actual está marcada por el estrés, la hiperproductividad y la ansiedad, así, las pantallas se han convertido para nosotros en más que un medio para el entretenimiento, sus contenidos han empezado a moldear la forma en que pensamos sobre nuestra sobre múltiples aspectos de nuestra vida, dentro de ellos, la salud mental y más preocupante, nuestra interacción con ella. La ficción es capaz de desatar tendencias y hasta motivar decisiones que pueden poner en riesgo la salud.
Entre las pantallas y la vulnerabilidad
No es solo el tiempo que pasamos ante las pantallas afecta nuestro bienestar psicológico, sino también el tipo de narrativas que consumimos. Investigaciones han demostrado que las personas que atraviesan ansiedad, depresión o episodios de estrés tienden a sentirse atraídas por contenidos intensos, oscuros o emocionalmente cargados, creando ciclos que refuerzan o amplifican su estado mental ya de por sí vulnerable.
Pero esta influencia no se queda solo en lo emocional, sino que se ha traspasado límites que tal vez no hubiéramos pensado: El consumo de fármacos porque “los vimos en la TV”.
“The White Lotus” y el Lorazepam
Un estudio de la Universidad de California en San Diego, publicado en JAMA Health Forum, analizó el impacto de la tercera temporada de The White Lotus, particularmente del personaje Victoria Ratliff,cuyo consumo de lorazepam es constante en pantalla. Los hallazgos fueron contundentes pues durante doce semanas, hubo 1.6 millones de búsquedas adicionales de lorazepam, una cifra muy por encima de lo esperado en condiciones normales.
Los investigadores Kevin Yang y Eric Leas señalaron que no se detectó un incremento similar para otras benzodiazepinas como alprazolam o clonazepam que no fueron mencionadas en la serie. Esto demostró que el comportamiento estuvo directamente vinculado al producto televisivo y no a una tendencia general.
Por otro lado, aunque en la serie el personaje desarrolla dependencia, los efectos adversos de esta no se muestran en pantalla. Esto, según los investigadores, puede generar una percepción distorsionada del uso del medicamento “Casi una de cada cinco personas que recibe benzodiazepinas termina haciendo un mal uso de ellas” advirtió Yang.
You will leave an entirely different person.
— LLOUD (@wearelloud) January 27, 2025
The @HBO Original Series #TheWhiteLotus returns February 16 on @StreamOnMax #LISA #LISAxTheWhiteLotus pic.twitter.com/Wzj8JO7bl6
“Limitless” y la fiebre por los nootrópicos
La película Limitless gira en torno a una sustancia ficticia llamada NZT-48, una especie de “potenciador cerebral”. Tras el estreno del filme, foros como Reddit y comunidades online reportaron un aumento en el interés por nootrópicos reales como modafinilo, armodafinilo y piracetam.
Aunque menos documentado que el caso anterior, la tendencia es clara:
Las personas, buscando mejorar su desempeño académico o laboral comenzaron a relacionar estas sustancias con la idea de “maximizar el cerebro”, alimentando un mercado en crecimiento.
Ambos casos nos hablan de la influencia mediática sobre personas vulnerables que buscan salidas fáciles a problemas multifactoriales y de alta complejidad.
I asked the GPS chat if there was an NZT pill like in the movie "Limitless"? No, NZT pills like those in the movie "Limitless" don't exist.
— even 🔆 (@EvenCryptoBull) October 6, 2025
But the idea didn't just pop out of nowhere—real-life "prototypes" have analogs in the form of nootropics (smart drugs) that actually… pic.twitter.com/E02Qe80evE
¿Por qué somos tan influenciables?
La respuesta sencilla… estamos cansados, ansiosos y sobrecargados. Y en ese estado, cualquier narrativa que nos de “solución fácil” se vuelve sumamente atractiva.
Los investigadores del caso de The White Lotus recomiendan que a las productoras que incluyan advertencias sobre medicamentos o conductas riesgosas y a los espectadores adoptemos una actitud escéptica y crítica.
El criterio del espectador
Los productos audiovisuales tienen poder, pueden visibilizar, educar y generar conversación… pero también para empujar a personas vulnerables hacia decisiones peligrosas.
Entenderlo es el primer paso para consumir contenido con responsabilidad. Como espectadores tenemos que ser críticos y discernir comportamientos ficcionados que, trasladados a la vida real pueden tener resultados desastrosos en nuestra vida.
En última instancia, ninguna serie, película o tendencia debería definir cómo cuidamos de nuestra salud mental.