
Cuando pensamos en yogur, pensamos en algo “saludable”, práctico y hasta nutritivo. Se trata de un alimento que ponemos en el desayuno de los niños, lo llevamos a la oficina o lo usamos para “comer un poco mejor”. Pero, como suele ocurrir con los alimentos procesados, no siempre todo es lo que parece.
Es en este sentido que la Profeco realizó un nuevo Estudio de Calidad 2026 sobre yogures sólidos y batidos que se venden en México, y los resultados dejan varias pistas importantes para consumidores y padres de familia: desde productos que sí cumplen… hasta otros que simplemente no deberían ostentarse como yogur.
¿Qué analizó Profeco?
El Laboratorio Nacional de Protección al Consumidor evaluó 18 productos, en el lapso del 22 de octubre al 13 de noviembre de 2025, con un total de 1,884 pruebas realizadas.
Profeco no solo mira el sabor o el precio: el análisis va más allá. El estudio revisa que cada producto cumpla con la norma oficial NOM-181-SCFI/SAGARPA-2018, que establece criterios como:
- Que pueda llamarse “yogurt” conforme a su formulación y bacterias benéficas.
- Que el etiquetado no engañe (incluyendo denominación, información nutrimental y sellos).
- Que la composición nutricional refleje lo que dice en la etiqueta.

Lo bueno: todos cumplen con el contenido y la acidez
Primero, lo positivo y es que la Profeco encontró que:
- Todos los productos traen el contenido neto que dicen
- Todos cumplen con la acidez establecida por la norma
- Todos declaran el almidón que contienen
Es decir: no te están “vendiendo aire” y, técnicamente, mantienen las características básicas del yogur.
Los peores yogures según Profeco
No todos los productos evaluados pueden presumir de transparentes o saludables. Entre los que salieron mal parados están:
- Vaca Blanca – Yogur con fruta de fresa: contiene grasa vegetal, lo que lo descalifica como yogur conforme a la norma.
- Flor de Alfalfa – Yogur con fresa: no tiene la cantidad mínima de microorganismos benéficos que exige la norma.
- Yoplait – Yogur, sabor natural con probióticos: usa una denominación que no existe oficialmente.
Además, otra parte de los productos señalados como problemáticos fueron aquellos que, aunque cumplen técnicamente con la norma, incluyen edulcorantes artificiales, un ingrediente que Profeco no recomienda en yogures dirigidos a niños o como sustituto de azúcar por su percepción de ser “más saludables”. Entre ellos están las versiones deslactosadas y sin azúcar como algunos de Alpura y Yoplait Doble Cero.
Uno de los aspectos más importantes es que la Profeco es clara en una recomendación clave: niñas y niños no deberían consumir yogures con edulcorantes no calóricos.
Aunque a veces parecen “más saludables” por no tener azúcar añadida, estos ingredientes no están recomendados para población infantil.
Los mejores yogures según la Profeco
No todo es advertencia. El estudio también destaca productos que, por precio, perfil nutricional o cumplimiento normativo, destacan en sus categorías:
Marcas económicas: Yogures como Yoplait con fresas, Danone sabor fresa o Danone natural con endulzantes ofrecieron precios por cada 100 g desde 5 pesos, manteniendo estándares aceptables.
Bajo contenido de azúcar: Opciones como Alpura natural deslactosado sin grasa y Bové natural sin azúcar orgánico presentaron menos azúcar por porción que muchos de sus competidores.
Más proteína: Productos como Lala 100 con bifidobacterias y fresa y Yoplait Doble Cero con proteína destacada ofrecieron mejor aporte de este nutriente clave.
Lo que deja este estudio de Profeco es una enseñanza práctica, y es que no todo lo que se llama “yogur” lo es, ni todo lo que parece saludable lo es realmente. Leer etiquetas, entender sus ingredientes y conocer cómo ciertos aditivos pueden influir en tu nutrición, especialmente si hay niños en casa, es tan importante como comparar precios.