
Este lunes 19 de enero de 2026 muchos empezaron el día con un toque de nostalgia o decaimiento; algunos los asocian al clima, otros a los acontecimientos que permean el mundo. Sin embargo, hay quienes lo asocian al famoso Blue Monday, el llamado “día más triste del año”. La idea ha calado tanto en la cultura popular que incluso muchas personas sienten cierta presión emocional desde la mañana, como si el calendario fuera una profecía.
Pero la realidad es más compleja y humana. El Blue Monday no es una condición científica ni una fecha que cause tristeza por sí misma, sino un concepto acuñado hace casi dos décadas por una agencia de viajes británica que buscaba explicar por qué muchos sienten una mezcla de desánimo en esta época de enero.
¿Qué es el Blue Monday?
Según psicólogos y expertos en salud mental, hablar de esta fecha puede ser útil como una oportunidad para reflexionar sobre cómo nos sentimos, pero no deberíamos tomarla literalmente como “el peor día del año”.
Lo que muchas personas viven en enero tiene más que ver con factores reales: el clima invernal, el regreso a la rutina tras las fiestas, los propósitos de Año Nuevo que ya se sienten lejanos, o el peso de las responsabilidades económicas y emocionales del inicio de año. En resumen, el cúmulo de eventos que pueden llegar a agobiar a una persona.
A diferencia de lo que sugiere el nombre, no existe evidencia científica que respalde que este lunes sea el más deprimente de todos. La fórmula original que circula por ahí combina datos como el clima, las deudas navideñas o el nivel de motivación, pero se considera pseudocientífica por falta de rigor.

8 Consejos para sobrevivir a este Blue Monday
Lo primero que debemos entender es que hablar abiertamente de esto nos recuerda que no estamos solos y que reconocer una emoción no significa sucumbir a ella: es el primer paso para cuidarnos mejor.
Por ello, te dejamos algunos consejos para sobrevivir a este día si acaso tu estabilidad emocional se ve afectada por los sucesos a tu alrededor.
Prioriza el descanso
Dormir bien no solo mejora el humor, también fortalece la respuesta del cuerpo al estrés. Intenta establecer hábitos de sueño constantes y evita pantallas antes de dormir.

Muévete, aunque sea poco
Actividades como caminar, bailar o estiramientos liberan endorfinas, las hormonas del bienestar. No necesitas un gimnasio: una caminata de 20 minutos ya ayuda.
Busca luz natural
La falta de luz en invierno incide en el estado de ánimo; si puedes, sal de casa en la mañana o siéntate cerca de una ventana.
Cuida tu alimentación
Comidas balanceadas, frutas y vegetales apoyan tanto la energía física como mental. Evita excesos de azúcar o estimulantes que puedan alterar tu ritmo emocional.

Conecta con alguien
Hablar con amigos, familiares o personas de confianza ayuda a poner en palabras lo que sentimos y alivia la carga emocional.
Haz actividades que disfrutes
Leer, escuchar música, cocinar o simplemente hacer algo que te apasione puede cambiar tu enfoque mental y emocional.
Sé compasivo contigo mismo
No te juzgues por sentirte un poco decaído en enero: las emociones vienen y van. Trátate con amabilidad y reconoce tus esfuerzos.
Busca apoyo si lo necesitas
Si sientes que tu estado de ánimo no mejora o afecta tu día a día, hablar con un profesional de la salud mental puede ofrecer acompañamiento clave.
