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¿Cuál es la razón por la que cada país vive “a flor de piel” los Mundiales de Futbol, sean o no aficionados del deporte? Desde la psicología, existen elementos emocionales y sociales que explican la pasión mundialista.

El Mundial de Futbol desde la psicología: ¿cuál es la ciencia detrás de la pasión mundialista?

La psicología expone elementos emocionales y sociales que explican la pasión por el Mundial de Futbol.
La ciencia detrás de la pasión mundialista La psicología expone elementos emocionales y sociales que explican la pasión por el Mundial de Futbol.

En el lapso de cada cuatro años, la población que no suele sentir o mostrar gran cercanía al futbol, vive ajena al vasto universo de las competencias nacionales e internacionales que se disputan del aclamado balompié, sin embargo, existe un torneo que cambia por completo la perspectiva, el sentir y la experiencia del futbol en casi todo el planeta: la Copa Mundial de la FIFA.

De esta forma, el Mundial de Futbol no sólo representa la fiesta deportiva más grande del mundo —incluso superando la audiencia global de competencias como los Juegos Olímpicos—, sino que también se convierte en un fenómeno social a nivel global, en el que los y las habitantes de un país se unen para celebrar, sufrir y aclamar la camiseta que les representa, cual si fueran hinchas de nacimiento.

No obstante, ¿qué explicación hay detrás del súbito entusiasmo por un deporte que, un año antes, apenas era tema de conversación entre quienes no son aficionados o aficionadas al futbol? La psicología, por supuesto, tiene la respuesta, ya que el intenso entusiasmo, el nerviosismo e incluso la frustración provienen de una combinación de factores emocionales y socioculturales que se repiten cada cuatro años, cada fiesta mundial del futbol.

El Mundial de Futbol desde la psicología: ¿amor a la camiseta o sentido de pertenencia?

Sentirse parte de una comunidad es una de las necesidades psicológicas básicas en el ser humano y humana, la cual se encuentra alrecibir aceptación, valoración y conexión dentro de uno o más grupos; éstos pueden ser la familia, amistades, equipos de trabajo, fandoms, y claramente, aficiones deportivas, entre las que destaca la fiel hinchada del futbol.

Este sentido de pertenencia fomenta la empatía y la colaboración, especialmente cuando el grupo de personas tiene una meta en común para la que trabajan conjuntamente. En el caso del popular balompié, se trata de la victoria; y cuando el Mundial FIFA arriba cada cuatro años, la fortaleza del grupo se expande por todo el país en la batalla por la Copa del Mundo.

Durante los mundiales, la individualidad queda en segundo plano, dando paso a la conexión colectiva entre personas que comparten el mismo suelo, raíces e historia, lo que incrementa el apego emocional e identidad nacional hacia el país que compite en la competencia deportiva con mayor audiencia a nivel global.

La nación, según la psicología, es uno de los primeros grupos que cumple con la función adaptativa básica de pertenencia al satisfacer la necesidad humana de afiliación y cohesión grupal, elementos que evolucionan durante torneos de este alcance, pues la vivencia de un mundial de futbol involucra grandes grupos y expansión emocional que contagia a quienes no llevan una vida hincha.

Por ejemplo, ¿qué cambia mirar un partido en compañía a mirarlo solo? Absolutamente todo. La celebración colectiva por el gol, la tensión antes de un penal, la frustración por una falta injusta; la experiencia emocional se potencia en grupo y se convierte en un elemento de pertenencia a nivel nacional.

Fenómeno de la Identificación Vicaria: ¿por qué el Mundial de Futbol activa emociones personales e intensas?

Otra de las explicaciones que la psicología posee para esclarecer el por qué un Mundial de Futbol cambia la vivencia del deporte en quienes no son aficionados o aficionadas constantes, es el fenómeno de la identificación vicaria, el cual ocurre cuando una persona experimenta logros ajenos como si fueron logros propios.

De la misma forma que un habitante de México puede decir: “Llegamos a las Olimpiadas”, al ver deportistas mexicanos y mexicanas en la competencia mundial deportiva, aunque no forme parte del grupo representante, también puede expresar: “Jugaremos en el Mundial”, convirtiendo el logro, la participación e incluso la posible derrota en una experiencia propia.

Este mecanismo psicológico de proyección y empatía surge habitualmente en las personas cuando torneos como el Mundial FIFA se llevan a cabo, tomando la nación como una identidad colectiva que debe celebrarse, llorarse e impulsarse como un todo, como una vivencia propia que un país completo recordará.

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