
Incluso antes de llevar a cabo la matanza en Tenochtitlan y el proceso de conquista posterior, Hernán Cortés ya había expresado planes sobre los sitios en los que fundaría su propia casa y levantaría las primeras villas españolas en terreno americano.
Una de sus elecciones más populares fue La Antigua, en Veracruz, zona que se convirtió en el primer asentamiento español permanente y que también tuvo la función de principal puerto comercial de la entonces llamada Nueva España durante más de siete décadas.
En este pueblo histórico de México, la casa de Cortés fue edificada por indígenas totonacas y, en la actualidad, es famosa por las raíces de enormes árboles que se entrelazan con la piedra de la construcción ya en ruinas, pero que alberga datos clave de la historia de México durante la ocupación española.
Casa de Cortés en La Antigua, Veracruz: ¿cuál era su función y por qué está cubierta de raíces de árbol?
Situado a 27 kilómetros de la ciudad de Veracruz, en el pueblo mágico La Antigua se encuentra la Casa de Hernán Cortés, construcción que data de 1523 —convirtiéndose en la primera edificación que mandó a construir el español en México— y que se preserva como testigo del pasado colonial hasta el día de hoy.
Durante el proceso de conquista, que consistió en el asesinato de indígenas, la invasión de territorios y el adoctrinamiento tanto de un nuevo idioma como de una nueva religión, Veracruz se convirtió en el terreno principal para la fundación de la primera ciudad española en el continente americano, donde Cortés también edificó su primer hogar a un costado de la parroquia del pueblo.
No obstante, Wenceslao García Hernández —cronista local— ha señalado que el espacio se trataba realmente de una aduana, debido a que era el mejor sitio para controlar y almacenar las grandes cantidades de oro iban de la Nueva España al viejo continente y viceversa.
La construcción posee una arquitectura española andaluz y fue realizada a base de coral, como muchas de las edificaciones en la región; sin embargo, debido a que la casa se encontró en abandono durante mucho tiempo, perdió techos, vigas, dinteles, puertas y ventanas, además de que el patio exterior tuvo que ser reconstruido.
En la actualidad, es sencillo identificar la edificación gracias a su fachada antigua, prácticamente en ruinas, y envuelta por ramas y raíces de árboles; la vegetación invade todo el espacio del hogar.
De acuerdo con las personas que se encargan de la guía histórica en el pueblo, las ruinas de la casa de Cortés tiene árboles sobre sus techos debido a un huracán en el siglo XIX, pues la parte del edificio que aún se conserva fue cubierta en su totalidad por tierra y las semillas que las aves transportaron de los amates en el lugar tuvo por consecuencia un efecto impresionante: la mezcla de pasado español y nuevas raíces que fusionan la historia de conquista con la inevitable evolución de México hasta el presente que hoy presenciamos.
Las construcciones de Hernán Cortés en México durante la conquista española
El asentamiento español en Veracruz y la primera hacienda que Hernán Cortés construyó ahí no fueron las únicas edificaciones y villas en las que el conquistador se involucró directamente, ya que el barrio de Coyoacán también fue uno de los principales poblados españoles tras la caída de Tenochtitlan.
Según cronistas que se han especializado en este periodo de la historia de México, el español decidió crear en Coyoacán la primera “colonia” para sus compatriotas al tratarse de uno de sus lugares preferidos debido a la alta fertilidad del suelo.
En ese entonces, las villas españolas se conformaban por un edificio de ayuntamiento como sede de la corona, casas, haciendas e iglesias, siendo la capilla de San Antonio (ubicada en Panzacola) y el convento de San Juan Bautista (en Parque Centenario) edificios de aquel periodo que aún se conservan y a los que se puede ingresar libremente.
Otra de las iglesias más antiguas —erigida en 1525— es la Inmaculada Concepción, popularmente conocida como La Conchita; esta edificación es centro de diversas leyendas urbanas del lugar.
También en Coyoacán, ubicada en la calle Fernández Leal, se encuentra la Hacienda de Hernán Cortés, que actualmente es un restaurante pero, en la época de conquista, formó parte de las caballerizas de Cortés.