
La euforia que desata el futbol va más allá de una simple afición: se trata de un auténtico choque emocional que altera la química cerebral. Un análisis de Erika Villavicencio Ayub, académica de la Facultad de Psicología de la UNAM, revela que nuestro cerebro procesa los partidos de la Selección Mexicana bajo mecanismos biológicos inesperados, activando respuestas neuroquímicas que alteran radicalmente la conducta, la convivencia social y la productividad.
Los partidos de futbol de la Selección Nacional activan pasiones masivas, pero su impacto va mucho más allá de las canchas. Un análisis de la Universidad Nacional Autónoma de México revela que nuestro cerebro procesa estos encuentros deportivos bajo mecanismos biológicos inesperados, alterando radicalmente la conducta de la afición.
¿Por qué el cerebro asume los partidos como un escenario de supervivencia?
Según Erika Villavicencio Ayub, académica de la Facultad de Psicología de la UNAM, la mente no procesa los juegos de la Selección como simple entretenimiento, sino como un escenario de supervivencia. Al ganar, los circuitos de recompensa liberan dopamina y elevan la autoestima colectiva.
Por el contrario, la derrota activa la amígdala cerebral como una amenaza, disparando cortisol y adrenalina. Esto genera un estrés físico real y activa un mecanismo de defensa neurocognitivo para distanciarnos inconscientemente del fracaso.
¿De qué manera afecta la frustración futbolística al entorno familiar?
Este fenómeno provoca un contagio emocional que trasciende las paredes del estadio. Los elevados niveles de cortisol, sumados al alto consumo de alcohol en México, incrementan significativamente el riesgo de fricciones viales y detonan la violencia hacia las infancias en los hogares.
Por ello, es fundamental fortalecer la psicoeducación sobre estos temas. Cabe mencionar que este tipo de conductas agresivas no se generan únicamente dentro o durante el torneo, sino que, lamentablemente, ya forman parte de la cultura.
¿Cómo afecta este fenómeno el rendimiento y la convivencia dentro del ambiente laboral?
Asimismo, los partidos secuestran el “ancho de banda cognitivo” en los centros de trabajo, afectando directamente la concentración y la productividad. Esto ocurre porque el enfoque del empleado se divide a menudo a escondidas entre la incertidumbre de una apuesta o el monitoreo constante del marcador.
Ante la derrota, la tolerancia entre los compañeros de trabajo disminuye drásticamente, lo que abre paso a la frustración, un aumento de errores en las actividades diarias y mayores niveles de tensión en el entorno laboral.
¿Qué recomendaciones existen para mitigar este choque emocional?
Para mitigar este impacto, la experta sugiere a las empresas habilitar espacios grupales que fomenten la producción de oxitocina, como organizar reuniones para ver el partido en equipo. Esto permite liberar la tensión colectiva, evitando que los empleados permanezcan desconcentrados, ansiosos o propensos a cometer errores operativos.
Finalmente, se aconseja a la población cuidar las finanzas personales, ya que el endeudamiento y el mal manejo de los créditos no solo afectan el bolsillo, sino que también traen severas consecuencias para la salud mental y física de las personas: extremar precauciones de seguridad durante los festejos y vigilar de cerca la salud mental de aquellos familiares vulnerables a la depresión que se vean afectados por la derrota del equipo o por la pérdida de sus apuestas.