
En lugar de apostar por una transformación radical que reemplace sus elementos más conocidos, Coca-Cola eligió reforzar su identidad tradicional. Desarrollado en colaboración con la agencia Jones Knowles Ritchie, este rediseño busca que los códigos visuales de la marca como su tipografía manuscrita, el bloque de color rojo y la cinta dinámica tengan un impacto mucho más claro y reconocible en los más de 200 países donde opera.
¿Por qué la marca decidió evolucionar su identidad sin cambiar su logotipo?
La estrategia de la compañía se fundamenta en la protección del valor acumulado en sus símbolos a lo largo de las décadas. La actualización no pretende seguir modas gráficas ni adoptar un minimalismo genérico, sino depurar el sistema visual existente para que cada elemento gane protagonismo.
De este modo, la tipografía Spencerian y el conocido Arden Square reciben ajustes de escala para destacar de manera inmediata tanto en el empaque de un punto de venta físico como en anuncios de gran formato o plataformas digitales.
¿Cuáles son los cambios principales en la nueva identidad gráfica?
A diferencia de una reestructuración drástica, la marca optó por depurar su sistema visual para potenciar sus elementos tradicionales.
En lugar de crear un logotipo nuevo, se le dio mayor visibilidad a la tipografía Spencerian y a los bloques cromáticos para que resalten al instante en envases, aplicaciones y pantallas publicitarias.
Con el fin de diferenciar mejor los productos dentro del portafolio, Coca-Cola Zero Sugar cuenta ahora con un identificador de nombre mucho más visible, una cinta dinámica negra y una tapa del mismo color.
El rediseño optimizó la tipografía, la fotografía y la animación para que los códigos visuales funcionen con la misma fuerza en una lata, un anuncio urbano o experiencias inmersivas.
¿De qué manera se integrará la inteligencia artificial en esta nueva etapa?
Para mantener la coherencia gráfica a nivel internacional sin alentar los procesos de producción publicitaria, la marca desarrolló Fizzion junto a la empresa Adobe.
Esta herramienta digital traduce las reglas de diseño en un lenguaje interpretable por sistemas de inteligencia artificial, lo que permitirá a los equipos regionales generar contenidos locales aceleradamente y adaptar las campañas a múltiples formatos digitales asegurando que la esencia visual permanezca intacta.