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No siempre se trata de dormir más horas: la temperatura, la almohada, el colchón y hasta la ubicación de la cama pueden influir en qué tan reparador es tu descanso

¿Necesitas mejorar tu calidad del sueño? Estos 5 cambios en tu recámara pueden ayudarte a dormir mejor

¿Necesitas mejorar tu calidad del sueño? Estos 5 cambios en tu recámara pueden ayudarte a dormir mejor
¿Necesitas mejorar tu calidad del sueño? Estos 5 cambios en tu recámara pueden ayudarte a dormir mejor

Dormir bien no depende únicamente de pasar ocho horas bajo las cobijas. A veces, el problema está en el mismo orden y hasta la ubicación de tu cuarto: demasiado calor, ruido de la calle, una almohada sin forma, muy plana o muy alta; asimismo, una recámara que se ha convertido en oficina, comedor y sala de cine al mismo tiempo.

La buena noticia es que hacer algunos ajustes puede ayudarte a tener un espacio más cómodo para descansar. Si estás buscando cómo dormir mejor y despertar con menos sensación de cansancio, estos cinco cambios pueden ser un buen punto de partida.

1. Revisa dónde está colocada tu cama

La ubicación de la cama puede parecer un detalle menor, pero tiene consecuencias prácticas. Una ventana que recibe directamente el ruido del tráfico, una corriente de aire constante o demasiada luz exterior pueden convertirse en pequeñas interrupciones durante la noche.

Cuando sea posible, conviene colocar la cama en una zona alejada de fuentes de ruido, puertas y aparatos que generen luz o sonido. La idea es que el lugar donde duermes tenga la menor cantidad posible de estímulos que puedan despertarte.

2. Elige ropa de cama que sirva según la temporada

La temperatura del dormitorio también juega un papel importante cuando buscamos mejorar la calidad del sueño.

Para las noches calurosas, materiales como el algodón y el lino suelen ser opciones cómodas porque permiten una mayor circulación del aire. En cambio, algunas telas sintéticas pueden retener más calor y humedad, algo poco agradable cuando intentas conciliar el sueño.

La ropa de cama, las sábanas y hasta tu pijama pueden hacer una diferencia. Si por las noches terminas destapándote y tapándote como si estuvieras negociando con el clima, quizá sea momento de revisar los textiles que utilizas.

3. El colchón debe responder a cómo duermes

Sostener la idea de que “mientras más duro esté el colchón, más duradero será” podría salirte muy caro. Asimismo, recuerda que no existe un colchón perfecto para todas las personas. La elección depende de factores como la postura al dormir, el espacio disponible y si compartes la cama con otra persona e incluso con una mascota.

Cuando varias personas duermen juntas, contar con suficiente superficie puede ayudar a disminuir las molestias provocadas por los movimientos durante la noche. También conviene considerar el nivel de soporte que necesita cada persona.

Si el colchón ya presenta hundimientos, perdió firmeza o dejó de resultar cómodo, quizá sea señal de que llegó el momento de renovarlo. Antes de elegir uno nuevo, vale la pena probar diferentes niveles de firmeza y revisar cuál se adapta mejor a tu forma de dormir.

¿Cada cuánto conviene revisar el colchón?

No hay que esperar a que la cama termine completamente deformada para preguntarnos si todavía ofrece el soporte necesario. Revisar periódicamente su estado puede ayudarte a detectar desgaste, hundimientos o pérdida de firmeza.

4. La almohada también importa

Una almohada adecuada debe acompañar la postura del cuerpo, no obligar al cuello a adoptar una posición incómoda durante horas.

Quienes duermen de lado suelen necesitar una almohada con mayor altura para mantener una mejor alineación, mientras que quienes duermen boca arriba pueden sentirse más cómodos con una opción menos gruesa.

También es importante revisar su estado. Con el paso del tiempo, las almohadas pierden firmeza y capacidad de soporte, por lo que una que alguna vez resultó cómoda puede dejar de cumplir su función.

Si despiertas con tensión en cuello u hombros, la almohada merece estar entre las primeras cosas que revises.

5. Convierte tu dormitorio en una zona de descanso

La recámara ha adquirido nuevas funciones: oficina, gimnasio, sala de televisión y, en algunos casos, hasta comedor. El problema es que todos esos estímulos pueden dificultar que el cerebro identifique ese espacio como un lugar destinado principalmente a dormir.

Por eso, una de las recomendaciones para dormir mejor por la noche es reducir, en la medida de lo posible, las actividades relacionadas con trabajo y entretenimiento dentro de la habitación.

También ayuda disminuir el uso de dispositivos electrónicos antes de dormir y mantener horarios relativamente constantes para acostarse y levantarse.

No hace falta convertir la recámara en un monasterio minimalista. Basta con procurar que, cuando llegue la hora de dormir, el espacio transmita una sola idea: aquí toca descansar.

Dormir mejor puede empezar por pequeños cambios

Mejorar el descanso no necesariamente implica transformar por completo la habitación. Cambiar la posición de la cama, elegir textiles más frescos, revisar la almohada o evaluar si el colchón todavía ofrece el soporte adecuado son ajustes relativamente sencillos que pueden contribuir a crear un entorno más cómodo.

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Al final, tener una buena rutina de sueño también implica prestar atención al lugar donde pasamos una tercera parte de nuestra vida. Y sí, a veces dormir mejor comienza mucho antes de apagar la luz.

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