
Lo que comenzó como una ofrenda para las fiestas patronales de Etzatlán, Jalisco, terminó convirtiéndose en una de las expresiones de arte textil colectivo más reconocidas de México. Detrás de Cielo Tejido hay una historia de tradición familiar, creatividad y colaboración que transformó la vida de cientos de mujeres y llevó sus creaciones a escenarios internacionales.
El proyecto nació de las manos de Paloma Ron y su hija Lorena, quienes encontraron en el tejido una manera de decorar su comunidad y rendir homenaje al Señor de la Misericordia, patrono de Etzatlán. Lo que inicialmente parecía una sencilla intervención artesanal pronto se convirtió en una iniciativa capaz de cambiar la imagen del municipio y abrir nuevas oportunidades para sus habitantes.

¿Cómo nació el colectivo/proyecto Cielo Tejido?
La historia comenzó alrededor de 2016, cuando Paloma Ron buscaba una alternativa para elaborar una ofrenda que pudiera reutilizarse cada año, resistiera las condiciones del clima y no terminara desechada después de las celebraciones religiosas.
Con rafia de colores y una técnica de crochet, comenzó a diseñar pequeñas piezas hexagonales conocidas como carpetas. Junto con su familia, unió estos tejidos para formar una composición que homenajeaba al Señor de la Misericordia.
La propuesta llamó la atención y pronto surgió la posibilidad de ampliar el proyecto. Para las siguientes fiestas patronales, Paloma invitó a más mujeres de Etzatlán a participar. La respuesta fue creciendo hasta reunir a alrededor de 200 artesanas, quienes comenzaron a trabajar desde sus hogares y a reunirse para unir las piezas que darían forma a los primeros cielos tejidos monumentales.
De esta manera, una tradición familiar se transformó en un colectivo que encontró en el trabajo manual una oportunidad para crear comunidad, preservar conocimientos y generar ingresos.
¿Quiénes son las mujeres detrás de Cielo Tejido?
Cielo Tejido reúne a cerca de 200 mujeres tejedoras de Etzatlán, Jalisco, muchas de ellas adultas mayores que aprendieron esta técnica desde pequeñas y que hoy comparten sus conocimientos con nuevas generaciones.
La organización del trabajo permite que buena parte de las participantes elaboren las carpetas desde sus casas, sin tener que abandonar sus responsabilidades familiares. Posteriormente, las piezas se trasladan al taller, donde otras integrantes se encargan de unirlas, amarrarlas y preparar las estructuras que finalmente se instalan en espacios públicos.
Esta dinámica ha permitido que el tejido se convierta en una fuente de ingresos para las artesanas y en una actividad que fortalece su independencia económica.
La historia también tiene un componente generacional: Lorena Velasco Ron, nieta de Paloma, forma parte de la continuidad del proyecto y se encarga de distintas tareas administrativas, logísticas y comerciales.
Más que una agrupación dedicada a elaborar adornos, Cielo Tejido representa una forma de organización en la que mujeres de distintas edades colaboran para convertir una habilidad tradicional en una actividad productiva.

¿Por qué Cielo Tejido tiene un récord Guinness que les dio proyección internacional?
El crecimiento de Cielo Tejido llevó a sus integrantes a realizar proyectos cada vez más grandes. En 2019, alrededor de 200 mujeres participaron en la elaboración de un pabellón de crochet de 2 mil 832.98 metros cuadrados, con el que Etzatlán obtuvo un Récord Guinness por el tejido más grande de su tipo.
La distinción impulsó el reconocimiento del municipio y abrió nuevas oportunidades para las artesanas. También favoreció el turismo y permitió que algunas participantes comercializaran sus propias creaciones, desde prendas hasta accesorios y otros productos elaborados a mano.
La proyección internacional llegó con invitaciones para participar en exposiciones y proyectos artísticos. Entre sus experiencias destaca la intervención del pabellón de México durante la Expo Universal de Dubái, además de exhibiciones en Bélgica, Estados Unidos y otros espacios culturales.
En 2026 el colectivo también había trabajado en proyectos para Miami y San Diego, mientras que en 2026 las artesanas llegaron a Coral Gables, Florida, con una instalación que conectó la cultura mexicana con el público estadounidense.
El crecimiento de Cielo Tejido también ha permitido demostrar que el arte artesanal puede trascender las fronteras entre lo tradicional y lo contemporáneo, y que el trabajo colectivo de una comunidad pequeña puede alcanzar escenarios internacionales.
Cielo Tejido llegó a Zapopan para el Mundial 2026
Uno de los capítulos más recientes de esta historia fue la instalación de Cielo Tejido en el centro histórico de Zapopan, Jalisco, con motivo de la Copa Mundial de Fútbol 2026.
El proyecto transformó el Andador 20 de Noviembre en un corredor multicolor, con una estructura artesanal que homenajeó a las selecciones que disputaron partidos en el Estadio Guadalajara. La instalación incorporó diseños inspirados en los colores de las banderas participantes y una composición que evocaba una serpiente prehispánica.
Para esta obra participaron cerca de 200 artesanas, quienes trabajaron durante varios meses en la elaboración de miles de hexágonos tejidos a mano. El montaje dio forma a una estructura de aproximadamente 220 metros de longitud y 1,870 metros cuadrados, que convirtió el espacio público en un punto de encuentro para aficionados, turistas y visitantes.
La intervención no sólo acompañó la celebración deportiva: también funcionó como escaparate para mostrar el talento artesanal de Jalisco ante visitantes nacionales e internacionales.
¿Por qué nos importa hablar de Cielo Tejido?
La historia de Cielo Tejido demuestra cómo una tradición familiar puede convertirse en un proyecto comunitario con impacto cultural, económico y social.
Cada carpeta representa horas de trabajo, conocimientos transmitidos entre generaciones y la participación de mujeres que encontraron en el crochet una manera de construir oportunidades.
Desde las fiestas patronales de Etzatlán hasta las instalaciones internacionales y el Mundial 2026, el colectivo ha llevado consigo una identidad que no depende de grandes escenarios, sino de cientos de manos que trabajan juntas.
Cielo Tejido es, en esencia, una historia de mujeres que transformaron una técnica artesanal en un símbolo de orgullo para su comunidad y en una expresión de la cultura mexicana que hoy puede apreciarse en distintos lugares del mundo.
