
La acuicultura sostenible es una actividad productiva del sector primario que combina la crianza de organismos acuáticos con la preservación del medio ambiente, y con un alto sentido de responsabilidad social. En otras palabras, es como cultivar un jardín submarino, pero en lugar de flores y vegetales, criamos moluscos, peces, camarones y otros seres vivos en armonía con la naturaleza, la economía y la sociedad.
¿Por qué es importante la acuicultura sostenible? En principio porque actualmente en el mundo tenemos un problema importante con respecto a la seguridad alimentaria: La población mundial sigue creciendo, y la demanda de alimentos también aumenta. Como consecuencia de lo anterior, y de acuerdo con la FAO en su más reciente informe, se menciona que existe un aumento considerable en los precios de alimentos nutritivos con respecto a los altamente calóricos y de fácil acceso (comida rápida), acentuado por la pandemia de COVID. En ese sentido, la acuicultura sostenible nos permite producir proteína de calidad para alimentar a más personas sin agotar los recursos naturales, lo que la convierte en parte de la solución. En ese sentido, los informes más recientes de la FAO indican que la acuicultura actualmente provee casi el 50% de los alimentos acuáticos, mientras en que en la década de 1950 apenas se lograban cifras del alrededor del 4%; sin duda un crecimiento importante que merece la pena ser analizado. En cuanto a los ingresos, se estima que a nivel mundial los productores obtuvieron cifras del orden de los 265 mil millones de dólares en 2020, mientras que en México fueron 226 millones de dólares y una generación de empleos de casi 60 000, principalmente en zonas de alta marginación como son las zonas rurales costeras.
Sin embargo, el enfoque debe ser integral, ya que además de la parte productiva, es importante la conservación de los ecosistemas, evitando la sobreexplotación y degradación de los cuerpos de agua; por ejemplo, un problema que ayuda a resolver la acuicultura es la pesca ilegal, ya que bien gestionada puede disminuir la presión sobre las poblaciones silvestres, generando opciones de ingresos económicos en zonas pesqueras rurales, además del impacto en el bienestar social.
Aunado a lo anterior, debemos reconocer que, ante un mundo globalizado, la industria acuícola enfrenta poderosos retos de mercado que exigen no solo niveles de calidad en el producto, sino que buscan que la producción haya sido obtenida a través de procesos que respeten el medio ambiente, utilizando conceptos como la trazabilidad que permite conocer la historia completa de un producto, desde su producción hasta que llega al consumidor. Entonces, la sostenibilidad de la industria no solo es impulsada por una política mundial de conservación ambiental y responsabilidad social, sino un tema también de mercado que paulatinamente irá dejando fuera aquellos sectores que no consideren estas nuevas directrices.
Principios de la Acuicultura Sostenible:
De acuerdo con la FAO, el bienestar animal, la eficiencia en el uso de recursos, el respeto al medio ambiente, el compromiso social con las comunidades, así como la investigación y educación; son las bases que se deben de considerar cuando se plantean proyectos acuícolas que buscan la sostenibilidad.
El bienestar animal considera que los organismos criados deben recibir cuidados adecuados y vivir en condiciones que les permitan crecer y reproducirse de manera saludable, y que el manejo del sacrificio postcosecha cumpla con los estándares. Por otro lado, el uso eficiente de recursos como agua, energía y alimentos es un tema de amplio debate, ya que si buscamos que realmente tengamos una industria acuícola sostenible, debemos entonces tener un enfoque que considere, por ejemplo, el diseño de sistemas de bajo uso de recursos energéticos y de alimentos de bajo impacto ambiental; en ese sentido, la investigación científica en el tema acuícola, el desarrollo de nuevas tecnologías, así como la educación bien dirigida de productores, y de las nuevas generaciones de estudiantes y emprendedores en el tema acuícola, se vuelven imperantes.
El Compromiso de México con la Acuicultura Sostenible:
Nuestro país ha asumido con responsabilidad el reto de la acuicultura sostenible, el estado mexicano a través de diversas instituciones reguladoras y de investigación científica, así como la propia industria y organizaciones de la sociedad civil han coadyuvado para generar una gobernanza basada en las metas planteadas en la agenda 2030 de la ONU, así como en el Código de Conducta para la Pesca Responsable de la FAO; sin embargo, en la práctica aún hay mucho camino por recorrer, ya que la informalidad, la escasa educación ambiental, y la insuficiente supervisión que suele darse en el sector provocan que las medidas planteadas suelan ser buenos propósitos, pero su aplicación se ve relajada por la falta de recursos de las instituciones reguladoras.
El desarrollo de tecnología e innovación basada en el conocimiento científico en instituciones de investigación como el CIBNOR, en donde existen diversas líneas de investigación con un enfoque hacia la sostenibilidad, en alianza con la industria acuícola mexicana; permiten lograr un equilibrio entre la producción y la conservación; por lo que se vuelve imperante que se destinen fondos que estimulen el fortalecimiento de estas actividades, no solo desde el estado mexicano, sino también desde la propia industria.
En resumen, la acuicultura sostenible es una herramienta poderosa para nutrir a la humanidad, proteger nuestros océanos, generar empleos en zonas marginadas, y mejorar la calidad de vida en zonas pesqueras marginadas; y el reto está en generar condiciones que promuevan la actividad de forma ordenada y con una visión apegada a los objetivos de desarrollo sostenible 2030 implementados por la ONU.
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Armando Monge Quevedo amonge04@cibnor.mx (CIBNOR)
Diana Patricia Carreño León (CIBNOR), Salvador Emilio Lluch Cota (CIBNOR)
María Teresa Sicard González (CIBNOR)
Víctor Ángel Hernández Trejo (UABCS)
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