Cronomicón

Letras rebuscadas: Revolución Mexicana e identidad cultural

(Primera parte)Matar o morir. Regla de valientes, ambiciosos o aspirantes al poder. En un balance general, en nuestra historia patria se cuentan en igual  número (casi en paridad de uno a uno) los judas y los redentores. Además, no pocos personajes han alternado, en ciertas circunstancias y en distintos tiempos, ambos papeles: como el “Manco de Celaya”, el jefe del ejército del Noroeste, el laureado general Álvaro Obregón. El general Obregón, como es sabido, le frustró la huida en tren, al entonces presidente, Venustiano Carranza. El héroe revolucionario, el vencedor de Francisco Villa, ordenó la muerte de su amigo y mentor, Carranza. No fue el único.Más que tragedia griega, la historia de la revolución tiene tintes de mitología, en la que un dios viejo, el padre de todo, muere asesinado por el mejor de sus hijos, y éste, pasado el tiempo, sufre idéntico destino (Uranus pierde con su hijo Cronos, y éste, a su vez, es vencido por Zeus).La osadía de conspirar contra el viejo camarada o el antiguo benefactor, traicionando así afectos y lealtades fue la constante, lo común, durante y después de la Revolución. La voluntad de dominio, diría el filósofo Federico Nietzsche, o la sed de poder resultó insaciable, una tentación poderosa que hizo correr más sangre que las banderas y los ideales.Muchos combatientes de a pie sacrificaron su vida por el “Tierra y Libertad” de Emiliano Zapata, otros tantos lo hicieron, con idéntico afán, defendiendo la presidencia de Victoriano Huerta, de Carranza, Obregón…En el “Juego de tronos” que fue la Revolución de 1910 no cabe, ni opera una visión maniquea, o monocromática, que rotule y separe buenos y malos, héroes y tiranos. El siglo XIX, el panteón nacional, la mitología mexicana, estaba mejor repartida y delimitada (al menos para la historia oficial). En el bando de los héroes encontramos a los liberales, republicanos y federalistas, en el contrario, al resto: los monarquistas, centralistas, conservadores y por su puesto: todos los extranjeros rijosos e invasores: españoles, yankees y franceses.En la Revolución Mexicana, los papeles y los puestos no están del todo definidos: como en el mural de Diego Rivera, de Palacio Nacional, en el que aparecen revueltas las efigies de Madero, Zapata, Villa, Carranza,  Ángeles… En vida, estos personajes, dadas sus diferencias y enemistades políticas, y hasta personales, no habría posado juntos para una foto. Sin embargo, el hechizo creativo del muralista mexicano no tuve empacho en hermanarlos en un artístico montaje en el que parecen los jugadores o personajes de un mismo equipo, el equipo de los revolucionarios.Se sobre-entendería que el equipo contrario sería el de los reaccionarios: en éste grupo, además de Porfirio Díaz, el jugador, o mejor dicho personaje, más satanizado y reconocidos  sería el “orgullo de Colotlán, Jalisco”, el General, Don Victoriano Huerta. Y con él entrarían en la fila o catálogo de los contrarrevolucionarios, obvio con menos titularidad, los casi desconocidos para el común de los mexicanos: Aureliano Blanquet, Feliz Díaz, Bernardo Reyes, Manuel Mondragón…Es un tanto contradictorio o hasta irónico homenajear el 20 de noviembre la memoria de Plutarco Elías Calles y hacerle alguna mención a Lázaro Cárdenas y menos a José Vasconcelos. En el caso de Cárdenas,  éste montó en un avión a Calles y lo mandó desterrado a los Estados Unidos (al menos no peco de parricida); es también casi una burla histórica rendirles culto en conjunto a Villa y a Carranza, o a Zapata y a Obregón.Como la historia lo apunta, el bando Carrancista y posteriormente, tras el asesinado del “Barón de Cuatro Ciénegas”, el sonorense, sentenciaron a muerte al “Caudillo del Sur” y al “Centauro del Norte” y les cumplieron la condena: al primero en Canutillo y al segundo en Chinameca.Este San quintín de traiciones y asesinatos sonaba a la canción de Celia Cruz intitulada Burundanga: “Songo le dio a borondongo, borondongo le dio a bernabé, bernabé le pego a muchulinga le dio burundanga…”.Huelga decir que a Zapata y a Villa, más que la historia patria, fue la literatura, los corridos, las películas y sobre todo la historia oral y anecdótica  las que elevaron a estos dos personajes a la dignidad de verdaderos revolucionarios (prototípicos) y auténticos defensores del pueblo y de los  ideales revolucionarios.Anécdotas de la Revolución Mexicana

1. Obregón recibió el apodo del manco de Celaya, porque en la batalla que trabó en este lugar contra Villa perdió un brazo, dicen, de un cañonazo del jefe de la artillería de la División del Norte, el general Felipe Ángeles.2. Se cuenta del general Ángeles, tras los sucesos de la Decena Trágica, estuvo preso junto con Madero y que por ser militar, Huerta y sus partidarios le perdonaron la vida.3. Victoriano Huerta ha sido el tercer presidente jalisciense, le antecedieron Justo Corro y Valentín Gómez Farías.4. El General Huerta, siendo cadete, el presidente Benito Juárez visitó el Colegio Militar. Al verlo en formación, gallardo y arrogante, exclamó el presidente: Estos indios cuando se les educa son los que mejor sirven a la patria.

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