Cronomicón

Letras Rebuscadas: Mutantes vs Inhumanos

Para Hegel, el espíritu determina la materia; para Marx es al revés: la economía y sus vaivenes.

El mercado y sus caprichos le ordenan y dictan sus pasos a la cultura.

La situación de los X Men, dentro del mundo de las series y las películas, parece darle la razón a Marx, autor de “El Capital” y padre del Comunismo. Para aclarar el punto vayamos a la precuela de esta monetarista historia de personajes de cómics convertidos en estrellas de cine.

Décadas atrás, devorados no por Galactus sino por sus acreedores, Marvel —la Casa de la Ideas— hipotecó los derechos cinematográficos de sus más famosos títulos, como si de una vulgar o prosaica garage sale se tratase. A la Sony le arrendó al amigable vecino: El Hombre Araña; afortunadamente, y para deleite de muchos fans del trepa-muros, Disney-Marvel y Sony llegaron a un salomónico acuerdo para compartirse a Peter Parker (como lo vimos en Civil War); no obstante, la que sin duda se llevó el premio mayor, o como diría EPN: “la gallina (no petrolera) de los huevos de oro”, fue Century Fox.

En aquellos años en los que se subastaban super-héroes, la Fox pujó y consiguió hacerse del elenco completo de los hijos del átomo; de los alumnos de Charles Javier, mejor conocidos como Los Hombres X y demás elenco de mutantes incomprendidos y marginados por una humanidad que les teme y odia.

Cuando el Ratón Miguelito desenfundo la cartera y sumó a su portafolio de franquicias la de Marvel, el universo ideado por Stan Lee y Jack Kirby sufrió el síndrome “realidades paralelas” o de “mundos o tierras alternas”. La reinvención comiquera de los personajes de Marvel en la serie Ultimate —de donde por cierto salió el Nick Fury con el rostro de Samuel Jackson— fue el preludio, el aviso profético, para lo que estaba por venir: esta ensaladera de historias y universos cinematográficos en los que, por un asunto de derechos corporativos entre Sony, Disney y Fox, jamás veremos en la pantalla grande a Magneto destornillándole la armadura a Iron Man.

Y es culpa también de este embrollo comercial que tenemos dos versiones de Quicksilver y de Scarlet Witch; en la primera, ellos aparecen, dentro de las películas de Avengers (producidas por Disney) como un par de hermanos que adquirieron su poderes por los maléficos experimentos de Hydra; en la segunda versión, Días del futuro pasado (2014), estos Borgia o Lannister portadores del gen x son, como en los cómics, hijos del Eric Maximoff, es decir, su progenitor es el mismísimo “Amo del magnetismo”; no obstante esta versión de la historia ha cambiado y resulta que siempre sí son un experimento genético, pero del científico llamado Alto Evolucionador.

Al parecer, Marvel quiere ponerle fin a este caos de alter egos o duplicados donde ya no se sabe que Tía May es la auténtica o la buena: si la ancianita de la primera del Spiderman (2002); la cincuentona de The Amazing Spider-Man (2012) o la señora tipo cougar que puso en modo galán a Tony Star en Civil War (2016)…

La intención es juntar todas las canicas prestadas en una sola bolsa, incluyendo las prestadas a Netflix, con los tan esperados The Defenders (Daredevil, Iron Fis, Lucke Cage…) junto con los Agentes de S.H.I.E.L.D., en cuyos capítulos ya hicieron aparición los Inhumanos.

Apropósito de los Inhumanos, cabe decir que tanto Marvel y DC Comic necesitan una abasto seguro y constante de tipos super poderos: el gen X era la fuente inagotable de súper humanos de la Casa de las Ideas; en cambio DC Comics siempre la ha tenidos más difícil esperando que el estallido de un laboratorio o una cápsula de escape interplanetario le sume un nuevo Superman o de menos un Detective Marciano. Pero, dado que los X Men están muy comprometidos con Fox, la nueva fábrica de meta-humanos parece que serán las nieblas terrígenas; de las que obtienen sus poderes precisamente los Inhumanos.

Vayamos acostumbrando a este nombre, las nieblas terrígenas, porque al parecer los habitantes de Attilan, los súbditos de Medusa y Black Bolt, podrían desplazar a Los X Men incluso en los cómics. En la nueva saga comiquera: Inhumans vs. X Men, el planeta se ha vuelto inhabitable para los mutantes por culpa de estas dichos nieblas liberadas por Bolt; la exposición a ellas por cualquier humano portador del gen X resulta mortal.

Se especula, ojalá no sea cierto, que Los X Men y todos los de su especie, terminarán migrando a otro planeta… en lo personal espero que no… pues, como muchos veteranos lectores de cómic, añoró ese Universo Marvel, con todo su elenco, donde la Mole recibía, cada diez años, su tunda de Hulk o en el que Daredevil le llevaba sus asuntos legales a Los Cuatro Fantásticos.FRASE

(…) Tanto Marvel y DC Comic necesitan una abasto seguro y constante de tipos súper poderos: el gen X era la fuente inagotable de súper humanos de la Casa de las Ideas; en cambio DC Comics siempre la ha tenido más difícil esperando que el estallido de un laboratorio o de una cápsula de escape interplanetario le sume un nuevo Superman o de menos un Detective Marciano.

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