
Uno de los procesos que la inteligencia artificial ha moldeado más es el arte. Hay que entender que esto no desmerita todos los avances tecnológicos que se han dado dentro de las expresiones creativas, ya que existen casos en los que el apoyo de dichos inventos facilitan el trabajo, sin que sean la solución total. Por ejemplo, con las pantallas LED es posible generar imágenes de alta calidad, lo que, para el cine, significa que ya no se necesita que todo el equipo de filmación asista a las locaciones, en especial si son de difícil acceso. Esto a su vez permite que el dinero que se tenía contemplado para toda esa movida (locación, hospedaje, permisos), se emplee en algo más.
Pero regresando a la primera idea, en los últimos dos o tres años, la inteligencia artificial ha avanzado tanto que cada vez es más complicado distinguir cuando se trata o no de un producto fabricado con esta tecnología. Es innegable que las personas están sembrando en la IA una dependencia cada día más evidente, incluso cuando una persona común y corriente la usa para obtener la respuesta nada compleja a una pregunta. no complicada
Si bien no hay duda de que el proceso más rápido puede ser el más cómodo, hay que recordar que la IA no es un ente creativo, no crea desde su propia imaginación los videos o las fotos, lo esta haciendo por medio de una base de datos que le roba los verdaderos artistas.
La IA no sabe lo que es una experiencia propia, ni lo que significa una emoción, y es por ello que no importa que tan realista sea vea algo que le pidas a Chat GPT, el resultado carece de vida.
Desde el inicio de las expresiones creativas han existido motivaciones sentimentales, de comunicación, de creación y la tecnología no le debería de arrebatar eso al ser humano.
En el mundo del cine esto se ha hecho patente.
Festivales de Cine
La gran mayoría de los Festivales de cine se han mantenido, por años, como un espacio para que las nuevas voces y para que los proyectos independientes tengan un espacio de exposición, así como de debate.
Al referirse a una creación artística independientes, se entiende que el presupuesto no fue alto, que la propuesta del autor tuvo más peso que los intereses de la casa productora y que incluso, por esto, tomó bastante tiempo en ver la luz. Empero, ante el crecimiento de la IA, han surgido festivales cuyo objetivo es impulsar y apoyar el cine creado en su totalidad o parcialmente con ésta, como lo es el Frame Foward Ai Animates Festival.
Ante esto, como en muchas disputas, hay posturas a favor y posturas en contra.
En mi caso, ya sea la escritura, ya sea decorar un set o ya sea simplemente aprender un método de pintura con el que no estoy familiarizada, me inclino hacia que el proceso artístico sea lo más orgánico posible. Esa es la forma de creación que ha dado esperanza y felicidad y que ha guiado mi vida.
En todo esto, por igual, hay un problema relativo al empleo de quienes trabajan en el cine, pues al recurrir a la IA se le está arrebatando oportunidades económicas a muchas personas.
‘Un paseo para Emilio’
Cuando la convocatoria de la edición del año pasado del Festival de Cine de Morelia salió, yo inscribí mi cortometraje con la esperanza de quedar en la selección oficial. Pero al final, como no fue seleccionado, asistí al festival como prensa. Entre todas las películas que vi no estuvieron las de la sección de cortometrajes, a excepción de uno de animación que busque en la página del evento: “ Un regalo para Emilio”. Cuando vi la cinta, el uso de la IA fue algo evidente, y esto derivo en una entrevista con el director del proyecto, Miguel Anaya Borja.
Mi inconformidad con lo que había visto también nacía de la incongruencia con la historia: un papá le quiere mostrar a su hijo lo que hay más allá de la pantalla de su teléfono, para que aprenda a apreciar los pequeños detalles y el esfuerzo de la cotidianidad... justo en una película en la que director, en lugar de crear, le pidió a la IA que hiciera el trabajo.
Ciertamente, me enojaba que mi proyecto -que no había grabado con ningún estímulo económico oficial- y el cual salió adelante por la dedicación, trabajo y esfuerzo de todo el equipo, no tuvo oportunidad de enfrentarse con un cortometraje creado con inteligencia artificial.
Durante una plática con Anaya, el director no intentó darle vueltas al asunto: directamente me explicó que ya era su segundo intento de ganarse el estimulo de producción de Procine y, que aunque tenía varios avances en su cortometraje, no fue suficiente para terminar en el tiempo límite que la organización le dio (3 meses). La platica confirmó lo que suponía desde un inicio: los ciudad en la que el personaje Emilio y su padre se movían fueron hechos con inteligencia artificial.
Desde mi punto de vista, no es una justificación en decir, como lo hizo Anaya, que los primeros bocetos sí se realizaron con un acuarelista y que, con ese punto de partida, se le pidió a la IA generar las otras otras escenas con la misma técnica y acabado.
No se me hace justo tampoco el razonamiento en torno al límite de tiempo para acceder a los recursos Procine. Esta convicción viene desde mi experiencia. Con mucho menos que tres mes y sin apoyo financiero, trabajé en un un proyecto en el que hicimos personajes de felting, método del que poco sabíamos previamente, pero el cual aprendimos, inscribiéndonos en tiempo, para participar en el festival Smart Films.
Por último, si la competencia laboral del cine ya es compleja, la situación se enreda más cuando los espacios conocidos por brindarle oportunidades a nuevos cineastas, comienzan a aceptar trabajos solucionados con IA.