
Durante años, los peces han ocupado un lugar ambiguo en nuestra legislación: están en ella, pero no están realmente protegidos ni se les considera animales.
En México, como en muchos otros países, siguen siendo tratados principalmente como “recursos”. Esa categoría no es solo técnica, sino que define la forma en que se les explota y mata. También explica por qué su bienestar rara vez forma parte de la conversación pública.
Sin embargo, la evidencia científica ha avanzado con claridad. Hoy sabemos que los peces son seres sintientes, capaces de experimentar dolor y estrés. Sabemos también que muchas de las prácticas en la industria —desde la captura o cría hasta la matanza — conllevan un gran sufrimiento.
A finales de 2025, este debate comenzó a hacerse visible en el ámbito legislativo. La iniciativa presentada en la Cámara de Diputados e impulsada por Igualdad Animal para reformar la Ley General de Pesca y Acuacultura Sustentables marcó un punto de inflexión: por primera vez, se planteó cerrar una de las omisiones más profundas de nuestra normativa en materia de bienestar animal.
No se trata de una propuesta menor. Reconocer a los peces implica cuestionar una lógica que los ha reducido a insumos y abrir la puerta a estándares mínimos de bienestar en toda la cadena de explotación.
¿Qué propone la iniciativa?
En primer lugar, reconocer explícitamente que los peces son animales y no “recursos”. A partir de ahí, establecer que la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural debe emitir normas específicas de bienestar animal para animales acuáticos y que este principio guíe políticas públicas, programas e instrumentos en la materia.
La iniciativa también propone garantizar su bienestar desde el primer momento: ya sea desde su extracción en la pesca o desde su cultivo en la acuacultura. En este último caso, se propone un nuevo capítulo que contempla condiciones básicas como alimentación suficiente y nutritiva, densidades adecuadas, enriquecimiento ambiental y una calidad del agua que cumpla con parámetros óptimos de pH, temperatura, salinidad, oxígeno e higiene según cada especie, así como sistemas de vigilancia y monitoreo.
Uno de los puntos más relevantes es la obligación de implementar métodos de aturdimiento previos a la matanza, ya sean mecánicos o eléctricos, considerando las características propias de cada especie. Es decir, evitar que los peces mueran conscientes tras procesos prolongados de asfixia.
Lejos de ser una propuesta aislada, la iniciativa está alineada con la evidencia científica más reciente y con recomendaciones internacionales, como el Código Sanitario para los Animales Acuáticos de la Organización Mundial de Sanidad Animal, de la cual México forma parte.
Un debate que debe concretarse
Pero toda iniciativa presentada enfrenta un riesgo si la sociedad no vigila el trabajo de las y los legisladores y exige que cumplan con su deber. La discusión ya está sobre la mesa y la evidencia también. Lo que falta definir es si el Congreso está dispuesto a traducir ese trabajo en cambios concretos o si, una vez más, el problema quedará fuera de nuestra mirada.
A diferencia de otros animales, el sufrimiento de los peces ocurre en gran medida fuera de vista. No hay imágenes cotidianas que lo acerquen, ni marcos culturales que lo hagan evidente. Esa distancia ha permitido que prácticas normalizadas pasen desapercibidas durante décadas.
También influye la escala. Los peces son los animales más explotados para consumo humano, pero esa magnitud, en lugar de generar mayor atención, parece diluirla. Cuando todo ocurre en números tan altos, cada individuo se vuelve invisible.
Sin embargo, otros países han comenzado a avanzar. La inclusión de estándares de bienestar para peces en regulaciones internacionales demuestra que no se trata de una discusión marginal. México tiene hoy la oportunidad de no quedarse atrás. La iniciativa presentada no solo responde a una exigencia ética, sino que alinea al país con una tendencia global que reconoce la sintiencia más allá de las especies tradicionalmente consideradas.
Para conocer más y apoyar la iniciativa visita Los Peces Sienten.