
El misterio sobre el atentado en el estadio de Grozny, —el cual causó la muerte del presidente de Chechenia, Ajmad Kadírov — continúa, pues las autoridades no han detenido a ningún sospechoso, aunque las miradas están sobre Shamil Basáyev, un líder rebelde, acusado también del ataque contra el teatro Dubrovka en 2002.
Además las autoridades rusas rectificaron que el total de muertos en el atentado fue de seis personas y más de 50 heridos.
El secretario del Consejo de Seguridad de Chechenia, Rudnik Dudáyev, aseguró que es creíble la versión de que fue Basayev quien organizó el acto terrorista con bomba en el estadio Dinamo, ya que pudo utilizar recursos financieros de “sus mecenas extranjeros”.
Sin embargo, Dudáyev consideró “improbable” que en la muerte de Kadirov esté implicado también el principal líder separatista, Aslán Masjádov, elegido presidente de Chechenia en 1997 y deslegitimado por el Kremlin, que ha puesto precio a su cabeza, pues según el secretario no cuenta con los recursos humanos y financieros como para organizar un atentado “tan eficiente”.
En cambio, Basayev pudo organizar el atentado “para causar el pánico entre la población”, aunque “esto no ocurrió”.
INVESTIGACIÓN. Según las primeras investigaciones, la bomba que acabó con la vida de Kadirov, al igual que otros dos artefactos que no llegaron a estallar, se encontraba escondida en la estructura de hormigón bajo el palco de honor, de manera que sólo pudo ser colocada allí cuando el complejo era reparado.
Esta teoría fue repetida ayer en el Comité de Seguridad de la Duma o cámara de diputados rusa, cuyo vicepresidente, Mijaíl Grishankov, no descartó la existencia de un traidor en las filas de Kadírov que, a la vez, sirviera a los intereses de los más radicales.
Otro miembro del citado comité de la Duma, el diputado Guennadi Gudkov, explicó que el atentado sólo pudo cometerse gracias a una “profunda infiltración de un agente en el sistema de seguridad de la república” chechena.
MEDIDAS. Si la situación lo requiriera, Moscú podría enviar más tropas a Chechenia, ya que el atentado puede obligar a reorganizar la presencia militar en esa república rusa del Cáucaso Norte, afirmó el jefe de las fuerzas del Ministerio del Interior ruso, Viacheslav Tijomírov.
Las autoridades rusas han señalado la posibilidad de que la guerrilla separatista chechena aproveche la confusión e inquietud que ha generado la muerte de Kadírov para lanzar una ofensiva a gran escala, por lo que Chechenia se prepara para un inminente recrudecimiento de la guerra al perder Moscú a su mano de hierro en la región.
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