La ruptura de dos basamentos sociales en Oaxaca hace inviable que siga operando el llamado Señor del Viento, el principal líder criminal en el Istmo de Tehuantepec, y su captura es prácticamente inevitable por la forma en la que se está estrechando el cerco en su contra. El criminal decidió apostar por una violencia extrema que costó la vida a una niña de 4 años que participaba en una fiesta patronal y a un maestro que denunció la venta de droga en su escuela. La respuesta federal, consistente en el envío de efectivos y la realización de labores de inteligencia para desmantelar la estructura criminal, minó la capacidad operativa del Señor del Viento y está marcando el fin de su reinado.
El ataque a una fiesta patronal y el asesinato de un maestro cambiaron el escenario
El capo había logrado infiltrar al gobierno estatal sin mayor problema, pero sus dificultades comenzaron al romper dos reglas muy importantes para la población de Oaxaca: las fiestas patronales no deben verse enturbiadas por ningún conflicto y no hay que meterse con la poderosa Sección 22 del SNTE.
El Señor del Viento desatendió estas máximas y ordenó un ataque armado contra las festividades patronales en la zona de Juchitán para castigar a un traficante local que lo había desobedecido. En ese ataque perdió la vida una niña de 4 años. Posteriormente, mandó ejecutar a un profesor que había señalado a alumnos que estaban vendiendo droga al menudeo.
La muerte de Levi Peralta fortaleció la respuesta federal
El ataque a la fiesta patronal era, por sí mismo, suficiente para que las pesquisas federales se incrementaran en la región, pero la ejecución del profesor Levi Peralta, ocurrida el 13 de octubre pasado, terminó por consolidar la alianza entre la combativa Sección 22 del SNTE y las fuerzas federales.
Levi Peralta fue profesor de la Escuela Secundaria Técnica Número 69 del municipio de San Blas Atempa, donde coordinaba las actividades académicas. En esa población, distintos enviados federales ya habían sido advertidos de que los esbirros del Señor del Viento se habían tornado más violentos y estaban cooptando las secundarias como puntos de venta de droga. La advertencia fue en vano y, de acuerdo con reportes de la propia población, cada vez era más evidente que las escuelas se estaban convirtiendo en centros de distribución de droga.
El profesor Levi era uno de los ciudadanos que denunciaba esta situación y también alertaba sobre los alumnos que estaban siendo reclutados por los grupos criminales. Fue asesinado a tiros mientras recibía a los estudiantes para iniciar la jornada escolar del citado día.
La Sección 22 cerró filas tras el crimen
La Sección 22 reaccionó a este hecho y, como parte de las jornadas de protesta del miércoles, convocadas por los sindicatos del IMSS y del propio SNTE, realizó una marcha que concluyó en la escuela donde trabajó Levi. Allí, los alumnos esperaban junto al féretro del docente.
El debilitamiento del grupo criminal
Luego de la detención del alcalde en funciones de Juchitán y de las renuncias, anunciadas vía redes sociales, de integrantes del gabinete de Salomón Jara, los grupos criminales intentaron, sin éxito, movilizar a la población contra el despliegue de las fuerzas federales.
La detención de Cromo, un delincuente que operaba directamente las actividades criminales en la región, y la probable huida hacia Guatemala de Bogard, otro mando estratégico de la organización, son señales del debilitamiento del delincuente conocido como El Señor del Viento.