Mía nació en el subterráneo de JKiev, según las versiones más creíbles. Es la zona de seguridad contra las bombas y hasta allí llegó la mamá de Mía para parirla. Es el milagro a mitad del infierno ruso.
Este sábado twitter ha dado cuenta de las imágenes del nacimiento de esta bebé en el campo de refugiados improvisado en una estación del Metro.
Mientras, en la superficie, se registraban bombardeos rusos. La información revela que la madre es una joven de 23 años que vio nacer a la pequeña durante la noche del viernes. Las imágenes han sido difundidas por el periódico británico Daily Mail.
Una oficial, identificada como Mykola Shlapak, dijo que ayudaron a la mujer a dar a luz a la niña y llamó a una ambulancia que trasladó a ambas a un hospital que se espera esté fuera de peligro.

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