
Cuando la vida laboral concluye, muchos trabajadores imaginan esos días con tranquilidad, pero también con preguntas: ¿alcanzará mi pensión para vivir con dignidad?
Para millones de pensionados del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) bajo el régimen de la Ley 73, el próximo mes de febrero trae un respiro más allá de lo esperado, pues llegará una actualización en sus pensiones que se podrá traducir en más dinero en el bolsillo y más tranquilidad financiera.
¿De qué trata la actualización?
La magia de esta actualización no es un gesto de beneficencia, sino un resultado directo de las reglas del propio sistema. Es decir, cada año, en febrero, el monto de las pensiones se ajusta para proteger el poder adquisitivo de quienes ya no trabajan, pero sí aportaron durante años.
En esta ocasión, ese ajuste estará ligado a la inflación y al incremento del salario mínimo que se pactó para 2026, con proyecciones de aumentos cercanos al 13% o más en la Pensión Mínima Garantizada.

¿Cómo funciona este aumento?
La Ley 73, vigente para trabajadores que comenzaron a cotizar antes del 1 de julio de 1997, contempla que el monto de la pensión no solo se calcule con base en los años y semanas cotizadas, sino también que reciba un ajuste anual para mantenerse al día con la economía real. Este ajuste se calcula con el Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC), que mide la inflación real y permite que la pensión no pierda valor frente a subidas de precios en alimentos, medicinas y servicios.
Para ponerlo en perspectiva, quienes cuentan con la Pensión Mínima Garantizada podrían ver pasar su ingreso mensual por encima de los 10 mil pesos mensuales en 2026. Esto representa una diferencia significativa para jubilados que han visto cómo los precios suben más rápido que los ingresos fijos.
En este sentido, el ajuste que entrará en vigor en febrero no es sólo un número en un estado de cuenta, sino una posibilidad de cubrir necesidades básicas en un contexto económico desafiante.
¿Cuándo se verá este ajuste?
El aumento se reflejará en el depósito de la pensión de febrero 2026, con los calendarios habituales para el retiro de fondos según cada modalidad de cobro. Para muchos pensionados, esa fecha será más que el primer pago del mes: será el primer ingreso con un reconocimiento explícito de que su esfuerzo y su historia laboral siguen siendo valorados.
En definitiva, esta actualización se trata de un gran apoyo para las personas pensionadas que debe responder a los desafíos cotidianos de la vida, en los que una cantidad extra de pesos puede significar más salud, más confort y más dignidad para las personas de la tercera edad que han contribuido dignamente al crecimiento del país.