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Josefa González-Blanco deja su cargo como embajadora de México en Reino Unido tras 16 denuncias por acoso laboral y maltrato, en medio de defensa oficial de Sheinbaum y el nombramiento confirmado de Alejandro Gertz Manero

Polémica diplomática: Quién es Josefa González-Blanco, funcionaria señalada por acoso laboral

Josefa González-Blanco embajadora México Reino Unido
Ella es Josefa González-Blanco exembajadora de México en Reino Unido Especial

La Embajada de México en el Reino Unido vive un episodio de tensión interna y debate público tras la salida de la embajadora Josefa González-Blanco, cuyo mandato estuvo marcado por un ambiente laboral fracturado y múltiples señalamientos de acoso y malos tratos por parte de empleados diplomáticos. Su salida coincide con el nombramiento del exfiscal general de la República, Alejandro Gertz Manero, en una decisión que ha generado discusión dentro y fuera de la diplomacia mexicana debido a las circunstancias que rodean este relevo de cargo.

Aunque la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo ha defendido públicamente la labor de González-Blanco, calificándola de muy buena y sin investigaciones formales vigentes, testimonios internos de trabajadores retratan una realidad distinta: un ambiente laboral tenso lleno de vejaciones, denuncias formales y una embajada casi desmantelada tras años de gestión problemática.

Una salida en medio de polémica y rumores

La exembajadora de México ante el Reino Unido dejó su cargo luego de estar en el centro de críticas por su estilo de liderazgo. Al menos 16 denuncias formales fueron presentadas ante instancias internas de la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE), como el Órgano Interno de Control y el Comité de Ética, por parte de trabajadores que describen un ambiente de hostigamiento laboral, estrés constante y prácticas de castigo interno.

Los testimonios recogidos por medios internacionales describen dinámicas de trabajo que muchos comparan con mecanismos de represión interna, como “congelamiento” de empleados sin explicación, falta de información en áreas clave y una atmósfera de tensión donde la autoridad era ejercida de manera arbitraria, lo cual habría repercutido en la salud de quienes denunciaron estas prácticas

Uno de estos medios fue el diario El País, el cual recopiló testimonios de trabajadores cercanos de González Blanco, quienes señalaron que la funcionaria los trataba como “sirvientes”, acusando maltratos sistemáticos y humillaciones. Por si fuera poco, revelaron que la embajada estaba inoperante y que la exembajadora utilizaba recursos públicos para promover su imagen.

Como consecuencia, los empleados de la embajada señalan que varios de ellos sufrieron diversos problemas de salud; uno de ellos terminó en el hospital debido a un episodio de acoso; Otra de ellas perdió un bebé. La Secretaría de Relaciones Exteriores señaló que ya se encuentra investigando este caso.

Como consecuencia de este abuso de poder, al menos 40 integrantes del personal dejaron la embajada, entre renuncias y rotaciones forzadas, dejando a la representación con menos de la mitad de su plantilla original, lo que impactó directamente en su operación cotidiana.

Defensa oficial desde Palacio Nacional

Frente a la difusión de estas quejas, la presidenta Sheinbaum Pardo salió a defender a la diplomática, asegurando que no existe una investigación formal en curso contra ella en la SRE y que las denuncias surgidas durante administraciones pasadas “no fueron conducentes”. En conferencia matutina, la mandataria calificó la labor de González-Blanco en Londres como “muy buena” y negó que las quejas actuales constituyan procesos vigentes.

La presidenta también destacó que la revisión de su actuación se realizó internamente, pero no derivó en sanciones específicas. No sobrante, esta situación ha generado una discusión sobre la existencia de mecanismos eficaces para garantizar ambientes laborales libres de hostigamiento dentro del Servicio Exterior Mexicano.

A pesar de ello, varios empleados y exempleados han relatado un ambiente de trabajo donde las decisiones se tomaban de manera autoritaria, con gritos telefónicos y frases contundentes atribuidas a la embajadora que generaron temor y estrés entre el personal. Algunas de estas dinámicas fueron calificadas como “maltrato sistemático”, principalmente hacia quienes cuestionaban decisiones o no cedían ante órdenes directas.

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